8 de junio de 2023

Joven crisálida.


El martes pasado, a eso de las 10 u 11 de la noche, tocaron a la puerta y sin abrir pregunté ¿quién era? Y la voz de un hombre joven me contestó: disculpe señora, puedo dormir en "su" ante jardín? Es que lo estaba haciendo en la esquina, donde está la pizzería, pero me echaron. Me quedé muda, no supe qué decir, no porque no quisiera, si no más bien porque pensé ¿quién soy yo para "dar permiso"? (para eso está la inservible municipalidad de Providencia que te hace responsable si no riegas "tu" ante jardín y te multa si podas "su" ante jardín). Entonces entre balbuceos le dije que sí, que por supuesto, que lo usará, mientras la voz interior replicaba -claro, como es tremenda la ganga que ofreces-, y el joven me responde: no se preocupe que no hago ruido. Me salió una torpe risa interior. Y se despidió con un "gracias" y "buenas noches", que yo también le di.

No sé si tuvo buena noche, yo no. Sé que tosió, era él porqué la tos de mi hermana la reconozco. Mi dormir fue intranquilo, porque no pude pensar más que en ese joven, de voz joven, que vive en la calle. A su joven existencia, ya está en la calle, acurrucado sobre el suelo, rodeado de un maguey, suculentas con y sin espinas, el farol Led de la municipalidad, el poste sobre el cual pende esa luz fría de morgue que enciende a penas la luz solar se va. Cuando recién la instalaron, los pobres pajaritos anidados en las cercanías, piaban sin tregua porque, si luz había, de día era, así como el cactus que da y da flores dirigidas a esa luz divina. Escondido tras un trozo de tronco yermo de algún árbol que botó un vecino y lo encontré tan lindo, que lo puse por ahí entre medio de tanto verdor. Y enrollado cuál crisálida en un plástico semi transparente, esperando alguna vez ser mariposa, ¿será?

Mi primera reacción tras darnos las buenas noches fue abrir la puerta y abrazarlo, pedirle perdón por esta vida, me sentí horrendamente burguesa en mi casa, dentro de mi cama, protegida, bajo techo, sin peligros ni ruidos, menos el farol interrogando su sueño. Pensé en él toda la noche, soñé con historias de muchas, muchas, personas necesitadas, que llegaban a nuestra casa a pedir ayuda y abríamos la puerta a todes y los recibíamos en la galería, compartíamos el comedor que de pronto la mesa se multiplicaba en varias más y todos felices degustaban la comida y al final, la Manu, dictaba un seminario con elles de público.
Cuando desperté ya no quedaba rastro del joven crisálida, me pregunté si habría dormido bien, ¿qué será cómodo e incómodo para una persona que a tan corta edad duerme en esas condiciones?

Durante el día mi cabeza no paró de pensarlo y preguntarme ¿qué lo llevaría a tener esa vida? ¿Sería un joven SENAME? ¿Uno de la primera línea de la revuelta del 18/0 que libró la cárcel? También soñé despierta que era un trotamundos, un vagabundo como la canción de Nicola Di Bari: -Vagabundo vagabundo, algún santo me guiará, he vendido mis zapatos, por un poco de libertad-, que pasaba el día haciendo monedas como malabarista en los semáforos, o lavando platos, quizás paseando perros o tocando la guitarra en algún café o bar, como sucedió en el verano, cuando un otro joven en bici, guitarra en la espalda, nos preguntó a mi hermana y a mí si arrendábamos piezas y como la respuesta, en este caso, fue negativa, encontró cama en la casa de los narcos (si, leyó bien, mi barrio es tan graneado que tenemos jóvenes en situación de calle, media cuadra habitada por bautistas, otro habitante que es cineasta, una casa a bien maltraer donde están los narcos y gente común, como nosotras). Pero mi hermana, que es la que sale temprano, dijo no ver ninguna guitarra, sí, a él enrollado en este plástico, y ocupando su bolso como almohada.

Las interrogantes regresan, ¿por qué elije nuestro barrio? ¿hará algún trabajo miserable, por horas, que no le alcanza para arrendar una cama bajo techo? ¿Pedirá comida en los restaurantes? ¿Por qué un joven educado, que pide permiso para dormir en la vía pública -ese martes quise contarle que no pidiera permiso, que para eso era público-, que avisa que no molesta ni hace ruidos, que da las buenas noches y que ayer miércoles, cuando volvió como a las 22:30, y volvió a tocar la puerta para avisar que estaría ahí, para no asustarme, también contó que se fumaria un cigarrillo, pero que la colilla la tiraría en un frasco, vive en esas condiciones? Sé que es obvia mi pregunta, que es cosa de mirar las calles aunque les alcaldes, escondan vagabundos o personas en situación de calle, como la familia que vivía detrás de la estatua de Balmaceda, o a lo largo de la vereda sur en Santa María, desde Plaza Dignidad, hasta que le pierdes la mirada al horizonte.

