Nostálgica es mi esencia, todo tiempo pasado fue mejor. Transito en busca del lugar correcto para ser feliz: con amor, amigos, cerca del mar, viajando constantemente, con un cine cerca y siempre, siempre rodeada de Gremnlins, gatitos, perros, pajaritos y árboles.
26 de diciembre de 2023
Declaración intensa.
2 de diciembre de 2023
Arturo Suárez/Arduro Suaves!!!
Hablar del escritor, poeta y periquetero, mexicano, Arturo Suárez, implica repasar los años que vivimos en Guadalajara Jalisco, mi familia y yo. Arturito, como le conocimos, estudiaba filosofía, en la U. de Guadalajara y seguramente, le tocó en el plan común, clases con mi papá, historiador, en la Facultad de Filosofía y Letras.










30 de noviembre de 2023
Los Andrés de mi vida!
Otro 30 de noviembre, día de San Andrés. En mi vida cuento con varios Andrés, pero solo hay dos que me roban el corazón.
Mi padre, mi amado primo. Ninguno de los dos está conmigo hoy, a ninguno le puedo abrazar en su santo.
A mi primo querido que decidió marcharse un día como hoy hace ya 24 años. Primito de mi corazón, mi príncipe amado, el joven de manos largas, de abrazos cálidos, de sonrisa sonriente, de hermosura inolvidable. Estarás siempre en mi vida, en los momentos que logramos compartir juntos, en el viaje a Argentina, en las conversas, en el placer por tomar coca cola y eructar largo y tendido. Siempre te voy a extrañar, siempre me harás falta, siempre pensaré en todo lo que debí haber hecho y no hice, en todo el espacio que dejaste en este mundo. Siempre pienso cuando ocurren cosas importantes ¿qué habrías pensado, hecho? Primito querido, mi amado Andrés.
Papito, a ti al menos, logramos en vida, celebrarte todas las veces que quisiste y pudimos tu santo. Continuando la tradición de tu querida Tolita, después mi mamá y nosotras también. San Andrés peras cocidas, por siempre.
Los quiero a los dos, me hacen falta siempre, los dos!!
24 de noviembre de 2023
Dejémonos ir!!
Me gustaba más cuando no te conocía. El destello con el que llenaste mis ojos aquella noche, no lo volví a encontrar.
19 de octubre de 2023
Cumpleaños Blanquita!!!
Feliz cumpleaños Blanquita, mamita de mi corazón!!!
No imaginas cuánto quisieras estuvieras conmigo o estar yo contigo, no importa el dónde. La vida está canija, no quiero quejarme y menos, en el día de tu cumple, pero la vida está canija. Pero le echo pa delante. No sé qué pasará, no tengo ninguna claridad, estoy bastante sola, pero le hago frente, echo pa delante y bueno, siempre existe la opción de descontinuarse, sabes que es una alternativa que nunca he desechado.
Mamita, mamita, tantas cosas que han sucedido en el mundo, estamos con una guerra producida por los mierdas de los israelitas atacando/apoderándose del territorio Palestino. Está la guerra en Ucrania/gas y el imperialismo yanqui queriendo apoderarse de él y quitarselo a Rusia. Para colmo el planeta tierra se está derritiendo, ojalá que los humanos nos descontinuemos y no volvamos aparecer en parte alguna. Como verás el panorama no es alentador. A eso súmale el gobierno del Chancho mentiroso, falso, socialdemócrata facho y la que se nos vendrá en el 2026. De pronto, la vida se transformó en un tormento.
No tengo amigos, estoy como creo siempre estuve solo que me mentía o engañaba la existencia, con las personas interesadas en todo lo que yo ofrecía, rodeándome y diciendo que son "mis amigos". Pero sé que no lo son, tampoco me desespera, de hecho, me he transformado en una ermitaña, detesto a las personas, no veo casi a nadie y cuando lo hago quedo extenuada. Creo que soy totalmente mi padre jajaja. Pero atesoro tu encanto, en algún recóndito lugar de mi ser.
