24 de enero de 2021

" 34 años "


Tengo una cantidad inconmensurable de sentimientos asociados a este 24 de enero, que hace 34 años, un viernes de 1987, volvíamos a Chile y comenzábamos, comenzaba a dejar de ser feliz. Atesoro para siempre jamás mis 12 felices años de vida en México. Cargo como un manto pesado sobre mis espaldas este resto de tiempo que sumado, da los años de vida que llevo en el mundo y que tantas, tantas veces he querido dejar de sumar. 

No están mis padres a mi lado, que fueron los de la idea de volver, no están mis abuelos, quienes nos recibieron, no esta mi abuelo Titin con quien tuve y mantuve las mejores conversaciones de vida, no está la Quetzi, el Gregorio, Cuchi, Escobita, Gremnlin, tengo más ausencias que presencias. Hoy en la primera década y un día del siglo XXI puedo decir con toda libertad que no soy feliz. No lo soy, no sé si  lo seré, siento que la felicidad, el horizonte, soñar con él, tener esperanzas, quedaron en la juventud en México, en la niñez también, en mi inocencia, en la confianza en lxs otrxs. Nada de eso tengo, pocas posibilidades, razones, para ser feliz. No soy feliz.


Y sin embargo este año es 21 y un atisbo pequeño de lucecita se prende en mi interior y pienso, sueño, añoro, que a lo mejor las cosas puedan cambiar para mejor de mi. No lo sé.

Este hoy 24 de enero, como lo ha sido en estos ya 34 años años, no es una fecha feliz, si para recalcar, si para recordar, patentar lo que no se tiene, todo lo que se perdio y que una vez, alguna vez hubo también un verano para mi, un verano de 12 años, donde conoci la felicidad y la disfrute a plenitud, junto a mis papás y hermanas, cuando éramos "los cinco". 


 

30 de noviembre de 2020

La eternidad con memoria incluída!!!

 


Los pensamientos surgen no creo que por casualidad y así es como desde la semana pasada he pensado y pensado en ti, recordado y vuelto a pensar por qué decidiste irte.
Los años de la vida siguen sumándose, tu familia, la mía, yo y no tu. No dejo de evocar cómo hubiera sido todo si estuvieras, a veces le echo la culpa a tu familia por no haber sabido ver que quizás estabas sumido en una profunda tristeza a pesar de esa sonrisa hermosa, de esa calidez, de ese estar siempre cuando otros te necesitamos.

Andrés, mi querido Andrés, te llevo en la memoria, en la eternidad de los años que han transcurrido, imagino cómo serías hoy tantos, tantos años después, en este mundo político y social, qué hubieras hecho frente a la revuelta social ¿nos habríamos encontrado en la calle? Pienso en lo injusta de la vida, si estuvieras ahora podrías ser el mejor somelier del universo, trabajar en cuanto viñedo quisieras, hasta yo hubiera ido a tocar una y mil puertas para ayudarte a abrirlas y que entraras, tu con tu visión adelantada a los tiempos y quizás estarías casado más de dos o tres veces, con hartos hijos, viviendo en algún campo de uvas, feliz, solidario, hermoso, siempre dispuesto y disponible para aquel que requiera de un amigo, un hombro una oreja.





Primito de mi corazón, quedaste joven por siempre jamás, detenido en la eternidad y al menos en mi caso, estás presente en la memoria, en mi corazón, en la vida, en el aire, en cada detalle de tantos que dejaste presentes para que no te olvidará jamás. Mi primer amigo o quizás el único de verdad, aunque teníamos la misma edad me comportaba y tu lo dejabas, como la pequeña, la hija, la que requería protección y di por hecho que pese a todas las cosas que confiabas decirme, estabas bien ¿cómo no estarlo si eras tan maravilloso? Hermoso, simpático, alegre, dicharachero, extrovertido, guapo, galante, educado, sensible, hermoso, cálido, solidario. Y sin embargo ninguno de esos múltiples atributos influyó para que decidieras mejor quedarte con nosotros.

