26 de febrero de 2020

Una década!!!

Mi querido Gogo,
Hoy al despertar tuve una tincada de por qué me sonaba tanto este día, hasta que recobré la memoria y supe que además de ser el mismo número de cuando murió mi mamá, era aquel momento hace diez años, en que tu mi cosita más querida, mi compañero fiel, mi gatito, mi Gremlin adorado, dejó de dormir acurrucadito a mi lado. 

Nadie nunca más ocupó tu lugar, no existió conexión como la que tu y yo teníamos.  Nuestro vínculo inmenso, de compañeros acompañados en momentos tristes, desoladores, alegres, de comiditas, series, disfrutando el aire libre del patio y sus músicas.

Tu y mi Goyito, Gregorio, son mis dos gatitos más amados, los dos amarillitos, los dos partieron de formas dramáticas, los dos dejaron un vacio. Después de ustedes, de opción propia, no volveré a tener otro compañero como ustedes.

Mi querido Gogo, Mollollo, Pimporrun, Gremnlin, te quiero y le agradezco al universo haberte recogido, adoptado, vivido y disfrutado, aunque la historia tuviera que culminar, sabes bien, tan pronto para los dos.

Amote mio de mí!!!! 

17 de febrero de 2020

Otro 16 de febrero.




 ¡¡¡¡ ❤❤ Feliz no cumpleaños papito amado ❤❤ ¡¡¡




Aunque sea al día siguiente, 





para que sepas que siempre, 





siempre te recuerdo.





y te quiero...... los quiero ......




❤❤❤❤❤ !!!!

24 de enero de 2020

... ¡¡¡ 33 años ¡¡¡ ....


Hoy hace 33 años que volvimos a Chile.
Será porque el tiempo que ha transcurrido es harto, 
será porque mi papá me contó tantas historias sobre el grado 33 de los masones..... 
pero en definitiva hay tantos será que producen nostalgia eterna a por esta fecha.

He pensado todo el día en este 24/01/2020
lo he mirado desde diversos ángulos
y en todos, como me pasó hace unas horas,
siento que la fecha, el día, los 33 años, están cargados de pérdidas.

He perdido tanto en estos 33 años,
perdí a México,
perdí a mis abuelos,
a mis padres,
a la Quetzi, Gregorio, Gremnlin, Cuchitril,
amigos de allá y de acá...
una vida de pérdidas y sin embargo estoy aquí.

Y sin embargo estoy aquí aunque muchas veces he soñado con ya no estar.

Hace muchos años atrás,
en uno de mis viajes a México,
una persona a quien yo estimaba (pero ya no) me dijo que los que se van, los que como nosotros, los que no éramos de México y que llegamos a vivir allá y de pronto nos vamos, volvemos, regresamos, al lugar donde nacimos...... generalmente, no logramos nunca más regresar a México. Volver para siempre, a morir como Jorge Negrete, a esparcirse como cenizas en el aire.

Hoy que han transcurrido 33 años, las palabras de esa persona, me duelen más que nunca. Me duelen porque lamento que tuviera tanta razón, porque por más que voy, vuelvo, viajo, regreso, no logro quedarme para siempre, jamás.

Y lo lamento porque a pesar de tantas pérdidas,
amo tanto a México,
creo que es mi primer amor,
el amor más grande de mi vida, después de mis padres/abuelos/Antonio....
viví durante tantos, tantísimos años inmersa en una bolita de cristal que fabriqué para poder permanecer cerca/lejos de mis nostalgias, recuerdos, añoranzas, amigos, momentos, aromas, olores..... y de pronto después que murió mi mamá en el 2013  y regresé el 2014, nunca más fue todo igual. Ahí comprendí que no podría volver jamás, que la esencia de mis días añejos, de los ayeres impregnados de vida, pertenecían a un pasado, al que solo podría volver de la mano de mi papá y de mi  mamá, que ni siquiera los amores, mis amados amores, podrían lograr romper el hechizo, maldición que impide que vuelva, regrese a ese lugar que tanto amo.

A veces siento que nunca seré de ninguna parte y a veces siento que ya soy y seré siempre de tantos lugares, un poquito de Chile, otro de Argentina, mucho, muchísimo de México. He repartido nostalgias por América Latina y eso siento me acerca a mis padres, a mi papá, a mi mamá. 