Ay mamita de mi corazón! Que vida canija, que lata tener que vivirla. Si pudiera tener libertad de viajar, de ir y venir, quizás sería más entretenida. Pero está el Tope y tu hija menor que se aprovecha de la situación para mantenerme encerrada. Creo que estoy pagando, con creces, cualquier falta que tenga contigo. Pero en algún momento explotaré y tengo dos vías: marcharme del verbo "empacar el bistec" y después, lejos en un lugar muy, muy lejano, descontinuarme. Es mi placebo.
Mamita, mamita. Ayer se cumplieron 4 años de aquel sueño maravilloso que duró como tres o cuatro meses y que se llamó EVADIR, ESTALLAR, REVUELTA POPULAR, DIGNIDAD. Tanta impunidad, tantas violaciones a los derechos humanos. La vida no tiene horizontes buenos para les chilenes y eso es muy asfixiante. Evado pensarlo, pero la realidad gatilla no poder dejar de saberlo. Es la primavera, los días están hermosos, la luz, el cielo, los pajaritos que cantan, las flores, los verdes, mis amados árboles y sin embargo, la vida no es buena, la gente menos que nada. Perdona la falta de optimismo, pero pese a todo y hasta que el cordón alcance, estaré echando pa delante.
Te quiero siempre, te extraño todos los días, me haces tanta falta, la vida no era vivible sin ti, la vida no es habitable sin ti, mi vida no es vivible, menos habitable, sin ti!!!
14 de agosto de 2023
Leyendo a Jeanette Winterson!!
En el año 2011, asistí al último taller que prometí tomar por el resto de mi vida. Este no es un escrito póstumo, pero mi variada mala experiencia en ellos, hizo tomar la decisión de no repetirlo más y hasta la fecha, no me he arrepentido.
Asunto es que hace 12 años atrás participe de un taller literario, impartido por Pablo Torch (PT), de quien guardo gran simpatía y respeto. El taller trataba sobre literatura inglesa, abarcando los períodos del siglo XIX hasta la actualidad que el onceavo año del siglo XXI podía ofrecer.
El taller, como experiencia de apertura al conocimiento, a un mundo que conocía pero no en su versión contemporánea, fue maravilloso. La aversión, no es al taller en si mismo, sino a la dinámica nefasta que suele ocurrir y que a veces, como en esta última ocasión, ni siquiera el tutor del taller, puede controlar. Pero lo relevante e inolvidable de ese tiempo, que duró tres meses, fue la oportunidad de conocer autores y autoras diversas, en estilos y épocas. De las autoras y los autores, que más me gustaron, intenté comprar la mayor cantidad de libros posibles, pero pasaron un sin fin de situaciones en mi vida y todos esos los libros comprados y adquiridos, quedaron arropados bajo el manto del tiempo y la tierra de los libreros de mi pieza. Hasta el inicio de este 2023, en el que encontrándome sin trabajo, opté, en vez de matarme o deprimirme, leer no solo aquellos sino que también, todos los libros que hay en mi pieza. El orden que establecí para leerlos, fue ordenarlos/categorizarlos en los que tuvieran "más tierra primero" y así sucesivamente. No saben que maravilloso ha sido este año y como no soy una lectora veloz, durante los meses de junio, julio y en lo que vamos de agosto, tocó turno a Jeanette Winterson.
6 de agosto de 2023
!!!! H !!¡¡¡
26 de julio de 2023
Diez años sin mamita!
Hoy, le escribo a tus -lamentablemente-, 10 años de ausencia. Suena a la vez algo muy añoso y ni bien lo vuelvo a decir, suena poco tiempo transcurrido, comparado con la sensación a una eternidad sin ti. Entonces miro para atrás hasta ese jueves 26 de julio del 2013, en el Hospital del Tórax y es como si las imágenes hablaran de una historia tan remota, casi como de un tiempo en el que no estuve. Y vaya que estaba.
Y de pronto, ese mismo recuerdo, de aquella tarde en que el cielo lloraba lluvia tupida y nosotras tus tres hijas, más otros miembros de la familia, rodeábamos tu cuerpo en la cama en la UTI (cobijada bajo el manto del hospital que Titin fundara), acompañarte/rodearte/acariciarte, mientras ibas apagandote. Como de literatura decimonónica, de Dickens o Tolstoi y no, era tu vida. Tu vida que se nos esfumaba. Tengo esa imagen/escena, bordada en la mente, escrita con tristeza en mi corazón.