Quedarán siempre las interrogantes, las dudas, las ganas de haber estado más cerca, de haber servido para algo, haberte escuchado y esta vez sí aconsejarte y no solo mirarte con amor y devoción. Primito, mi amado primito Andrés, mi único primo Andrés, el único que tendió la mano, esa amplia, blanca, delgada, de palma en la que la mía quedaba totalmente tomada, con tu metro 80, con tus ojos grandes y ensoñadores, con tu boca de cereza enorme y bella, tus dientes, ese pelito, el porte, qué porte, que facha, que altura. Te amaba tanto, estaba tan enamorada de ti y al mismo tiempo tan encariñada, tan amigada, eras como  un ángel de la guarda, guapo, simpático, atento conmigo, dispuesto a todo por  mi. El que me dio la mano cuando lo necesité, el que estaba para hablar, con el que compartí la gracia de tirarse flatos, tomar coca cola y tirarse flatos, el cuadro de una ciudad galáctica, hecho con spray, está aquí junto a mi, frente a mí, tengo algo de ti, éste cuadro con ese sol intenso y grande, con esos planetas rojos (marte por supuesto), con esa ciudad protegida por la cúpula verde, que mira a la montaña superior, la ruta para llegar hasta alla y la fecha 1989. Y unos años después nunca más, nunca más verte, nunca más escucharte, pero siempre, por siempre, para siempre, incluida la eternidad, estarás en mi memoria, en mi corazón, en cada latido de él, en cada torrente sanguíneo. Te voy a querer siempre, como también te llevaré a donde vaya.

Nos faltaron tantas  cosas, como tomarnos una foto juntos, como repetir el que me tomaras de la mano, el viajar con rumbo a más horizontes (Argentina siempre estará llena de ti), nos falto volver a vernos más, conversar, nos falto, me faltó, que te quedarás para siempre aquí. 

Hasta siempre primito amado !!!!

25 de noviembre de 2020

Vida confinada.

Hace un rato conversaba con la hermana de una muy querida amiga que tuve, contó sobre cierta operación que le practicaron y pensé ¿y si le vuelvo a pedir amistad? La busqué y mientras lo hacía titubié y lo dejé ahí. Lo dejé porque pensé en para ¿qué? Y fue ahí que comprendí que algo no estaba del todo bien.



¿Cuándo plantee  a la amistad con para qué?

Supongo que unos meses después de la muerte de mi mamá, donde los "amigos" no estuvieron. Desde ese momento en más fui constatando que la amistad es una palabra muy manoseada que no todos conocen realmente. Hubo un tiempo en el que hubiera dado cátedra al respecto, en la actualidad me pasa como con los temas de enfermedades y remedios, que me producen un sueño, lata, ganas de salir corriendo. Además que en la pandemia  fuera de descubrir lo solos que estamos, que si pasara cualquier desagracia, tendría que remar sola, solita, también aprendí, descubrí que podría perfectamente salir adelante sola, solita, porque no le tengo ni  miedo a la soledad, ni a la adversidad, sí a los pacos de mierda. Solo que con el detalle no menor, que el aislamiento, confinamiento, cuarentena, hizo que  me acercara tanto, tantísimo a mí  misma, que ahora ya no tengo espacio para lxs demás.



También comprendí o reconocí que quizás mucho de mi interés por tener amigos, ser amistosa, vivir rodeada de ellxs, era una acción un tanto exagerada, intensa, que repetía una y mil veces, como en el amor, sin si quiera pensar si realmente quería tanto a esas personas y tenerlas cerca, muy cerca mío. La verdad después de la muerte de mis padres, de mis mascotas más queridas, de mis abuelos, haber dejado México y la felicidad que allá vivimos, mi corazón ya no quiere nada con nadie, mi alma, el espíritu aquel que se movía, giraba, energizaba por otros ya no lo hará más. Toqué tope, muro, murallón, cansancio, más allá de las, los, les, jóvenes que luchan por alcanzar una vida mejor, no me interesa nadie, pero sí me interesa todo. Todo como saber, conocer, aprender (aunque de un selectivo exasperante), pero no tengo ni tiempo, ni ganas, de atender, escuchar, ver, a otros, otras, otres.