Me duele,
creo que siempre me dolerá este 24 de enero,
aunque desde el 18 de octubre de 2019, que en Chile sucedieron cosas maravillosas, como que los jóvenes nos despertaron de la modorra burguesa individualista, como que he comenzado a mirar con otros ojos a este país............. amo tanto a los jóvenes y su lucha, a la #PrimeraLínea me siento cerca de ellxs, de sus ideas, convicciones, aunque las mías sean más de espectadora. 

No sé qué será de la vida,
de mi vida en ella,
sólo sé que hoy, que suman 33 años estando lejos de un lugar y cerca del otro,
viviendo 33 años en un sitio y dejando de hacerlo en el otro,
no tengo ninguna certeza,
como siempre tengo más nostalgias a por lo que fue
y sin embargo,
sigo, respiro, a veces levito, me desdoblo,
todos los días camino, miro al mundo,
comento y critico,
estoy aunque a veces no estando estoy quisiera no estar.

14 de octubre de 2019

El ángel de la barricada.


* De Diego Taitan.

Revoca las soledades que la adversidad destina a los rebeldes, aunque tal vez no su vida breve y establece una comunidad ubicua entre los vivos, los muertos y los no nacidos.

Podríamos reescribirlo así. Hay un cuadro de Paul Klee que se llama "Ángel True", en él está representando un ángel que se despliega en la historia y el porvenir, un ángel de invención y de memoria, un ángel multitud que camina de manera tranquila y firme sin que nos sea dado saber hacia dónde va.

Un ángel que asiste a los que no se cansaron, no está desencajado si no multiplicado, no mira hacia el pasado, ni hacia el futuro, si no en torno hacia dónde estás, como si buscara compañeros y con ellos y ellas, empezar siempre de nuevo.

Son los rostros del pasado en el corazón del presente, vueltos hacia los que continúan la obra emancipadora que retoña una y otra vez para romper la piedra.

Tiene las alas desplegadas como si quiera con ellas, dar cobijo de las generaciones e impulsarlas otra vez a la acción.

Sí el ángel de la barricada debe tener este aspecto – y muestra el cuadro de Paul Klee-, eso es la memoria disruptiva que logra que nos reunamos en aquellos que llamábamos los colectivos, la constelación de luciérnagas en la noche oscura que vivimos y la memoria que nos va a permitir también construir un futuro.

28 de agosto de 2019

Suky

La vida y sus enseñanzas.

Estoy en mi pieza, trabajando en el computador y desde mi cama, miro a la Suky que está acostadita, durmiendo, descansando. El tema es que hace un rato atrás le descubrí unas heridas bien raras en cada una de las orejas, una más fea que la otra. Ni bien las vi pensé por suerte que mañana vamos al doctor a su control de hipotiroidismo... entonces no puedo dejar de pensar en el verano, cuando Tope cayó enfermo y se respiraba tan nitídamente el olor a muerte... 

Nuevamente la muerte acechando nuestra casa, a nuestros seres queridos. Varias veces de esos días de verano, pensé que Tope moriría, sentía un dolor enorme y un cierto alivio. Era mi reticencia pese a todo, pese a la resilencia, a continuar sufriendo, viviendo para enterrar. Cresta, mil veces cresta, estoy harta de las muertes, de los que la vida nos quita. Y sin ánimo de ser ave de mal agüero creo que Suky está cerca de ello.

Tan pequeña que fue siempre,
de tamaño y en el entender la vida,
la más lenta a la hora de aprenderlo todo,
Suky la que entró por la ventana,
Suky buena hasta que le encontrabas las uñas y ahí la más corajuda de las de su especie.

No dejo de pensar en esa situación extraña de la vida,
sigo tecleando, ahora porque escribo esto, ella sigue durmiendo en mi cama
y en mi mente baila y baila la idea que mañana será un día muy largo.

Entonces vuelvo a pensar en la muerte,
en cuando se murió mi mamá y la velamos en mi pieza,
sí, en esta misma habitación en la que estoy escribiendo y Suky descansando,
no lo encuentro algo malo, terrible, ni pienso que el álito de muerte lo dejó mi madre al partir y nosotros velarla. Al contrario, tiene ese simbolismo más mexicano que de otra parte, en el que uno aprende después de todo, aunque pese, aunque duela, a convivir con la muerte, tanto y todos los días como lo hacemos con la vida. 