En esa escena cinematográfica/literaria, en donde los tenues rayos de un sol pálido, en un Atarde de jueves, cuando el cielo llovía/lloraba a cántaros, esa luz atravesó desde la cúpula de la capilla del Hospital Salvador, hasta posarse sobre tu cama/ tu cuerpo y cuando el reloj marcó las 6 de la tarde, dejaste de estar. Una escena dramática inimaginable y estábamos/estabas, viviendo/muriendo contemplándote. Contemplar cuando no queda otra cosa que hacer. Observar, acariciarte, hablarte al oído, peinar tu chasquilla (flequillo), prometerte que estaríamos bien, mientras ibas desprendiéndote de la vida y de nosotras. Tu, mi mamita amada, la más buena, infinitamente generosa, mi mamita.
El acuerdo infantil que tuve con mi diosito, ni bien supe el significado de esa cosa horrible, terrible, que era la muerte, de caer en un agujero negro, muy negro y no volver a salir, era morir antes que ustedes. Porque pensar la vida sin ti, sin mi papá, dolía la guata, la cabeza. No podía pensar en la sola idea de vivir, quedarme sola sin ustedes. Y me quedé sola sin ustedes. Y sigo sola sin ustedes. Sola, de ese vació/ausencia, que sentimos quienes amamos mucho, compartimos historia/años/vidas/sabores con otros y cuando no están, por más que los traigas con el pensamiento/corazón, ellos no volverán y el vació habita ese espacio que en otros tiempos estabas tu. Ahora no hay materia, el aire atraviesa y nada, nada, nada puede volver a llenarlo.
Tu y mi papá dejaron llenos mi corazón, la casa, mi vida, la cabeza/memoria y sin embargo, es un lleno confuso porque no puedo escucharlos, olerles, tocarlos. Los tengo/los recuerdo, les hablo, los pienso, pero no puedo abrazarlos, mirarlos, besarlos.
Mi mamita, Blanca Sánchez Reyes, te he pensado tanto este 2023 desde que comenzó. Te he pensado tal y como te conocí, dígase como mi mamá, pero también como la Blanca María Olga Isabel Margarita Verónica del Perpetuo Socorro Sánchez Reyes, que nació un 19 de octubre de 1933. He jugado a imaginarte de niña, como en esa foto, color sepia, donde apareces con la Alicia -tu hermana, mi tía-, las dos vestidas de blanco, con moños en el pelo. Un pelo rubio y tu, con bucles y las dos sonrientes. O imaginarte cuando eras adolescente e iban de vacaciones familiares a la casa en Zapallar y vivías aventuras con tus hermanos mayores, nadando en el frío mar, subir a las rocas para ver los atardeceres, trepar árboles. Tu, siempre femenina, con tu cintura envidiable, tus pantalones de brinca charcos diseñados y hechos por ti, o las blusas entalladas que combinaban con una mascada al cuello o quizás con alguna de tus faldas con pliegues, de aquellas que el viento levanta cual paraguas, pero sin llegar a mostrar de más.
Blanquita, la hermana menor de cinco hermanos. Protegida por sus hermanos: Jorge "Pino", Jorge Patricio y Jorge Eduardo "cochayuyo". Blanquita, Blanca, aventurera, intrépida, que viajaba las calles citadinas y la carretera, sobre su Vespa. Blanca, la popular, la guapa, la bella, de la que todos estaban enamorados.
Mi Blanquita, la que Sara Mena de Sánchez, (mi tía), contaba lo sociable que eras, divertida, centro de mesa, en las reuniones en familia o con los amigos en común. Y nosotros que nunca conocimos esa faceta tuya, porque la fuerza Orrego, te silenció y sin embargo, fuiste la mejor amiga, oreja, hombro, consejera de cuanto amigo y estudiante, de mi padre en la Universidad de Guadalajara y seguramente en la U. de Chile. Todos estaban -secretamente-, enamorados de ti, usufructuando de tu compañía como amiga y confidente tanto de heteros como del amadisímo Poncho, del que nos contabas lo mucho que sufría porque en su familia no lo aceptaban, de hecho lo echaron, porque no pudieron reconocer/respetar, su opción sexual.