En modo convivencia, también descubrí que cuando más crees que la persona con la que has vivido tanto, está a tu lado y lo estará pase lo que pase, eso no tiene por qué suceder realmente. Nacimos solos y así es lo más probable que vivamos para después morir y la verdad, creo que es mejor tenerlo claro desde ya. Me costó 51 años que  me entrara en la mollera, pero ahora que ocurrió, no cesaré en cultivar este yo, me, mi, que además me resulta tan agradable. Estar sola, en la soledad de mi compañía, con el mundo, los sonidos del universo, pajaritos, aire, el vaivén de las ramas de los árboles, los aromas de las flores y la naturaleza completa. A veces los sonidos de la música humana, de la televisión, las noticias que informan y entre medio de todo eso yo, me, mi, bordando, pensando, contemplando, leyendo, escuchando música, mirando a los gatitos, al mundo, lo que mi ventana me provee. Hay algunas personas a las que siempre querré, aunque no las tenga cerca, aunque no las vea nunca más, son como mis CRA, aquellos que aguardan calientitos dentro de mi burbuja personal, como mi Antonio, la ViviS, las mellizas Acuña, la Paty de Guadalajara, Laurita, Bety, la Manu pese a todo.





Pero creo que de ahora en más, desde estos 51 años que los cumplí confinada y donde aprendí lo solos que estamos, que estoy, pero no me asusta, al contrario prefiero saberlo, para así pensar en formas de subsistencia. Me gusta estar sola, asolada, prefiero alejarme de las personas y sus sentimientos confusos, sus cariños con interés, sus lazos complicados. Ya sufrí necesaria e innecesariamente demasiado, lloré como cocodrilo y por lxs que realmente valía la pena hacerlo. Puedo seguir riendo porque la vida siempre depara situaciones divertidas si las sabes ver, como si aprendes a mirar y observar la belleza del universo.

Egoístamente soy feliz alejada de todos, en esta vida confinada, me falta tener la libertad libre de poder salir a pasear por todas partes, volver a viajar por el mundo, pero nunca más, jamás nunca, rodeada, acompañada, confiada con otrxs. Eso pertenece al mundo pre pandemia. 



En este ejerceré groseramente el verbo yo, me, mi, seré bochornosamente egoísta, no me interesara, importara, nadie mas que me, mi, yo. No me arrepiento de nada, porque no tendría sentido, lo vivido, llorado, disfrutado y desperdiciado ya fue, lo que cuenta es lo que harás con la vida que tienes en presente y la que podrás disfrutar, construir en futuro. En la mía estoy yo, mis nostalgias, imágenes, amores con y para CRA, lxs poquitxs amigxs que estarán siempre en mi corazón, los árboles, la naturaleza, el mundo, sus arquitecturas, comidas, aromas, olores, sabores, pero como si la devastación hubiera llegado a mi vida, cuando salga lo haré en un mundo vació de otrxs o al menos, no los miraré, no existirán más para mi. Es una manera personal y positiva, de no guardar rencor, ahorrar el odiar, evitar sentir desprecio por todxs lxs que no me vieron, ni quisieron, ni nada.



14 de octubre de 2020

Para Panda.

Hoy me enteré que el perrito, hijo, mascota, amigo, de una amiga humana, tuvo que quedarse dormido para siempre, porque le descubrieron una enfermedad fea que de tratársela, le quitaría justamente lo que lo hacía tan querido por tantes: su energía, vigor, simpatía sin igual....

Pero el asunto es que nos quedamos sin Panda. Recuerdo que armé todo un cuento para conocerlo a él y a su mamá humana, que decía conocerme pero yo sabía que eso era imposible, pero su trato era tan amable, tan cálido, que me dio curiosidad y cuando además le vi por redes sociales una foto de Panda, simplemente decidí que tenía que conocerla a ella y a esa preciosura.