Me duele la sangre pensar en este joven, joven que tiene esta vida. Ya habíamos tenido experiencias con personas de calle o vagabundos, linyeras como les llaman los argentinos, sobre todo uno "el teporocho", que lo bautizamos, porque atiende en una galaxia desconocida por tanto tomar alcohol y que tras la parranda, usaba el ante jardín para "cagar". Pero este joven no es borracho, quizás tampoco sea drogadicto, o todavía no, porque no se puede tanta coherencia, la rutina de doblar el plástico cada mañana y desdoblar en las noches, guardarlo en el bolso. Ese bolso me lo pillé hace tiempo, en un supermercado nuevo que hay a una cuadra de mi casa, pensé que era de alguna de las cajeras, ahora sé que lo deja ahí para andar más liviano. Es decir, no debe tener una apariencia "amenazadora" o de "teporocho", dígase tambaleante y hablando con el amigo imaginario. Este joven se le escucha educado, pide dormir no se arrima, avisa que no hace ruidos, que después de fumar guardará la colilla. Ser joven y con sentido común, solo remite a conciencia que da la educación familiar, escolar, los libros. Por la chucha por qué el estado no le otorga educación, casa y trabajo!!

E insisto ¿qué debe hacer una burguesa como yo, además de sensibilizarme? ¿puedo dar conversa, comida? Lo pregunto porque nunca me tocó una cosa así. Coopere con ropa y comida para los primera línea y los abracé en el fulgor de las circunstancias, para las víctimas de incendios varios en el país, para las ollas comunes en pandemia, pero no sé cómo actuar en un caso así. En el caso que tengo un habitante, mientras el frío y la lluvia no dispongan otra cosa, en el ante jardín, que quizás sea su morada "Ad Eternum", que me da las buenas noches y siento, cómo espera mi respuesta con ansias, para que realmente lo sea. Aunque el desvelo, en mi caso, llegue para quedarse ya que no puedo caer como lirón sobre mi cama, sabiendo que tengo un inquilino en la intemperie y para colmo joven. Si, la juventud, la vejez, la humanidad en esta situación me supera. Y no quiero que solo quede en la inspiración de una escritora frustrada, quisiera saber ¿qué hacer? ¿cómo ayudar? Ayudar no como dama de beneficencia, si no como ser humana.

Recién escucho al joven detrás de mi ventana desarmando campamento. Son las 10 am, el mundo sigue funcionando y yo debo sumarme también, hasta dentro de 12 horas en que él regrese y yo le dé las buenas noches nuevamente. 

17 de abril de 2023

Cumple de Titin y partida de Marta!!


Ayer domingo, 16 de abril, mi abuelo Hector Orrego Puelma, Titin ♥️, cumpliría 125 años de edad.

Mi abuelo Titin, fue de esas personas inolvidables, maravillosas, generosas, simpáticas, ocurrentes, divertidas, ingeniosas, que la vida nos entrega, a veces.
Él fue el primer ariano/abril, de la familia OrregoMatte y sus derivados ampliados, Sánchez, Silva, Cereceda.

Pienso en mi abuelo, veo fotos suyas y las ideas fijas son que era y fue hermoso, cariñoso, encantador. Desde que partió, no he dejado de pensarlo y extrañarlo.
Nuestros paseos a retirar su jubilación al banco, al correo en el Pasaje Madrid, comprar su número de lotería y terminar comiendo ave palta con cocacola, descansando la larga caminata, eran momentos únicos.
Y nuestras conversaciones donde aprovechaba de preguntar por mi vida, cómo estaba, cómo iba el colegio, los amigos.

Mi abuelo Titin, fue de las pocas personas adultas, en mi regreso a Chile, que se preocupaba, sinceramente, de saber cómo estaba. Con él sentía tal confianza que le contaba y le preguntaba de diversos temas. Era un placer de bálsamo para mi intensa juventud, escucharlo y bajar mis revoluciones, porque lo hacía desde el amor más profundo, al respeto y a la individualización de mi como Colomba, Colombita, Coli, Colito, su "Chincolito". Te extraño tanto abueluco ❣️.
Cuando nací, ocho días después, mi abuelo cumplió 71 años, es decir, mis recuerdos son los de un hombre que siempre tuvo su pelo canoso, al igual que mi abuela Marta. Durante muchos años pensé que solo a ellos, les ocurría, porque eran especiales, únicos e irrepetibles, porque eran mis abuelos ❣️.
Mi prima Paulita, cuando fue mi cumple (hace ocho días atrás), me mandó por wasap, la foto 2, diciéndome que la encontró y le llamó la atención "el parecido entre Titin y yo". O seaaaa manso, enorme, piropo me aventó.