Mi mamita Blancha, la más creativa, ingeniosa. Que siempre se las ingenió para ayudar a mi papá a mantener la casa y qué decir en el exilio en Guadalajara. Donde el ingenio y la observación te llevó a crear el negocio inédito de la "falluca" o "pirata" donde grababas de disco a cassette lo más selecto de la música latinoamericana, folclórica, Trova cubana. Hay que decir que gracias a ti, muchos jóvenes tapatíos conocieron/disfrutaron/escucharon lo mejor de sones y canciones de Zitarrosa, Viglieti, Silvio y Pablo, Sara González, Sanampay, Inti Illimani, Quilapayun, Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Nacha Guevara, Soledad Bravo y tantas y tantos más. Lograste armar una selecta colección de vinilos, muchos de los cuales viajaron a Chile con nosotros.
Cuando éramos chicas en Guadalajara, hiciste hermosos vestidos, capas, faldas, calzones, para nuestras muñecas. Éramos la envidia -sana-, de nuestras amigas, que creían que "las chilenas", tenían esas muñecas con esas ropas de cuando las compraron, supieran.... Así como los maravillosos chalecos, suéter, que nos tejiste en México con hilos delgados para el verano y qué decir aquí en Santiago. Abrigaste nuestros inviernos con tus diseños de suéter cuello ovalado, redondo. O como el espectacular suéter que era más un abrigo, mi abrigo azul marino, que usé los dos años del colegio. Lo hiciste pensando en esas frías mañanas viajando en micro hasta el Latino, lo amaba, me sentía abrazada/abrigada por el más cálido de tus abrazos. Hasta que un día dijiste que se le había salido un punto, que lo arreglarías. Entonces lo deshiciste y nunca volviste armarlo (snif). Actualmente conservo/atesoro/amo, un suéter negro y otro café chocolate, ambos cuello ojal y dos gorros para el invierno, uno negro con blanco y otro gris invierno, que no me atrevo a sacar a la calle por temor a perderlos. Ya no tienen tu olor, pero conservan la suavidad de las lanas con los que los tejiste y al ponérmelos, siento un estremecimiento similar, a tenerte a mi lado.
Mi mamita amada, que este 2023 tan "histórico", a lo mejor podrías estar con tus 90 años bien plantados, pero....Me pregunto tantas veces al día ¿Qué significarían para ti estos 50 años del golpe? Tantas historias sumadas a esos maravillosos tres años de la UP- del Presidente Salvador Allende, que viviste junto a mi papá, trabajando duramente, tu en la JAP de Lastarria, mi papá desde el Pedagógico.
Tengo tantos temas que quisiera conversar contigo, te extraño tanto, siempre. Añoro tu compañía, nuestras cotidianidades, que fueron más alegres y entretenidas -lamentablemente-, después que murió mi papá, porque los sobresaltos cesaron. Y así y todo lo amábamos.
Abuelita de Batman, extraño nuestros desayunos en el comedor, mientras leías todos los diarios posibles, yo frente a ti, aprendiendo del arte de leer titulares al revés (jajaja). Comentar la vida, algún libro, alguna noticia. Tomar café del bueno, acompañado de galletas Laura R., o postre de helado naranja morena en invierno y verano, o los gajos de naranja bañados de chocolate. Mirar series todas las noches, desde tu pieza, donde descubría el acertijo o al asesino, antes del final y me mirabas con cara de: "¿ya lo descubriste verdad?". Y después comentar las pistas que me llevaron al mismo resultado que la serie. O tomarnos la mano en las escenas que te inquietaban y saltar asustadas -a coro-, para después reírnos.
Si me hubieran advertido que la buena vida era esa, quizás, quizás, entonces sueño/juego a conjugar el verbo improbable e inexistente del "hubiera" y remito mis acciones/visiones, a ese pasado donde vuelvo a estar contigo, disfrutar una y otra vez, todo lo que vivimos juntas.