Y los vi una sola vez, una tarde del año pasado, en invierno, los tres juntos y encerrados en la cocina de su casa, Panda a nuestros pies, Panda que iba y volvía, que hacía morisquetas, que nos miraba con esos ojitos medio tristones enmarcados entre su pelito negro y ese pecho gallardo y pomposo/peludo en color blanco. Una verdadera belleza y yo solo quería apretarlo, apretujarlo, recostarme bajo la mesa pero a su lado, abrazarlo, besarlo, apretarlo. Y él anduvo más bien en una postura digna o cautelosa, todo lo contrario a mi, entonces me costó ganármelo, lo que no  impedía que babeara cada que surgía de bajo la mesa o volvía con su juguete en la boca para que Berta, su mamá humana se lo lanzara. Y con solo esa ocasión quedé prendada de Panda, quería ser su collar, quería viajar entre sus pelitos largos blancos y negros, susurrarle muchas veces al día cuanto lo amaba, lo hermoso que me parecía y lo feliz que era de conocerlo.


Hasta proyecté un paseo a Viña cuando pasara esta tontera de la pandemia, porque me hacía falta verlo en vivo, intentar muchas, muchas, veces abrazarlo, apretarlo, besarlo, recostarme con él en el suelo, junto a su cucha. Y no quiero decirlo aunque lo he pensado toda la tarde, me quedé con las ganas. Me quedé y sé que nos quedamos con las ganas de más Panda para el mundo. 

Y es que las mascotas, los animalitos, perres, gates, lombrices, todes, son a veces más sinceros y presentes que nosotres les humanes. Una vez el hermano mayor de mi papá dijo que de tanto conocer al ser humano, quería más a los animales.... y la verdad es que esa frase no la olvidé nunca más, porque también siento que más vale sola que mal acompañada a menos, que la sensación térmica cálida sanguínea, compañía a tu lado tenga cuatro patas y pelos, aunque también se aceptan de dos o de ninguna pata y pelados o escamosos, rapados, pinchudos. Así como con los árboles, me pasa que siento una conexión, un entendimiento más sincero con elles, como que el azote atormentado que me caracteriza puede levitar y relajarse, por más intensidad que posea sé que aunque no pueda abrazarlos, besarlos, apretarlos, elles están ahí y te miran, te acompañan, te comprenden, te cierran los ojos, te pasan su pesuña uñuda o su pata gorda y al menos yo, siento que el cuerpo se separa del dolor y levito de pura felicidad.

Pues lamentablemente esas ganas de compartir con Panda, no podrá ser, es heavy pensarlo y qué decir pronunciarlo, no dejo de pensar en esa tarde de invierno en que los tres compartimos tantas horas en esa cocina, con nuestros pies cálidos gracias a los pelos de Panda y babee más que nunca por cada movimiento suyo y cuando corría y se iba o cuando corriendo volvía. 

Gracias por darnos tanto a tantes Panda ensoñado!!!

9 de septiembre de 2020

El fin de la era Orrego Matte/Sánchez Reyes.


Esta mañana me enteré que murió mi tio Titin, tras siete días, finalmente partió....
 
La primera acción fue mandar un beso para él, por asuntos que ya no viene al caso hubo mucho tiempo y distancia entre nosotros, pero como he madurado en vez de pasar por una persona inhumana que después pasará los años arrepentida, opté por acercarme, salir de casa después de 6 meses encuarentonada a raíz del COVID, presentar mis condolencias y no quedar amarrada a nada/nadie jamás.
 
No dejo de sentir y de pensar. Pensar y sentir esta tarde, la primera vez después de seis meses sin asomar la cabeza a la calle, sabía que el deber ser pesaba más que cualquier otra resistencia y entrar por ese corredor/pasillo y encontrarse con la familia, tanta familia..... fue intenso muy intenso. Con mi hermana habíamos planeado ir un rato corto, darle el pésame a la Manena, abrazar con distancia a la Elenita e irse. Pero por supuesto que no fue así. Cuatro horas pasaron un poco sin darnos cuenta, un tanto sentí cada minuto que el reloj marcaba más por la preocupación de estar ahí entre y con tanta gente.
 