Lo que no significa que sea un ejercicio a practicar a diario, porque en cada muerte hay un dolor atesorado, la pérdida, la partida, el dolor por ese que ya no estará, las nostalgias y añoranzas a por los tiempos en los que se hicieron cosas juntos. Pero así es la vida, no sé si llamarla contradictoria, aunque tampoco caigamos en normalizar, podríamos decir que la vida es un constante transito entre latir, respirar, mirar, caminar y después no hacerlo nunca más.

7 de agosto de 2019

"H": Tres décadas y algo más.


Tenemos una historia que quiere dejarse en el pasado,
la nuestra, nunca tendrá un verano en pasado,
no, nosotros no queremos eso.
Gustamos de alimentarnos en base a las nostalgias, a las fotografías, las melodías que nos evocan, no pensamos en futuro, sin antes haber estado mucho rato ensoñando el pasado que nos dio sentido ¿verdad? Verdad.

Desde que me dijiste "que tu vida (la mía también) tras conocernos nunca más sería igual", los días, meses, años, décadas, fueron sucediéndose en aquella plenitud e intensidad, que da la certeza de haber construido una historia que ya cumple tres décadas y tanto.

Nuestra constancia la premiaron de eternidad,
mientras sigamos alimentando nostalgias,
llenándonos de ayeres....seremos eternos,
tu para siempre, sumado a mi jamás, 
haciéndonos un jamás para siempre.


 ¿Te imaginaste alguna vez que llegaríamos a sumar tres décadas y algo más? La verdad que yo no. Cuando recién mirábamos al mundo, con todo y su horizonte, pero sin imaginar tiempo, sin aprender a sumar tiempo en historia...

aquí estamos,
estás, estoy,
somos, estamos, estás, estoy.
Admirando, contemplando esta belleza de vivir,
existir en este tiempo de tantos años,
juntos, revueltos, unidos, ensoñados, soñadorxs.

Te quiero,
yo también a ti,
lo sé, yo también,
es que la madurez de los años han convertido nuestro amor, amistad, ensoñación, en algo tan poético....
somos absolutamente poéticos,
más cuando estamos una al lado del otro.



Pertenecemos a la misma nostalgia,
nos acurrucamos con los mismos recuerdos,
amamos las mismas añoranzas, espejismos y horizontes.
Hemos viajado de la mano,
dentro del baúl la una del otro y el otro en la maleta de la una,
nos hemos encontrado y vuelto a reencontrar...

He sentido últimamente que somos más bien 6 y 7, 
con seis y siete, comenzó esta sucesión de amores, sintonías, semenjanzas, latencias,
de nostalgias en común,
pasión por las mismas melodías.
Sé que sigues escuchando aquella tonada,
como yo continúo almacenando entre las melodías consentidas, únicas e irrepetibles, la que me regalaste, tarareaste y convertí en mis sonido consentido.

Sólo seamos seis y siete,
seis por el aniversario por conocernos,
siete cuando intuíamos que estaríamos unidos para siempre,
mañana seremos historia.... pero de esas que se quedan atrás, jamás olvidadas, siempre atesoradas, pero historia, la tuya con la mía, la mía impregnada con la tuya.

26 de julio de 2019

Seis años de la partida de mi madre.




Si habláramos de agonías podría decirles que la de mi madre, no fue larga pero tampoco corta y sí absolutamente gratuita, provocada por la negligencia de la clínica de la UC, quienes excusaron que los factores que llevaron a su muerte, fueron su edad y su mala condición de salud.

Esos días del año 2013 en que mi mamá cayó hospitalizada en ese lugar, se transformaron tanto para mis hermanas y qué decir para mi madre, en una eternidad. En lo personal puedo decir que perdí absolutamente la conciencia del tiempo calendario. Es por eso que en este sexto año de su partida, gratuita o casualmente de pronto descubro que ese trance debe haber iniciado un 15 o 16 del séptimo mes del año, para concluir con la "particular" muerte de mi madre, un jueves 26 de julio.

La agonía dolosa y molesta evidentemente la sufrió mi madre, mientras que sus tres hijas nos debatimos en la sensación, a medida que transcurrían los días, que aquel rechazo de mi madre por ir a la clínica tenía toda la razón y para colmo, sería la más cuerda de las cuatro la que tendría que pagarlo con la vida.