Parecerme de cualquier forma, ángulo, posibilidad, a mi amado abuelo, abueluco, ariano, abril, es pura poesía en movimiento para mí. Ojalá algún día peine sus canas, llegue a ser tan simpática, divertida, encantadora, generosa, guapa, como él, mi inolvidable, amado 💕 Titin. Para ti siempre Feliz cumpleaños!!!

Y para que la inmortalidad de la memoria y las nostalgias quedaran intactas, sucedio que en la decada de los 90 del siglo XX, murio el mismo dia del cumple de mi abuelo Titin, su señora compañera de toda una vida, mi abuela Marta. En el corazon los llevamos siempre, a los dos  🎼🐞🌺❤️♥️❣!!

13 de abril de 2023

Feliz cumple primo Ricardo!!


No podía dejar pasar este día,
el día de mi primito, amor infantil y adolescente. Tu, mi compañero de paseos, de fantasías, de viajes en automóvil, contando estrellas, compitiendo por quién sumaba más estrellas. Amiguito de mi corazón, de esos que no existen, de los que uno ansía tanto tener. Yo fui afortunada. Conocerte, entablar este vínculo que ha trascendido a tiempos y territorios. Mi primo querido, mi Ricardo Twain Orrego, nunca me dijiste que eras un año menor que yo. Siempre pensé que no solo éramos arianos de abril, sino que también teníamos la misma edad. ¿Viste? Siempre dije que por algo eras más pequeño que yo, no solo porque de niños eras el más bajito de los dos, sino porque eras menor que yo. Mmm debes disculparte por un trillar de veces que te pusiste majadero con tus mayores jajaja.

No quería y no podía dejar pasar este tu día, este 13 de abril, ese día que nos unió para siempre. Mi primito del alma, junto a mi abuelo Titin, son mis arianos de abril, consentidos.

Hubo un tiempo en el que me leías el pensamiento ¿te acuerdas? Que como hoy, no necesitaría decirte que estoy apachurrada, porque lo sabrías de mirarme, de observar que no estoy contentísima, que no saco sonrisa a cada rato, ni que escucho música mientras la canto, que no hago las cosas exaltada de alegría. Pero bueno, todos tenemos nuestros días de bajón, que pensando en tu cumpleaños y que quizás estás festejando en familia, me animo enseguida ¿eh? De hecho, animaste a mi espíritu apachurrado, porque prendí el computador única y exclusivamente para escribirte unas letras y desearte !Feliz cumpleaños!

Mentiría si te digo que no extraño nuestros días, de tardes, escapándome de la casa para salir a pasear contigo por Avenida Vallarta y fisgar por entre medio de los barrotes, de las rejas, de los muros altos, aquellas mansiones en las que soñábamos que tu eras el propietario de una y yo de la de junto. Extraño esos días. Extraño te, extraño tanto te. Extraño nuestras escapadas para tomar tejuino, echo tanto de menos sentarme en el Parque Revolución contigo y contarnos historias, muchas de las cuales eran inventadas, pero nos gustaba escucharnos, nos gustaba saber que sabíamos que la mitad de las historias eran inventadas, pero nos reíamos. Los dos gozábamos de una imaginación a borbotones y los dos la utilizábamos para contarnos esas historias inverosímiles que solo tu y yo, le halagábamos al otro y viceversa y que solo tu y yo sabíamos que la mitad no era cierto. Extraño te. Extraño mi infancia, mi juventud y adolescencia donde tenía tantos amigos como tu, como Mario, como Gerardo, como el Chino, el Chato, Guillermo, mis amigos, con los que compartíamos tonteras en clases, a quienes defendía en los recreos. Los extraño. Te extraño. Extraño te.