Y pensé y sentí tantas cosas, mientras observaba y escuchaba las historias y anécdotas que nos hacían viajar a los tiempos de los primos grandes en compañía de los abuelos Titin y Marta, junto a mi papá y sus paseos en Isla Negra hasta Valparaíso, con mi tio Titin y la Manena en Canadá y sus nietos. Tanta historia, tantos años de historia. Miré también a los nietos y nietas del tío Titin y rememoré creyendo poder meterme en sus mentes, cuando murió la Marta mi abuela paterna y después un tiempo después partió mi abuelo Titin. 

Las primeras muertes en mi vida.
Las primeras muertes de mi vida fueron las de mis abuelos Marta y Titin. Y fue tan triste, por todo lo que los buenos abuelos significan en sus nietos, porque la complicidad, cariño, comprensión, conversaciones miles, consejos, que recibí, recibimos de nuestros, mis abuelos, fueron infinitas. Entonces intenté imaginar lo que sería para esta camada de nietos de Titin y Manena, seguir la vida aunque estén grandes todos casados, algunos con nietos, cómo sería su vida de ahora en mas sin compartir nunca más con su abuelo Titin.
 
Observé también a mis primos sus hijos, sé lo que es para la Elenita perder a su padre, que fue, es y será su gran amor y ella lo mismo para él. De esos amores envidiables, pero la Ele es tanta dulzura y calidez que no es posible envidiarla, después la Josefa, el Felipe, Pedro que no pudo viajar a Chile.... qué será para cada uno de ellos que tienen a su vez hijos y nietos, perder a su padre?
Cómo será la vida de la Manena de ahora en más sin Titin?
 
 
 

El árbol genealógico que termina.
La otra idea que no logró soltar es que tanto mi tío Titin como mi tía Alicia, por parte de madre, eran los últimos sobrevivientes de mi familia original. 
 

Con la Alicia se murió/cortó/acabó la famila de mi madre, los Sánchez Reyes y con Titin pasara igual con la de mi padre, los Orrego Matte. La historia de los Orrego Sánchez, se va con estas muertes y quedamos las hijas, las y los primos de ambas ramificaciones y cada uno con sus historias. 
 

Pero la verdadera, la historia de la esencia que nos dio origen, vida, sentido, razón, fue la que armaron Héctor Orrego Puelma junto a Marta Matte Larraín, por el lado paterno y Alicia Reyes Langlois con Jorge Sánchez Muñoz, por el lado materno. Y será que en el fondo de la superficie de quien soy, la historia, historiadora, historiador de mi padre la inculqué más de lo que creí. 
 
Me duele pensar en que la casa de mi mamá, la casa donde nació, vivió hasta la muerte de su hermano Eduardo, la demolieron el año pasado, así como el 2019 murió la última descendiente de los Sánchez Reyes, mi tía Alicia, hermana de mi mamá. Y en este 2020 convulsionado y pandémico, se va Titin Orrego Matte y con él el legado de esa familia que fue la mía, que desde un estado personal e íntimo será siempre mi familia, referente, nostalgia, amor, ensoñación. Y su fin, produce/provoca un dolor de alma inmenso.
 

Con la muerte de mi Tío Titin, pasará a contarse la historia desde los anexos de los Orrego y los Sánchez, Silva y Parra/Cereceda. La historia de mis primos y hermanos grandes, de mis hermanas, mis primos y primas y después de nuestra, mía generación, la mía y después la de sobrinxs, nietos, bisnietos y así la cadena sin fin de la vida.
 
Pero desde lo que soy bueno o malo, no puedo dejar de sentir dolor, tristeza por la partida, fin, desaparición de los Orrego Matte y los Sánchez Reyes. Es como si un mucho muy grande dejara de estar en mi, aunque sé que mientras viva, mantendré su memoria, tanto en cada una de mis palabras, dotadas de emoción, de imágenes, de cariño, de evocaciones. 