En ese lapsus de tiempo sin calendario, hablaré por mi hermana Manuela y por mí, constatamos paso a paso cómo esa mujer maravillosa, llena de vida, fuerte, aunque tuviera una salud de mierda producto de los más de 50 años fumando, que la dejaron con pulmones casi de adorno y pese a todo, seguía siendo la misma Blanquita encantadora, generosa, preocupada más por sus hijas, que por ella y su salud, sin cobrarnos jamás el hecho no menor, de no haberle hecho caso y no llevarla a ese sitio de matasanos ineptos. Todo en ella desde que nacimos y hasta su muerte, fue un largo camino de generosidad, de amor, de preocuparse por nosotras, que no estuviéramos sufriendo, no tuviéramos pena... mamita, mamita, jamás de los nunca seremos como tú. Aquella generosidad, bondad, no la heredamos ninguna de las tres.

Historia clínica.
Blanca María Olga Isabel Margarita Verónica del Perpetuo Socorro Sánchez Reyes, llegó a urgencias de la clínica UC, un 15 o 16 de julio a raíz de una erisipela en la pierna, que la verdad no tenía buena apariencia. 

Entonces, las necias de sus hijas entre preocupadas y voluntariosas, le doblamos la mano obligándola a que la revisara un matasano. Asunto es que a lo mejor todo habría sido distinto si no fuera porque un 15 o vísperas de 16 del 2013, Santiago gozaba de emergencia ambiental y por tal, los hospitales públicos y privados estaban en modo “colapso”. Y obviamente la clínica UC no era la excepción. Tiendo a pensar, que los médicos tomaron la decisión de hospitalizarla, sin pensar en las deficiencias que tenían en ese momento porque estarían vueltos locos, lástima que los desquiciados eran médicos y uno confiaba en ellos. Ocurrió entonces que más allá de la erisipela en su pierna derecha, los matasanos olvidaron observar y patentar que la paciente ingresó a urgencias y después a la clínica con su oxigeno portátil ¿qué significará eso? ¿será que la persona era oxigeno dependiente? Pero estos ineptos habían dejado de pensar y hasta insinuaron operarla, a lo que obviamente nos negamos. Y cuando nos despedimos de ella, dejándola en la habitación, nunca pensamos que a la mañana siguiente nos encontraríamos con la sorpresa que mamita había sido entubada porque estos imbéciles o le dieron mucho oxigeno o poco, entonces tuvo una crisis que casi la mata y para tapar el error decidieron sin consultar, entubarla. Fuimos cortas en no demandarlos y hacer que se pudrieran en la cárcel, pero nos preocupaba más la vida y salud de mamita.....

Así fueron sumándose los días hospitalizada no en pieza común, si no que en la UTI y despues en la UCI. Fueron días donde estuvo entubada e inconsciente, otros tantos entubada consciente, después vinieron los ejercicios para desentubarla y finalmente cuando le sacan los tubos respiratorios. Lo que no existe demasiada claridad es si estaba al 100% de consciente, aunque siempre nos reconoció, pero no volvió a ser la de antes. Porque cuando su habitación se llenaba de sobrinxs, amigos y amigas que iban a visitarle, ella no daba precisamente muestras de estar muy al corriente en las conversaciones. Blanquita hablando poco, Blanca sin preguntar por la salud, los hijos, los perros, los maridos.... raro, raro, raro. 

La segunda pista que dejamos pasar de largo, más por nuestro odio parido a ese lugar de mierda y seguramente sumado al desconocimiento, fue el hecho no menor en el que con gran eficiencia y rápidez, envían a mi madre al Hospital del Tórax, excusando que en la UC no pueden hacer más y que en uno público, con especialidad, como el Tórax, seguro que sí.

Lo bueno de lo malo, en materia de excusas para cobijarse, fue que el Hospital del Tórax no era desconocido para nosotras, no solo porque quedaba al lado de la casa, si no porque fue fundado por mi abuelo paterno y porque realmente siempre fue el hospital de mamita. Entonces por un instante pensamos que partir para allá, era como intentar volver las piezas a su lugar, a mi mamá al rumbo de la mejoría. Pero era hospital público más allá de todas las buenas intensiones, las mejores sin duda. Y más bien fue el lugar en el que fue enviada para tener una "muerte asistida", programada por el doctor a cargo de ella y que por suerte en ese tiempo, regía como Jefe de UCI.

Es en el hospital del tórax donde albergan a mi madre en la UCI, durante un día y medio, hasta que el jueves 26 de julio, el doctor nos confirma que lo mejor será desconectarla paulatinamente, hasta que el corazón y los pulmones dejen de funcionar.