Supongo que será la madurez y esa maldita cosa que ocurre cuando eres muy de principios y no puedes, no soportas quedarte con gente que consideras sin principios. No me quejo de mi soledad actual, siento pena por la falta de amistad, la ausencia de aquella real amistad, como la nuestra, como la de mis compañeros de la primaria. Esa complicidad, saberse que el otro hará por ti, lo mismo que yo por ellos. Amistad la que parte en dos el lonche, la galleta, el pan, que comparte la bebida, comprando otra o bebiendo de la misma. Extraño a mi otro primo, el chileno, Andrés, el príncipe hermoso, de manos grandes con dedos alargados, que me abrazaba con esos también larguísimos brazos, que me tomaba de la mano y la mía se perdía entre su palma de dedos largos. Lo extraño, como cuando tomábamos coca cola y jugábamos riéndonos, a tirarnos el eructo más largo. Frente a mi computador, tengo el cuadro hecho con spray que me compró en la calle a fines de los 80, que muestra una ciudad futurista que mira, desde una alta montaña a otra, resguardada como en una cúpula de vidrio color verde. Extraño esa amistad de silencios no incómodos, de esa amistad donde una sabía que cabía no solo en el corazón del amigo, sino que entre sus brazos, su mano entre la mía. La amistad siempre tendrá un poco mucho de amor, de enamoramiento, de adoración, de admiración.

Hubo un tiempo en el que me enamoré de ti ni bien de conocerte, en el que te amé, después nos hicimos amigos, seguía enamorada de ti y finalmente nos convertimos en los mejores amigos. Así también hubo un tiempo en el que estuve enamorada de Mario y de Guillermo, pero la amistad pudo más que ninguna otra cosa. También quedé flechada al conocer a mi primo Andrés, con su porte de príncipe de casi dos metros, con su sonrisa de labios gruesos rojos y sus dientes blancos, esos ojos almendrados que cerraban y abrían al unisono de su risa. Me enamoré profundamente de él, pero nuestra amistad era más fuerte y fue mi mejor amigo/amado.

También sé que hubo un tiempo en el que tu te enamoraste de mi, quizás fue al mismo tiempo que yo de ti, y quizás también, al mismo ritmo nos amamos, pero preferimos ser amigos/primos, que ninguna otra cosa o con todo junto, porque no queríamos que nada en el mundo derribara ese amor/amigo, que un día nació y del cual podemos contar varias décadas, casi tantas como nuestra edad.

Cuando estoy triste o atribulada, le escribo a Ana y entre líneas llenas de palabras con frases que dicen ideas/reflexiones, voy calmando el espíritu que está agitado. Hoy me pasó lo mismo contigo, con la intención sincera de desearte el mejor de los felices cumpleaños, primito de mi corazón. Te echo tanto de menos, te extraño, extraño te. Gracias por este espacio en el que volvimos a estar juntos, aunque la distancia de kilómetros terrestres y aéreos, nos tengan tan lejanos el uno de la otra. Te quiero mucho, siempre te voy a querer, siempre vas a ser mi primito querido, mi amigo/amor. Gracias por este espacio de memoria y nostalgias!!!

10 de abril de 2023

Mis cinco décadas + cuatro años!!!

Mil gracias a todxs quienes se tomaron el tiempo de saludarme por mis 5 décadas + 4 años.
No lo celebré porque no está el tiempo para ello, más no me privé de comer rico, y pasarlo en grata compañía. Y al volver a casa, mi linda hermanita Manuela y  Topito, me esperaban con mi torta preferida, aquello de lo bello y sencillo, que tanto amo. 

Comienzo este nuevo año de vida con alegrías y tristezas profundas y sin embargo, agradecida del legado que mis PaMitos me dejaron, el cariño de mis hermanes, sobrines, el amor de mis gatitos y perritos que la vida me ha dado, de mis pocos pero sinceros amigues, de lxs hermanxs que la vida me ha regalado, mi amor por siempre a México y a todo ese maravilloso fulgor que un día nos despertó. 

Nunca imaginé que llegaríamos al 2023, en las condiciones actuales, a veces no veo horizonte posible y después pienso en lxs corajudxs de nuestra historia y sé que no hay de otra más que seguir adelante.
Ahí disculparan, la edad tiene eso que nos deja hablando en voz y letra alta.
Salute!!!

4 de abril de 2023

Quince años!!!

 

... ¡¡¡ Ayer, me desperté con una sensación extraña, de esas sensaciones que por más que te preguntas ¿qué te pasa? No cae la teja o el veinte. Hasta que de pronto, sentada en mi escritorio, me puse a ver las fotos que están frente a mi, para mirarlas y mirarnos y entre ellas las de mi papito, como guiñándome el ojo, decían: "aquí, aquí voltea para acá".


Mirar y recordar. Mirar y volver a ese jueves 3 de abril de 2008, yo desde México y en el que pasé todo el día conversando con Antonio, sobre mi papá. El relato de su vida pasó hecha pensamiento a través de mi boca, juntándose con las ideas palabras del mismo Ibarra.