Y te sigo pensando Blanquita, Blanca, mi mamita querida. Te pienso tanto de niña, como de joven, adolescente, adulta, antes que Andrés Orrego, eclipsara tu vida. Como las historias en la casa de tu Abuela Ita Blanca, tanto visitas a tomar el té, como para su cumpleaños. Ese caserón de calle El Vergel con Eleodoro Yáñez, que el tio Lucho (su hijo, mi tío abuelo), le construyó, pero por más que pasaban los años, no terminó de instalar la baranda a la escalera que conducía al dormitorio de Ita Blanca. Lo que provocaba que cada visita que iba a la casa, qué decir cumpleaños de nietos o sus hijos, entre varios caballeros, acarrearan sobre una silla, escaleras abajo a la dueña de casa. Así fue como pronto la abuela, no volvió a bajar más. O las historias de la torta cumpleañera hecha en base a harina de chuño (lo celíaco venía de tu familia y lo intolerable al lácteo por los Orrego) y adornada con capas deliciosas de chantilly.
Me acuerdo que una vez me contaste que la casa de la Ita Blanca, poseía un gran, gran jardín con mucho verdor y árboles, tales como, DeGinkobiloba, DeAlamo, DePeumos, que tu mamá, mi abuela la Ita Alice, pintó en innumerables cuadros. Todas esas historias también están adheridas a mi memoria, como las fotos/imágenes que cuentan sobre tiempos en blanco y negro, donde Blanquita, mi mamá, era la luz de los ojos de todos los comensales. No solo de mi bisabuela, que te dio el nombre, sino también de tu padre, Don Jorge Reyes, que en su lecho de muerte, espero, espero hasta que llegaste, para mirarte y partir. Así como también la consentida de tus hermanos hombres y de tu cuñada, la Sara Mena.
¿Cómo no adorarte si eres inolvidable? Lo mismo sucedió con los amigos de Guadalajara, basta que pongamos tema "Blanca" y los suspiros suben a las nubes en un segundo, qué decir tus sobrinas y sobrinos Sánchez Orrego, Sánchez Mena. Quién te conoció, nunca podrá olvidarte, como diría Amado Nervo.
Ay mamita, quisiera me vieras hoy, que soy una persona grande, que usa anteojos, que está cada día más ultra (jajaja), obviamente, más grande que hace 10 años, pero que sigue necesitando a su mamá, a mi mejor amiga, aunque no te contara todo, aunque todo, tu siempre estabas. Eres y fuiste la mejor mamá del mundo, aunque escaparas de algunos temas vitales. La persona que siempre estuvo, que nunca me juzgó, que más de una vez me regañó y agradezco la preocupación/orientación.
Mamita, fuiste y serás, la única que me quiso. Eres el cariño/amor, más sincero de los años de infancia y adolescencia, lo pienso en este presente en el que no te tengo y si, fuiste, has sido, la única persona que me quiso completa y absolutamente. Mi mamacita linda, la que me ayudaba con las tareas, me retabas porque me escapaba a ver las telenovelas, mientras tu hacías los mapas y yo pensaba "pero si no te puedo ayudar, mejor no estorbar" jajaja. Siempre admiré tu creatividad lógica/matemática, tu orientación en cualquier parte del mundo, saberte la numeración de las calles -sin error-, y por tal, los puntos cardinales. A veces me daba rabia cuando me aconsejabas "no vayas por la tal vereda porque puede ser muy oscura o no vayas por ese lado porque están rotas las veredas", quería que te equivocarás y volver, gloriosa echártelo en cara, pero nunca sucedió, porque por ir de Jalisco nunca pierde, me caí en los baches señalados y tuve que apresurar la chala en las calles oscuras. Era como si conocieras todo Santiago, Guadalajara y Ciudad de México, la pregunta era en ¿qué momento? si todo lo hacíamos juntos. La respuesta correcta era, tu gran capacidad de observación, sumado a tu cabeza lógica y saber/conocer de mapas, entenderlos, el sentido de orientación.
Modestamente creo que la "creatividad" que puedo tener, la debo a ti, la poca lógica que poseo, matemática ninguna, orientación siempre y cuando el corazón no esté metido en medio. Como cuando fui a Guadalajara después de tu partida, en el 2014 y simplemente no me hallaba, no encontraba las calles, me perdía, me desesperaba. Pero lo de la numeración, a esa no creo vivir para tenerla. Sinceramente creo que sin ti, no habríamos llegado ni a México (jajaja), si no ha sido por la presencia de la copiloto/compañera, del chófer, mi papá. Tan calladita, modosa, como diría mi amigo Rolando Báez, que también le conquistaste el corazón a punta de tu simpatía, conocimientos literarios y qué tal lo deliciosa de tus paellas.