La memoria.
¿Por qué recordar eso ahora? Es que nunca lo he olvidado, solo que durante esa extensión de tiempo, todos esos días visitándola en la UTI y UCI de la UC, el tiempo se transformó en una eternidad, que nos quitó la conciencia acerca del tiempo.
Y entonces pasó que el otro día, que se celebraba a la patrona Carmen, como diría mi padre a pito de pistolas, tuve la certeza que mamita me revoloteaba y que probablemente sería porque más allá de la certeza de acercarse al 26 de julio, estábamos transitando por esos días de larga agonía. En el que hasta un episodio de aurora boreal, contemplamos mi sisterna Manucita y yo.

Por alguna razón, la memoria se abrió al recuerdo nítido de ese tiempo. Porque desde hace seis años, todos los años, cuando llega julio la existencia se torna gris, hay años que está marengo y va tornándose a plomiza. En otros está soleada y más o menos alegre, entonces se vuelve gris. Pero este 2019 no sé por qué aunque sí que pronto lo descubriré, en la más procesión he ido sintiendo y reviviendo el paso de esos 11 días como si el tiempo no hubiera transcurrido, claro con la salvedad que ella no está más a mi lado.

La memoria es fundamental en mi familia, lo heredé de mi padre, junto a la nostalgia y la historia. Existo en la medida que permanezco anexada a los momentos que ya no son, pero que fueron cobijados en intensidad, para sacarlos cada que los necesite, cada que los extrañe o cuando en ocasiones, necesito hacerles la limpieza.

Todos los julios desde el 2013 tienen una sombra gris, que suele tornarse un poco más rojiza a partir de las 18 horas del día que mamita partió. Por suerte, por casualidad, a saber los por qué, el 26 de julio es un día inolvidable en mi familia, así nos lo dejó en claro mi padre y así lo hemos vivido. Para nosotras no deja de ser especial, particular, que mamita partiera el día de nuestra amada Cuba. No deja de ser particular, surrealista, el hecho de permanecer 18 horas junto a mi madre, en aquella habitación común de la UTI, acompañando su final. 

Aquel jueves 26 de julio del 2013, que llegó a su fin a las 18 horas en momentos que su corazón y pulmones decidieron detenerse.... fue el mismo instante en que la tenue luz del atardecer, se posó sobre las piernas de mi mamá a pesar de haber llovido a cantaros todo el día....No existió el último suspiro, sí en cambio y en versión modernidad, el pitido de las maquinas avisando que su función había cesado, ya que la persona a quien tenían conectada, había partido.


Cobijada en el hospital que fundara mi abuelo paterno, del que tantas veces hicimos uso por no decir que mi madre era paciente asidua, no puedo menos dejar para siempre, inmortalizada esa ventana que daba frente a su cama. La cama de la UTI que la cobijó durante un día y medio, desde donde entró ese surrealista y emotivo rayo de sol cuando el reloj marcó las 18:00 y aunque no seamos creyentes, en ese instante, no pudimos si no pensar que algo más allá de todos nosotros, venía por ella.

Desde ese día y para siempre, cada que pasamos por las calles Cano y Aponte con J. M. Infante podemos mirar hacia esa ventana, la cúpula de aquella capilla que hizo efecto faro y lupa para que la luz se posara a los pies de mi madre. Desde siempre y para siempre, continuamos paseando por ahí y cada que llegamos frente al Tórax, detenerse, nostalgiar la memoria, erizar la piel, mandar un beso a mamita y otro a mi amado abuelo Titin, quien desde el 2015 suma busto / placa recordatorio, por haber fundado el Hospital del Tórax.  

Y así entonces, muchas y diversas son las formas para recordar a mi madre, traerla una y mil veces hasta nosotras. Intentar conformar la tristeza de saber que no estará más, conjugar todos los quizás con los hubiéramos.... para finalizar constatando lo evidente, ella no está. Mi Blanquita, la más linda, la Blanca alegre, deseosa de vivir, energética, amada, con sus pulmones de adorno....

Te quiero mamita, agradezco este flechazo de memoria, tu sabes la importancia que tiene en los nosotros. Recordar nítida y tristemente cómo fueron esos once eternos días. Mamita, mamurra, ama, má, me haces falta todos los días, me vas hacer falta, toda la vida.....

Julio del 2019.