3 de abril de 2021

13 años.


Antenoche te encontré en un libro, tu firma y una serie de reflexiones tan tuyas. Me fié/tincó que sería bueno leerlo por tus letras. Cuentas qué te calo tanto que espero a mi me ocurra igual. 

Y hoy cumples 13 años de ausencia. El mundo está tan convulsionado que te confesaré que este tu día y recordar que lo es, me tomó por sorpresa, jamás con olvidó, sino más bien impresionada del tiempo cómo transcurre, ya abril, ya 13 años.

Papito querido, en el confinamiento pandemico los, te, les, he pensado tanto, a ti, a mi mamá, a los abuelos, a todos mis seres queridos y ausentes. Pienso en ustedes viviendo esto, en ti, mi mamá y su respirador, en Titin en medio de la pandemia queriendo, seguramente, cooperar con el cuerpo de la salud. Se me aprieta el alma pensar cómo serían estos momentos en su compañía, me estresa la idea y por otro lado, un poco, la añoro. 
 
Añoro/quisiera ser chiquita y preocupación de ustedes. Extraño ser chica, depender de ustedes, solo preocuparme por mis tragedias infantiles, mis dramas menores.
 
Te extraño y en la medida que sumo más años y voy reconociéndome una y otra vez en ti, orgullosa y feliz, entristezco al no poder compartir mis experiencias contigo. Somos tan iguales, solo diferentes por el género y siento que podrías orientarme en tantas cosas. Odiamos y amamos casi lo mismo, somos necios, mulas, no bueno eso lo saqué de mi mamá, obtusa, malhumorada, gruñona, peladora, romántica, exagerada, dramática como tu. Soy más ultra que tú, te quiero, pero terminaste un poco limón.
 
Extraño momentos que no pasamos, como conversar del mundo, con divergencias incluidas, aprender de ti, tomar nota. Gracias a mi memoria y nostalgias alimento la sobrevivencia/existencia, con tus palabras, historias, momentos, lugares.
Y en esa ausencia, de tanto en vez te encuentro en tantos detalles de la vida, de la casa, en tus libros, en los recuerdos, regalos, dedicatorias, como ésta. 
 
Tu firma, particular, única, tuya, tuya de mi padre, tu mi papá, papá mío padre amado.

23 de marzo de 2021

Gregorio.

 


No olvidé tu día, el 20 de marzo está calado, tatuad,o en ese dolor hondo que a uno le va quedando con aquello que ha perdido, no te he olvidado. Ha pasado tanto tiempo, mi Gregorio querido, tanto, tanto, tiempo. Pero no por ello hay olvido, final de cuentas, estoy aquí. El sábado que fue tu aniversario, solo puedo disculparme con una verdad doméstica, había apagado el computador el viernes y tenía intensiones de no prenderlo hasta nuevo trabajo. Pero aquí estoy.

Estoy aquí, como sé que tu estás en algún lugar del cielo, entre nubes, viéndome y recordando, recordándonos en esos tiempos en que fuimos tan felices.


Aparentemente solo tengo esta foto tuya, que con el ingenio de la tecnología logré rescatarte y agradarte como en la otra. Mi querido Goyito, la imagen en la que apareces, suma ese color medio sepia, medio totalmente de nostalgias, por un tiempo que ya no está y sin embargo la miro, te miro, observo cada uno de esos detalles, el piso, tu en el, el balde rosado, la puerta de la cocina, las baldosas del patio, las plantas y el corazón que pinté a un lado tuyo. Mi querido Gregorio, estoy más vieja y a veces no tan feliz, al menos nunca más como en ese entonces, aunque en ese tiempo hayas muerto. Goyito de mi corazón, te pienso mientras veo la foto y la memoria se llena de recuerdos, de tus dolencias, de cuando te guardabas en el clóset, abajo de los trajes de mi papá y yo me encerraba en la pieza para estar contigo, para llorarnos, para querernos, para estarnos. Mi goyito querido, mi pequeño gatito amarillo pálido, mi primer gatito, sigo mirándote y me estremezco, el cariño atesorado en esa foto, en tu manita estirada en el piso, tu carita mirando para alguna parte. Tengo todas tus cosas guardadas en el cofre que me regaló mi abuelo Titin, tengo todo aquello que hace que cada tanto que quiera, pueda volver hasta ese día, esos días, ese tiempo en Guadalajara y volver a estar contigo. 

Ya no sé ni tampoco sumaría la cantidad de años que han pasado desde ese día en el que mis papás te llevaron a la veterinaria y no volviste.... eran otros tiempos, otra realidad, porque sino estarías bajo la tierra de mi patio, junto al Gremnlin, a la Quetzi, a la Escobita y sus hijos, al Átila. En este cementerio de mis mascotitas mas queridas que ya no están físicamente a mi lado.
Te quiero siempre.