Hasta que en la tarde, volvimos a Cuernavaca, junto a Beatriz y Mariana. Estábamos ahí en la sala (living) nuevamente hablando de mi papá, cuando llama mi mamá desde Chile y me la suelta sin anestesia: "Colito, tu papá murió hoy".
Murió un hoy (ayer) hace 15 años, un hoy que no era lunes, sino que jueves, un hoy que me enteré a la distancia, un hoy que por el hecho sumado a la distancia, quedó grabado cual tatuaje en la memoria. A diferencia de mis otros viajes fuera de Chile, en este no lo volví a ver, no lo volví a ver más. Entonces tuve que armarme de nostalgias, recuerdos, fotos, momentos buenos y malos, para cobijar ese vació que quedó.

Han pasado una década y cinco años y el dolor si bien bajó su intensidad, como dice la Manu, aprendimos a vivir con él y su recuerdo, casi el sonido de su voz, volando en el aire de la casa, de los lugares donde estuvimos juntos. En los gestos, personalidad, característica que de él heredamos, en las palabras, en la euforia, en la tristeza.



Así es como comenzamos esta semana, de mi amado mes de abril, con esa mezcla de sentimientos feliztristecontentanostálgica, como mi vida misma. Tanto me habría gustado que estuvieras todavía aquí, para que conversáramos, tanto que platicar, compartir. Tantas cosas que quisiera contarte, tantas preguntas que quisiera hacerte.

Snif, snif el corazón está lleno de ti papito, te recuerdo, te recordamos, te queremos y así seguiremos haciéndolo por un siempre jamás eterno e intenso !!! ....

27 de marzo de 2023

A los árboles!!


Nunca existirá un tiempo que acolme tocar/sentir/palpar, texturas rugosas, lisas, plegadas, nudosas. 

No hay tope para la contemplación de cielos conjugados con copas de árboles. 


Desconozco la vida que no recorro bajo su sombra, el frescor bailante de las ramas/hojas con el viento. 

 Invivible no recorrer, caminar, avanzar y retroceder. 

Por eso, atesoro/guardo/aprieto en el corazón, cada minuto de libertad, de hojas, de pasos, de verdor, de abrazarlos, apretujarnos, quererlos rabiosa e intensamente 

20 de marzo de 2023

Otro año más!



Podría decir que no recuerdo cuántos años suma tu ausencia, quedarme con la incerteza de la fecha exacta, pero la memoria aunque quiera esquivarla para no pensar en tantos, tantos, años que han transcurrido, me lleva a un 20 de marzo, viernes o sábado, de la década de los 80 recién comenzados, recién viviendo en Gregorio Dávila. Y tu que fuiste un hermoso, maravilloso regalo de los Madrigal. Tu mi Goyito, mi gatito amarillo, peludito. Mi Goyito con quien dormía, el primer gato que teníamos. Eras más mío que de nadie, era conmigo con quien dormías, era yo la que te daba esos hígados cortados de comida. Mi Goyito, que tanto quise verte en Santiago y aparecías tras la reja de una casa en Miguel Claro, sé que eras tu, mi amado gatito, mi compañero de días buenos, de días con sus tardes buenas y sus días con sus tardes y noches, no tan buenas. Mi compañero, mi amigo. Solo quiero pensar en lo bueno, en todos los momentos en que nos acompañamos, ya fuera en la pieza de la ropa, en la azotea, donde tenía que llevarte porque tus patitas traseras ya no respondían tanto. Mi Goyito amado, mi primer gatito amarillo, mi peludito. Todavía tengo tu collar, tu medalla de vacunación. Te llevo todos los días de la vida en el corazón, en el pensamiento. Tus fotos ayudan a recordar aquello que jamás olvidaré. Y un día como hoy, viernes o sábado, mis padres te llevaron al veterinario mientras Manu y yo íbamos al cumpleaños del Emiliano y cuando nos fueron a buscar, me contaron de sopetón que habías muerto, que tuvieron que inyectarte, que ya no volvería a verte más, porque no teníamos dónde enterrarte, porque no se estilaba el cinerario para mascotas. Ese 20 de marzo de la década de los 80, en que te vi antes de partir al cumple del Emi y ese mismo día que nunca más te vi. Prometí recordar solo lo bueno, pero es inevitable no recordar, pensar en eso, no puedo evitarlo. Pero me quedo contigo, con los buenos días, con el amor que me diste, la compañía. Fuiste y serás por siempre, mi primer gatito amarillo, mi Goyito amado.