Mi mamacita, tan calladita y no se te iba una, siempre observando/escuchando, aunque el pesado de mi papá dijera que tenías una parabólica en las orejas, gracias a esa escucha, lograste salvar nuestro pellejo varias veces, así como vigilar que no rodara más de la cuenta, como cuando me pillabas intentando entrar a la cocina o abrir la puerta del refrigerador, aunque estuvieras a dos o tres habitaciones de distancia. Qué oído espectacular, hoy, con Don Tope, tu y yo, podríamos tener la agencia "Detectives Sánchez Orrego y asociados". Y sin embargo ese oído prodigioso ¿qué tal para perder todo? Eso se lo heredaste a la Manuela, que por suerte me tiene en casa para encontrarle la carpeta, los anteojos, el celular. Esas prácticas investigativas domésticas, han hecho de mi, la Colomba Sherlock, espero algún día servir para algo afuera de casa.
Ay mamita, mamacita, madrecita, mamá, te escribo/recuerdo y me siento llenita de ti, tengo la mente repleta de imágenes, así como las letras/palabras, creo que soñaré contigo. Este repasar tu vida ya sea entre historias vividas creadas, otras reales, tuyas es revitalizador. Es como estar en un cine viendo la película que más quiero y extraño. Pero sé que esto de visitarte en distintos momentos de tu vida, traerte con el pensamiento/imágenes, es una felicidad efímera, porque sigues sin estar. Y sin embargo, sigo haciendo memoria de ti, mi Blanca hija, hermana, tía, polola, amiga, madre, esposa, amiga, compañera. Todo eso que fuiste y serás para mi.
Me pregunto si será por eso que desde que comenzó 2023, a sabiendas de tu décimo aniversario, comencé a viajar/imaginar/jugar contigo, en todas tus épocas, donde fuiste haciéndote la mujer maravillosa que antes y después de conocer a mi padre y tenernos a nosotras, tus tres gracias. Recordar las historias que la Sara Mena me contó, las que aportó el Pino, sus hijas mis primas. Es hermoso saber cómo disfrutaron tu presencia, tu creatividad, tu cariño. Así como las cuñadas y cuñados de ellos, todos tienen palabras de amor para ti. Y saber todas estas historias, fue configurando la idea de recordarte en tu décimo aniversario de ausencia, como la mujer, de nombre Blanca, que además de mi mamá, fue una mujeraza. Te amo, admiro, quiero, extraño, en todas las versiones que hacen de ti mi mamita linda, Blanca, Blanquita, Blanch.
Me hubiera gustado conocerte/verte en tu infancia, de joven amiga de tus hermanos, observar ese vínculo/amistad/amor, tan lindo que tenías con tu hermano Eduardo, que pienso se parece un poquito al mío con Antonio. Haber conocido a la Ita Blanca, su casa, esos árboles. Así como a las otras seis mujeres que sumaron la pila de nombres que tienes y que siempre pensamos, cuando nos los recistaste, que nos estabas bromeando. Porque en el pasaporte sólo salía Blanca María, en el RUT sale Blanca María Olga. Pero al ver tu acta de nacimiento surgió la verdad: Blanca por la Ita tu abuela, María por una princesa, Olga por una tía solterona, Isabel por la reina de Inglaterra, Verónica otra tía y del Perpetuo Socorro, porque se estilaba que tuvieran un nombre de santo/santa como protección. El abuelo Titin, era Héctor María del Carmelo. Tan buena eras que no quisiste sumar más nombres a la pila, solo dos por hija: Blanca Pascuala, Ximena Colomba y Marta Manuela. No te negaré que con lo que me molestaron en la primaria en Guadalajara por "Colomba" por la semejanza con aquella tienda de muebles ubicada en "Colon 710", cinco posibilidades más me habrían servido de alguna forma. De todas maneras, alguna vez jugué a imaginar ¿qué nombres me gustaría haber tenido? Y el resultado fue: Ximena y Colomba por las primas de las que mi papá estuvo enamorado, Lenina por Lenin, Jenny por la esposa de Carlos Marx y Eduardiña en honor a Brasil o Eduarda por tu querido hermano.