18 de febrero de 2021

El volumen de mi corazón!!!

 


El otro día alguien me preguntó si alguna vez intentamos volver a estar juntos, no pude evitar reírme (con el pensamiento) ¿cómo explicar que nunca nos separaremos? Mi gran amor, mejor amigo, tu mi dulce compañía. Mi acuariano idolatrado, ensoñado. 

Faltabas tu mi primer amor, para llenar febrero y acuario. Tu mi gran amor, amigo, amore. Amigo el mejor, cálida compañía, contención, amor, amore. 

Y hoy en tu cumple, lamento que la distancia kilométrica, nos mantenga otro año en la lejanía que impide abrazarte, abrazarme con tu abrazo de felicidad que doy y me das. Extraño tanto, tantísimo acurrucarme en tu abrazo, reírnos, pelar a todxs lxs que no nos quieren.

Quiero que seas el más feliz de los felices, felicidad, feliz cumpleaños "volumen de mi corazón"!!!

16 de febrero de 2021

¡¡¡ Feliz no cumpleaños Papurro !!!


Milagro fortunoso de hurgar en cada una de las fotos, aquellas que cuentan la historia de varias familias, la tuya con los abuelos y bisabuelos, la mía contigo, con mis abuelos, mi mamá y hermanas. Gracias papito por haber sido tan meticuloso, cuidadoso, historiador, con tanta alma de conservación para atesorar todas estas fotografías, gracias a las cuales hoy, en este siglo XXI y con la modernidad a cuestas, puedo hurgar en cada una de ellas buscando tu rostro, tus gestos, tus diversas edades, tiempos y situaciones. Las de tu niñez como si te  conociera, gracias a las historias que nos contaste, las miro y creo recordar el momento exacto en el que te la tomaron, en tu adolescencia, cuando te titulaste, cuando viajaste a USA con mi mamá, nuestra hermosa estadía en México. Puedo desordenar los tiempos, alternar infancia con adultez e ir comparando, admirando, constatando tu belleza, el parecido con nosotrxs tus hijxs.

Papito amado, gran trabajo hiciste que no muchos valoran, pero que al diablo se vayan, quedémonos con nosotros mismos que sí lo apreciamos, atesoramos, cuidamos y hacemos honor y memoria a ti y por ti.

Memoria para ti en un hoy, martes 16 de febrero del 2021, que amaneció nublado, fresco, delicioso, como para salir a perdernos por calles y avenidas, respirar a todo pulmón el verano, el aire puro, contemplar arquitecturas, hacer clic, clic en mas de alguna y en cada esquina de casona añosa, de muros de piedra, de antigüedad evidente rememorarte, pensar que quizás estuviste parado en ese mismo lugar, contemplando el mismo edificio, pensando, dejando volar la mente y la imaginación.

Hoy en este memorioso día de tu cumpleaños, en el que de estar con nosotras, sumarías 95 años......

Feliz no cumpleaños papito amado, te quiero y te llevo en mi corazón, acariciado por las nostalgias!!!

24 de enero de 2021

" 34 años "


Tengo una cantidad inconmensurable de sentimientos asociados a este 24 de enero, que hace 34 años, un viernes de 1987, volvíamos a Chile y comenzábamos, comenzaba a dejar de ser feliz. Atesoro para siempre jamás mis 12 felices años de vida en México. Cargo como un manto pesado sobre mis espaldas este resto de tiempo que sumado, da los años de vida que llevo en el mundo y que tantas, tantas veces he querido dejar de sumar. 

No están mis padres a mi lado, que fueron los de la idea de volver, no están mis abuelos, quienes nos recibieron, no esta mi abuelo Titin con quien tuve y mantuve las mejores conversaciones de vida, no está la Quetzi, el Gregorio, Cuchi, Escobita, Gremnlin, tengo más ausencias que presencias. Hoy en la primera década y un día del siglo XXI puedo decir con toda libertad que no soy feliz. No lo soy, no sé si  lo seré, siento que la felicidad, el horizonte, soñar con él, tener esperanzas, quedaron en la juventud en México, en la niñez también, en mi inocencia, en la confianza en lxs otrxs. Nada de eso tengo, pocas posibilidades, razones, para ser feliz. No soy feliz.


Y sin embargo este año es 21 y un atisbo pequeño de lucecita se prende en mi interior y pienso, sueño, añoro, que a lo mejor las cosas puedan cambiar para mejor de mi. No lo sé.

Este hoy 24 de enero, como lo ha sido en estos ya 34 años años, no es una fecha feliz, si para recalcar, si para recordar, patentar lo que no se tiene, todo lo que se perdio y que una vez, alguna vez hubo también un verano para mi, un verano de 12 años, donde conoci la felicidad y la disfrute a plenitud, junto a mis papás y hermanas, cuando éramos "los cinco". 