La orfandad.
Mucho mas hondo será el sentimiento de orfandad, no solo porque nos dejaran sola mis padres en este país ajeno, con su historia que comenzó un 4 de septiembre cuando ganó la UP y que comenzo a resquebrajarse el 11 de septiembre tres años después. Huerfanas en medio de este país que no logro abrazar del todo, menos querer, huerfana queriendo adopción mexicana pero sin conseguirlo y cual si no fuera suficiente, ahora se termina la vida, el último vínculo de cordón umbilical, historia, añoranzas con mi familia paterna y materna. 
 

Vuelvo a sentirme un volantín/papalote sin cordel que vuelve a volar sin rumbo o escribiéndolo en cada paso que de, en cada idea, en cada escrito pero que ya no tendré ese puente aunque sea lejano, con mi historia de origen. El lugar del que vengo, al que pertenezco, se extinguió. Ya no brillara en el horizonte una luz de vida, de flujo sanguíneo que recuerde de dónde venimos, aunque no fuéramos tan vinculados, ni cercanos y el afecto se haya esfumado, pero los que fuimos, somos y no tenemos los oídos y ojos tapados, sabemos de qué trata esta historia que se acaba.
 
Me da mucha tristeza, sé, siento que a nadie le importará como a mi, como soy sola, sin hijos, por más diarios de vida, por más ideas expresadas al aire, no tengo receptores. Tampoco es algo que me quite el aire, no es notoriedad lo que busco, prefiero ser un volantín/papalote marciano, pasar sin que nadie se de cuenta, pero que no suceda lo mismo con la historia de mis padres, la de mis abuelos paterno y materno.
 
Supongo que nuevamente la tarea es mía, porque es a mi a quien preocupa este vacio, pero en mi calidad marciana sin peso, ni huella, no sé si seré la mejor depositaria de memoria e historia y que otrxs retomen esta estela de historia que navegará por cielo, mar, montañas, aire. 

Papito, mamita, Titin, Marta, Alicia, Jorge, Andrés, Blanca, Titin, Marta, Alicia, Jorge, los nombres y sus historias, mi historia con sus nombres asociados al mio Colomba, nuestra historia, mi historia en la de ustedes, yo soy ustedes y no quiero dejar de serlo jamás.....

28 de agosto de 2020

Una nueva historia que termina.

El placer culpable, porque en un tiempo atrás cuando sucedía esto mis padres me reprendían, alegando que mi cabeza tenía demasiadas musarañas. Quizás sea verdad, pero no puedo evitarlo, está en mi esencia. Como dijo alguien hace mucho tiempo "eres rara", sí lo soy  y creo que es la definición que más me halaga y define y caracteriza todas mis excentricidades.



Entonces libre de culpa y regaños, explayo la emoción/tristeza que produce saber que no volveré a mi rutina de lunes a viernes a las 21 horas, tampoco volveré a ver a cada uno de sus personajes con sus historias a cuestas. Quizás es de personas con mundo pequeño, no lo sé, pero soy de esos espectadores que comentan la vida de Andrés, Mariana, Alma, las vicisitudes de Verónica San Martin, las locuras de Nevares Sosa, la encantadora Armenia.




Pasaría horas describiendo personajes, roles, historias, pero la gracia esta en que esto es un secreto a viva voz entre mis estados raros, el blog y ellos que no existen más que dentro mio.





En otros tiempos los hubiera atesorado en mi diario de vida, como tantas otras teleseries que pasaron por mis ojos, pero con esto de la modernidad del celular y su camarita, de pronto me vi tomando fotos de las últimas escenas y pensé ¿qué haré con ellas? Publicarlas en mi blog.

Y aquí estoy, como siempre, como desde que era adolescente, ingenua, pequeña, de cabeza llena de musarañas que suspiraba con el amor de otros, con los padecimientos que la pantalla de TV me mostraba. Sigo igual, solo que con dosificación porque antes eran tres teleseries al día, hoy solo una.




Es que en este nostalgiar, añorar e intentar inmortalizar esta historia, intento retener lo que nuevamente se va y porque también soy pegada en el pasado y sé, asumo que vivo un mucho mirando para atrás.