Puchis, podría pasar la tarde, días, años, meses, enteros escribiendo sobre ti, para ti, atrayéndote hasta mi, pero ¿qué crees?, tengo hambre jajaja.
Te quiero mamita,
te quiero siempre,
desde que nací,
toda la vida,
hoy, ayer, mañana, siempre y en una intensidad que aumenta con la respiración.
Te extraño!!
8 de junio de 2023
Joven crisálida.
El martes pasado, a eso de las 10 u 11 de la noche, tocaron a la puerta y sin abrir pregunté ¿quién era? Y la voz de un hombre joven me contestó: disculpe señora, puedo dormir en "su" ante jardín? Es que lo estaba haciendo en la esquina, donde está la pizzería, pero me echaron. Me quedé muda, no supe qué decir, no porque no quisiera, si no más bien porque pensé ¿quién soy yo para "dar permiso"? (para eso está la inservible municipalidad de Providencia que te hace responsable si no riegas "tu" ante jardín y te multa si podas "su" ante jardín). Entonces entre balbuceos le dije que sí, que por supuesto, que lo usará, mientras la voz interior replicaba -claro, como es tremenda la ganga que ofreces-, y el joven me responde: no se preocupe que no hago ruido. Me salió una torpe risa interior. Y se despidió con un "gracias" y "buenas noches", que yo también le di.No sé si tuvo buena noche, yo no. Sé que tosió, era él porqué la tos de mi hermana la reconozco. Mi dormir fue intranquilo, porque no pude pensar más que en ese joven, de voz joven, que vive en la calle. A su joven existencia, ya está en la calle, acurrucado sobre el suelo, rodeado de un maguey, suculentas con y sin espinas, el farol Led de la municipalidad, el poste sobre el cual pende esa luz fría de morgue que enciende a penas la luz solar se va. Cuando recién la instalaron, los pobres pajaritos anidados en las cercanías, piaban sin tregua porque, si luz había, de día era, así como el cactus que da y da flores dirigidas a esa luz divina. Escondido tras un trozo de tronco yermo de algún árbol que botó un vecino y lo encontré tan lindo, que lo puse por ahí entre medio de tanto verdor. Y enrollado cuál crisálida en un plástico semi transparente, esperando alguna vez ser mariposa, ¿será?
Mi primera reacción tras darnos las buenas noches fue abrir la puerta y abrazarlo, pedirle perdón por esta vida, me sentí horrendamente burguesa en mi casa, dentro de mi cama, protegida, bajo techo, sin peligros ni ruidos, menos el farol interrogando su sueño. Pensé en él toda la noche, soñé con historias de muchas, muchas, personas necesitadas, que llegaban a nuestra casa a pedir ayuda y abríamos la puerta a todes y los recibíamos en la galería, compartíamos el comedor que de pronto la mesa se multiplicaba en varias más y todos felices degustaban la comida y al final, la Manu, dictaba un seminario con elles de público.
Cuando desperté ya no quedaba rastro del joven crisálida, me pregunté si habría dormido bien, ¿qué será cómodo e incómodo para una persona que a tan corta edad duerme en esas condiciones?
Durante el día mi cabeza no paró de pensarlo y preguntarme ¿qué lo llevaría a tener esa vida? ¿Sería un joven SENAME? ¿Uno de la primera línea de la revuelta del 18/0 que libró la cárcel? También soñé despierta que era un trotamundos, un vagabundo como la canción de Nicola Di Bari: -Vagabundo vagabundo, algún santo me guiará, he vendido mis zapatos, por un poco de libertad-, que pasaba el día haciendo monedas como malabarista en los semáforos, o lavando platos, quizás paseando perros o tocando la guitarra en algún café o bar, como sucedió en el verano, cuando un otro joven en bici, guitarra en la espalda, nos preguntó a mi hermana y a mí si arrendábamos piezas y como la respuesta, en este caso, fue negativa, encontró cama en la casa de los narcos (si, leyó bien, mi barrio es tan graneado que tenemos jóvenes en situación de calle, media cuadra habitada por bautistas, otro habitante que es cineasta, una casa a bien maltraer donde están los narcos y gente común, como nosotras). Pero mi hermana, que es la que sale temprano, dijo no ver ninguna guitarra, sí, a él enrollado en este plástico, y ocupando su bolso como almohada.
