20 de marzo de 2026

Un nuevo aniversario sin Gregorio!


Mi querido Goyito,

Aquí otra vez 20 de marzo, en esta ocasión del 2026. Han pasado uff tantos años que de buenas a primeras mentiría si te dijera cuántos, si me pongo a pensar (calculadora en mano) deduzco que algo así como 44 años.....

Fuiste y serás siempre mi primer gatito. Mi gatito amarillo de ojos grandes. Mi compañero de tristezas y alegrías, el que se acurrucaba conmigo en la cama, el que comía hígado de pollo crudo, por prescripción del veterinario porque estabas con todas las dolencias del mundo, entre ellas anemia. 

A mi que siempre me gustaron tantos los mininos, no tengo nada en contra de los perros, pero los gatos simplemente me desasen. Y tu fuiste el primero. Mi Goyito amado. Hace 44 años atrás tu amiguita humana contaba con 13 primaverales años. Llegaste gracias a que te nos regalaron los Madrigal cuando nos dejaron la casa y por eso te bauticé con el nombre de la calle: Gregorio Dávila, pero tu eras Orrego Sánchez.

Goyito de mi corazón, uff pienso y vuelvo el tiempo atrás y se me escapan detalles, se me confunden los tiempos, solo sé que eras mi gatito amado y que aquella tarde que nos mandaron al cumpleaños del Emi Galindez y al recogernos nos dieron la noticia que habían tenido que dormirte..... fue tan triste, eras el primer animalito que se moría sin volver a verte, porque te incineraron, dicen pero no nos dieron tus cenizas. Recuerdo esos días raros en la azotea, en que podía levantarte los pelitos y se te veía la carne viva. Realmente estabas malito. Pero fuiste feliz ¿verdad? Aunque sufrieras tanto, aunque vivieras poquito, fuiste feliz con nosotros ¿verdad? Eras nuestro gatito el que se escondía debajo del clóset de la Pasqui, cerca de la mesa de trabajo musical de mi mamá, seguramente adorabas escuchar las mezclas que mi mamá hacía, porque dicen que los animalitos perros o gatos, incluso aves, valoran los acordes melodiosos bien sonados y no desafinados. En el clóset familiar, apoyada en la puerta que daba al dormitorio de mis papás, era donde me refugiaba a tu lado, tu sobre la caja de plástico con cosas de la casa y yo sentada en el suelo. Si, es verdad fui, soy y seré bien dramática y trágica y agradezco tu compañía y tus ronroneos reconfortantes mientras lloraba por alguna tragedia en curso.

Creo que con la edad pasa esto ¿no? que por un lado olvidas detalles y por el otro si te dedicas a rebuscar en tu memoria, recobras tantos otros momentos hermosos que viviste al lado de quienes ya no están. Eso hago hoy en este momento contigo mi Gregorio del corazón. 44 años es mucho tiempo pero sigo recordándote cada año, escriba o no escriba, estás en mi corazón, en mi memoria, en Guadalajara. 

Después al volver a Chile aunque habían pasado años de tu partida, me comenzó a suceder que en todos los gatitos de tu color, que se parecían un poco a ti, pensaba que tenían algo de ti o que literalmente, eras tu. Me acuerdo cuando hacía la ruta a la casa de los abuelos por Miguel Claro, había una casa que continúa estando y en ella habitaba un gatito igual a ti y yo decía que eras tu, que habías viajado por el cosmo hasta encontrar a ese minino y te habías metido en él para que yo te reconociera. Y siempre que hacía la ruta salías a saludarme y conversábamos un rato. Eso me pasó un par de veces en los chorrocientos de años que llevo en este país de gente que detesto.


Mirando esta fotografía que es la única que tengo de ti, la de arriba es una ampliación a esta, me doy cuenta que obviamente eras un gatito especial, un gatito ángelito, un gatito fantasma. Desde tu color, porque si bien eras amarillo era tan bajito ese tono que eras como un fantasma o un ángelo gatuno. Amore mío de mi alma ver esta foto y recordar la casa que fue nuestra y tuya, Gregorio Dávila de Gregorio Orrego, me da una nostalgia, una tristeza, un revoltijo en el estómago, se me aprieta todo. ¿Te acuerdas de ese día? Solo sé que la foto la tomé yo y quedó para siempre el recuerdo a por ti y a por esa casa donde fuimos felices.

En fin mi querido Goyito, nunca te dije así me daba risa y creo que  me molestaba un poco cuando otros pronunciaban ese nombre tan pequeño cuando el tuyo era tan imponente e importante como para tener una calle con tu  nombre. Gregorio, mi Gregorio amado..... te quiero!!!

11 de marzo de 2026

15 años sin Rita!

Supongo que la edad transcurrida en la tierra tendrá que ver en esta condición particular que últimamente todos los meses del año, llevan impreso el aniversario de un ser querido -humano o animalito-, que ha partido. También se debe a que soy hija del segundo matrimonio de mi padre, que junto a mí mamá no eran unos quinceañeros cuando nos tuvieron y está bien, hay que vivir la vida antes de acompañarse con lxs hijxs.


Asunto es que hoy se cumplen 15 años sin mi adorada Rita Guerrero. A quien no puedo nombrar por su nombre y ya, no. No, porque con Rita, me une una historia muy linda. La más linda que he tenido y que fue la vivida en Guadalajara. Ahí la conocimos por intermediación de mi hermana Pasqui, y puedo asegurar que no tan solo yo quedé enamorada/encantada con esta tapatía más parecida a Betty Boop, que a los ojos oriundos de "la perla de occidente", mis papás también. Es que además de hermosa, era encantadora, franca, frontal. Tenía una sonrisa/risa preciosa y se reía con ganas. Era cálida, amorosa, apañadora, contenedora. Aunque fuera más bajita que una, te sentías acurrucada a su lado y a mí, siempre me ha gustado sentir el cariño físico, y por tal, me encantaba que me abrazara.


En fin, podría estar la vida hablando de mi experiencia existencial al lado suyo. Como que al volver a México -siempre lo he hecho sola, solita-, la reencontré transformada en vocalista de Santa Sabina. La banda en donde Ritis mezclaba teatro, voz y música. Porque los conciertos realmente eran de un derroche de artes escénicas, su particular voz, la letra de las canciones y los sonidos que aportaban los músicos del grupo. Y fue justamente esa voz tan especial/particular de mi Ritita, creo, lo que la condujo a profundizar en músicas medievales como Ensamble Galileo, su último aporte a las artes.



Sumado a su consecuencia, realmente una mujer valiente, de izquierda, que apoyo todas las causas justas. A veces pienso que los seres como Rita Guerrero Huerta, duran poco en la tierra, por eso mismo, porque su esencia consecuente, nos queda grande y no la merecemos. Pero también es cierto que hay otras grandes personas, casi todas mujeres, que todavía están vivas.

No sé, para mi Rita, es y será siempre un ser especial al que tuve la fortuna de conocer, y a quien voy a querer siempre y recordar eternamente!!!