Y esta teleserie porteña que cuentan que mientras la emitían allá por 2009 el entonces Presidente Argentino, Néstor Kirchner, no perdía pisada menos capítulo, y es que más allá de contener los ingredientes básicos de la teleserie: buenos, malos, amor, desamor, secuestros, asesinatos, aquí no hubo ciegos, ni cojos, ni guaguas perdidas, aquí las raptaban, secuestraban, mataban a sus madres, rememorando no permitiendo se olvide lo que sí sucedió durante la dictadura trasandina. En esta historia los amores para ser sinceros tenían que luchar contra las injusticias, entregar sus derechos a los pueblos originarios, utilizar la justicia como medio de salvación, mientras que los malos, malísimos mataban a destajo.






En fin, aquí dejo a Tomás, a Armenia, Verónica que pese a que la actriz no es de mi total encanto digamos que su personaje era bueno. A Nevarez Sosa que no es otro que Lito Cruz, un grandote aunque digan misa contra él. 



Andrés y Mariana / Echarri Krum, una buena pareja televisiva sin duda, él porque es tan guapo y ella es un encanto, tan dulce sin ser melosa, con esos hoyuelos en sus mejillas. Durante mucho tiempo me resistí a caer de amor por Paola Krum, pero con este papel no pude mas. Silvia, Elena, David con su cara de "vampiro", Greta, Octavio tan guapo y estiloso. Mariela, Alejandro.





Fue un agrado toparme en esta pandemia con esta teleserie, fue un escape maravilloso, capaz de mantener presente todo aquello por lo que uno lucha, defiende y admira. Gracias!!!

7 de agosto de 2020

¡¡¡ H ¡¡¡

 

Mi querido amigo,

Aquí estoy en nuestro segundo día, recordándote/recordándonos, en el siempre, jamás, eternidad, exageración, utilización de todas esas sentidas palabras que nos gusta pronunciar. Y  mira lo que son las cosas, en este hoy memorioso e histórico además, estreno actualizaciones en el blog. Y no puedo dejar de pensar/sumar en cuántos años llevamos juntos y la cifra cuenta al menos 3 décadas y seguramente un par de años más.

Mi querido siempre, por siempre H, mi rojo con amarillo, mis estrellas, mis corazones, mi H grande, con mayúscula, mi H rodeado de enredaderas con las flores más bellas, tu mi volumen del corazón. Tu y yo en esos dos días circulando por Avenida Vallarta, observando y soñándonos en esas casas majestuosas, viviéndolas.

Sin tomar pañuelo alguno, sabrás porque sé que me miras y escuchas, que la vida decidió que de amigos, solo fuéramos nosotros los de CA. Quizás hubo un tiempo que lamenté esta situación, pero ya no, desiluciones varias han confortado, maximizado, el hecho de tenernos, de tenerlos, contar con ustedes, mis fieles, queridos, por siempre jamás, amigos, amores, amados amigos, amados amores.

Supongo que será la edad, no mencionaré la tuya porque la mía va en 51 y si bordeando el primer año del segundo tramo, no lograba encontrar la respuesta a las certezas de lo que no temdré jamás de los nunca en esta vida ¿cuándo? Y pobre de mi. Como bien pensé y expresé una vez, saber la verdad por más mala, amarga que sea, siempre será mejor que vivir atada a mentiras, oscuridades, grises marengos, que no aportan ni nutren. 

Espero te guste el dibujo que hice, un especie de resumen de nosotros, de nuestros días, del amor, los corazones con sus volúmenes, nuestros sueños, nostalgias por aquel tiempo en el que nos conocimos y nunca más nos separamos. Ni siquiera Antonio logra ser tan eterno como nosotros, ustedes conmigo, CA. Qué decir mi pamás ¿será que nosotros continuaremos juntos hasta después de muertos? No pensemos ahora en eso, aprovechemos de seguir sumando vida a este vínculo amoroso, amistoso.

Te quiero mi H de la vida!!!!