Las interrogantes regresan, ¿por qué elije nuestro barrio? ¿hará algún trabajo miserable, por horas, que no le alcanza para arrendar una cama bajo techo? ¿Pedirá comida en los restaurantes? ¿Por qué un joven educado, que pide permiso para dormir en la vía pública -ese martes quise contarle que no pidiera permiso, que para eso era público-, que avisa que no molesta ni hace ruidos, que da las buenas noches y que ayer miércoles, cuando volvió como a las 22:30, y volvió a tocar la puerta para avisar que estaría ahí, para no asustarme, también contó que se fumaria un cigarrillo, pero que la colilla la tiraría en un frasco, vive en esas condiciones? Sé que es obvia mi pregunta, que es cosa de mirar las calles aunque les alcaldes, escondan vagabundos o personas en situación de calle, como la familia que vivía detrás de la estatua de Balmaceda, o a lo largo de la vereda sur en Santa María, desde Plaza Dignidad, hasta que le pierdes la mirada al horizonte.
Me duele la sangre pensar en este joven, joven que tiene esta vida. Ya habíamos tenido experiencias con personas de calle o vagabundos, linyeras como les llaman los argentinos, sobre todo uno "el teporocho", que lo bautizamos, porque atiende en una galaxia desconocida por tanto tomar alcohol y que tras la parranda, usaba el ante jardín para "cagar". Pero este joven no es borracho, quizás tampoco sea drogadicto, o todavía no, porque no se puede tanta coherencia, la rutina de doblar el plástico cada mañana y desdoblar en las noches, guardarlo en el bolso. Ese bolso me lo pillé hace tiempo, en un supermercado nuevo que hay a una cuadra de mi casa, pensé que era de alguna de las cajeras, ahora sé que lo deja ahí para andar más liviano. Es decir, no debe tener una apariencia "amenazadora" o de "teporocho", dígase tambaleante y hablando con el amigo imaginario. Este joven se le escucha educado, pide dormir no se arrima, avisa que no hace ruidos, que después de fumar guardará la colilla. Ser joven y con sentido común, solo remite a conciencia que da la educación familiar, escolar, los libros. Por la chucha por qué el estado no le otorga educación, casa y trabajo!!
E insisto ¿qué debe hacer una burguesa como yo, además de sensibilizarme? ¿puedo dar conversa, comida? Lo pregunto porque nunca me tocó una cosa así. Coopere con ropa y comida para los primera línea y los abracé en el fulgor de las circunstancias, para las víctimas de incendios varios en el país, para las ollas comunes en pandemia, pero no sé cómo actuar en un caso así. En el caso que tengo un habitante, mientras el frío y la lluvia no dispongan otra cosa, en el ante jardín, que quizás sea su morada "Ad Eternum", que me da las buenas noches y siento, cómo espera mi respuesta con ansias, para que realmente lo sea. Aunque el desvelo, en mi caso, llegue para quedarse ya que no puedo caer como lirón sobre mi cama, sabiendo que tengo un inquilino en la intemperie y para colmo joven. Si, la juventud, la vejez, la humanidad en esta situación me supera. Y no quiero que solo quede en la inspiración de una escritora frustrada, quisiera saber ¿qué hacer? ¿cómo ayudar? Ayudar no como dama de beneficencia, si no como ser humana.
Recién escucho al joven detrás de mi ventana desarmando campamento. Son las 10 am, el mundo sigue funcionando y yo debo sumarme también, hasta dentro de 12 horas en que él regrese y yo le dé las buenas noches nuevamente.
17 de abril de 2023
Cumple de Titin y partida de Marta!!
Ayer domingo, 16 de abril, mi abuelo Hector Orrego Puelma, Titin










13 de abril de 2023
Feliz cumple primo Ricardo!!
No podía dejar pasar este día,