30 de septiembre de 2017

Simplemente léeme.






La otra noche, descubrí que no me conoces nada, que por eso me pediste como última posibilidad ese favor, porque no se te ocurrió pensar que yo fuera una buena persona, que te ayudaría en algo así, sin esperar nada a cambio. Porque no me conoces, no existo en tu mundo, a diferencia del lugar que ocupas en mi vida.

Mi único pero, que quizás provoca repelús en ti, es que me gustes o este enamorada de ti, pero olvidas o dejas de lado que más allá de eso, soy un ser humano, que siente, que existe, que a diferencia de otro, escucha con gusto, disfruta su presencia.

Y me dolió mucho el cambio radical que tuviste conmigo, ni bien accedí a tu solicitud, pasé a ser humano ante tus ojos, hasta dijiste sentir culpa por pedírmelo, escribiste "Colombis", "Ccolombita", querías enviarme comida preparada, al parecer lo que te pidiera, me darías. Y me dio envidia y me dolió mucho. Envidia por lo mucho que la quieres y cuidas, no por ella, sino por las acciones tiernas y no porque las quiera de ti para mí, sino porque quisiera que alguien hiciera tanto por mi. Y me dolió porque vine a existir, aparecer ante tu vista, en la medida que satisfacía a tu ombligo.

Mucho ego y egoísmo de ti para mí y me duele mucho, porque más allá de estar o no enamorada de ti o me gustes o no, a mí me importas como persona y te reconozco como tal, te respeto, te quiero y me gusta estar contigo, escucharte, aprender, hasta que te pones pesado.

Y me quedé dormida muy triste, de hecho creo que me deprimí un poco y sin embargo o por suerte, separé las aguas y al día siguiente hice lo acordado.

Pero no deje de pensar por un instante, que si te hubieras tomado la molestia de conocerme y saber que no soy una mala persona, que jamás haría algo que afectará tu intranquila existencia, si me hubieras abierto ante tu entorno familiar, sin compartimentarlo tanto, quizás no nos hubiéramos besado, a lo mejor no me habría enamorado de ti, gustarme yo creo que igual, porque eso puede volar en el aire y no importunar. Pero fundamentalmente, no hubiera existido pie, para que me trataras mal todas las veces que lo hiciste y me habría ahorrado sufrir tanto la otra noche....

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