 

30 de noviembre de 2020

La eternidad con memoria incluída!!!

 


Los pensamientos surgen no creo que por casualidad y así es como desde la semana pasada he pensado y pensado en ti, recordado y vuelto a pensar por qué decidiste irte.
Los años de la vida siguen sumándose, tu familia, la mía, yo y no tu. No dejo de evocar cómo hubiera sido todo si estuvieras, a veces le echo la culpa a tu familia por no haber sabido ver que quizás estabas sumido en una profunda tristeza a pesar de esa sonrisa hermosa, de esa calidez, de ese estar siempre cuando otros te necesitamos.

Andrés, mi querido Andrés, te llevo en la memoria, en la eternidad de los años que han transcurrido, imagino cómo serías hoy tantos, tantos años después, en este mundo político y social, qué hubieras hecho frente a la revuelta social ¿nos habríamos encontrado en la calle? Pienso en lo injusta de la vida, si estuvieras ahora podrías ser el mejor somelier del universo, trabajar en cuanto viñedo quisieras, hasta yo hubiera ido a tocar una y mil puertas para ayudarte a abrirlas y que entraras, tu con tu visión adelantada a los tiempos y quizás estarías casado más de dos o tres veces, con hartos hijos, viviendo en algún campo de uvas, feliz, solidario, hermoso, siempre dispuesto y disponible para aquel que requiera de un amigo, un hombro una oreja.





Primito de mi corazón, quedaste joven por siempre jamás, detenido en la eternidad y al menos en mi caso, estás presente en la memoria, en mi corazón, en la vida, en el aire, en cada detalle de tantos que dejaste presentes para que no te olvidará jamás. Mi primer amigo o quizás el único de verdad, aunque teníamos la misma edad me comportaba y tu lo dejabas, como la pequeña, la hija, la que requería protección y di por hecho que pese a todas las cosas que confiabas decirme, estabas bien ¿cómo no estarlo si eras tan maravilloso? Hermoso, simpático, alegre, dicharachero, extrovertido, guapo, galante, educado, sensible, hermoso, cálido, solidario. Y sin embargo ninguno de esos múltiples atributos influyó para que decidieras mejor quedarte con nosotros.

Quedarán siempre las interrogantes, las dudas, las ganas de haber estado más cerca, de haber servido para algo, haberte escuchado y esta vez sí aconsejarte y no solo mirarte con amor y devoción. Primito, mi amado primito Andrés, mi único primo Andrés, el único que tendió la mano, esa amplia, blanca, delgada, de palma en la que la mía quedaba totalmente tomada, con tu metro 80, con tus ojos grandes y ensoñadores, con tu boca de cereza enorme y bella, tus dientes, ese pelito, el porte, qué porte, que facha, que altura. Te amaba tanto, estaba tan enamorada de ti y al mismo tiempo tan encariñada, tan amigada, eras como  un ángel de la guarda, guapo, simpático, atento conmigo, dispuesto a todo por  mi. El que me dio la mano cuando lo necesité, el que estaba para hablar, con el que compartí la gracia de tirarse flatos, tomar coca cola y tirarse flatos, el cuadro de una ciudad galáctica, hecho con spray, está aquí junto a mi, frente a mí, tengo algo de ti, éste cuadro con ese sol intenso y grande, con esos planetas rojos (marte por supuesto), con esa ciudad protegida por la cúpula verde, que mira a la montaña superior, la ruta para llegar hasta alla y la fecha 1989. Y unos años después nunca más, nunca más verte, nunca más escucharte, pero siempre, por siempre, para siempre, incluida la eternidad, estarás en mi memoria, en mi corazón, en cada latido de él, en cada torrente sanguíneo. Te voy a querer siempre, como también te llevaré a donde vaya.

Nos faltaron tantas  cosas, como tomarnos una foto juntos, como repetir el que me tomaras de la mano, el viajar con rumbo a más horizontes (Argentina siempre estará llena de ti), nos falto volver a vernos más, conversar, nos falto, me faltó, que te quedarás para siempre aquí. 

Hasta siempre primito amado !!!!

25 de noviembre de 2020

Vida confinada.

Hace un rato conversaba con la hermana de una muy querida amiga que tuve, contó sobre cierta operación que le practicaron y pensé ¿y si le vuelvo a pedir amistad? La busqué y mientras lo hacía titubié y lo dejé ahí. Lo dejé porque pensé en para ¿qué? Y fue ahí que comprendí que algo no estaba del todo bien.



¿Cuándo plantee  a la amistad con para qué?

Supongo que unos meses después de la muerte de mi mamá, donde los "amigos" no estuvieron. Desde ese momento en más fui constatando que la amistad es una palabra muy manoseada que no todos conocen realmente. Hubo un tiempo en el que hubiera dado cátedra al respecto, en la actualidad me pasa como con los temas de enfermedades y remedios, que me producen un sueño, lata, ganas de salir corriendo. Además que en la pandemia  fuera de descubrir lo solos que estamos, que si pasara cualquier desagracia, tendría que remar sola, solita, también aprendí, descubrí que podría perfectamente salir adelante sola, solita, porque no le tengo ni  miedo a la soledad, ni a la adversidad, sí a los pacos de mierda. Solo que con el detalle no menor, que el aislamiento, confinamiento, cuarentena, hizo que  me acercara tanto, tantísimo a mí  misma, que ahora ya no tengo espacio para lxs demás.



También comprendí o reconocí que quizás mucho de mi interés por tener amigos, ser amistosa, vivir rodeada de ellxs, era una acción un tanto exagerada, intensa, que repetía una y mil veces, como en el amor, sin si quiera pensar si realmente quería tanto a esas personas y tenerlas cerca, muy cerca mío. La verdad después de la muerte de mis padres, de mis mascotas más queridas, de mis abuelos, haber dejado México y la felicidad que allá vivimos, mi corazón ya no quiere nada con nadie, mi alma, el espíritu aquel que se movía, giraba, energizaba por otros ya no lo hará más. Toqué tope, muro, murallón, cansancio, más allá de las, los, les, jóvenes que luchan por alcanzar una vida mejor, no me interesa nadie, pero sí me interesa todo. Todo como saber, conocer, aprender (aunque de un selectivo exasperante), pero no tengo ni tiempo, ni ganas, de atender, escuchar, ver, a otros, otras, otres.



En modo convivencia, también descubrí que cuando más crees que la persona con la que has vivido tanto, está a tu lado y lo estará pase lo que pase, eso no tiene por qué suceder realmente. Nacimos solos y así es lo más probable que vivamos para después morir y la verdad, creo que es mejor tenerlo claro desde ya. Me costó 51 años que  me entrara en la mollera, pero ahora que ocurrió, no cesaré en cultivar este yo, me, mi, que además me resulta tan agradable. Estar sola, en la soledad de mi compañía, con el mundo, los sonidos del universo, pajaritos, aire, el vaivén de las ramas de los árboles, los aromas de las flores y la naturaleza completa. A veces los sonidos de la música humana, de la televisión, las noticias que informan y entre medio de todo eso yo, me, mi, bordando, pensando, contemplando, leyendo, escuchando música, mirando a los gatitos, al mundo, lo que mi ventana me provee. Hay algunas personas a las que siempre querré, aunque no las tenga cerca, aunque no las vea nunca más, son como mis CRA, aquellos que aguardan calientitos dentro de mi burbuja personal, como mi Antonio, la ViviS, las mellizas Acuña, la Paty de Guadalajara, Laurita, Bety, la Manu pese a todo.





Pero creo que de ahora en más, desde estos 51 años que los cumplí confinada y donde aprendí lo solos que estamos, que estoy, pero no me asusta, al contrario prefiero saberlo, para así pensar en formas de subsistencia. Me gusta estar sola, asolada, prefiero alejarme de las personas y sus sentimientos confusos, sus cariños con interés, sus lazos complicados. Ya sufrí necesaria e innecesariamente demasiado, lloré como cocodrilo y por lxs que realmente valía la pena hacerlo. Puedo seguir riendo porque la vida siempre depara situaciones divertidas si las sabes ver, como si aprendes a mirar y observar la belleza del universo.

Egoístamente soy feliz alejada de todos, en esta vida confinada, me falta tener la libertad libre de poder salir a pasear por todas partes, volver a viajar por el mundo, pero nunca más, jamás nunca, rodeada, acompañada, confiada con otrxs. Eso pertenece al mundo pre pandemia. 



En este ejerceré groseramente el verbo yo, me, mi, seré bochornosamente egoísta, no me interesara, importara, nadie mas que me, mi, yo. No me arrepiento de nada, porque no tendría sentido, lo vivido, llorado, disfrutado y desperdiciado ya fue, lo que cuenta es lo que harás con la vida que tienes en presente y la que podrás disfrutar, construir en futuro. En la mía estoy yo, mis nostalgias, imágenes, amores con y para CRA, lxs poquitxs amigxs que estarán siempre en mi corazón, los árboles, la naturaleza, el mundo, sus arquitecturas, comidas, aromas, olores, sabores, pero como si la devastación hubiera llegado a mi vida, cuando salga lo haré en un mundo vació de otrxs o al menos, no los miraré, no existirán más para mi. Es una manera personal y positiva, de no guardar rencor, ahorrar el odiar, evitar sentir desprecio por todxs lxs que no me vieron, ni quisieron, ni nada.