8 de agosto de 2018

!!! ... H ... !!!


Somos esencia,
ustedes la mía, lo que soy la suya.

Un lazo de encaje, va rodeando mi corazón, el que late y late por ti, por ellos, por nosotros, los CRA, los H, los R, RJ, A.

Lazo avinculado que no se diluyó en el tiempo, la constatación 32 años.

Seguimos por siempre, infinito, siempre, siempre, fortaleciéndonos en vida, en la vida de la CRA, que nos alimentará siempre.

Los amo, te amo!!!

7 de agosto de 2018

... ¡¡¡ H ¡¡¡ ....

Querido mío,
Adoro que caiga en martes, mi martes, tu mío, nuestro, los dos. Anoche llovió y el día amanece despejado a rabiar, con los azules y blancos prístinos maravillosos.... para ti, para nuestro 7.

Pensaba en hace 32 años, en ese hoy de ayer que cae martes actual  me pregunto ¿Qué día habrá sido hace tantos, tantos años?

Mientras hacía los dibujos, pensaba en la intensidad que significa para los dos, estos tres días y que pese a la cantidad de tiempo transcurrido, sigamos presentes, como con Ricardo, RJ, A, no es fácil, sabrás bien, nada fácil conjugar tantas vidas, de nosotros tantos diversos, distintos, en diferentes latitudes y sin embargo, continuamos siendo CRA por siempre.

Somos la consagración de la verdadera amistad, los amores sinceros, los vínculos para siempre. Mis únicos para siempre posibles, que jamás dejaron de ser, de estar, que no diluyerónse en las circunstancias individuales de la  vida. Agradezco, te lo agradezco, se los agradezco, nunca será lo mismo la vida con ustedes, que sin.
Por siempre H, por siempre CRA, por siempre los amaré !!!

6 de agosto de 2018

... H Siempre!!!


Y en tu nombre,
hoy publiqué la historia del "Ombú", hermoso árbol, que conocí en nuestro amado Buenos Aires.
Te quiero siempre, te quiero mucho, te quiero, te quiero !!!

2 de agosto de 2018

Sucedáneo todavía.

Intenté escribir todavía,
deletrearla, pensarla,
comprendí que ya no.

Ya no es tal.

Por un instante me pudo,
un algo corrió veloz,
diseñando imágenes,
enchinando pieles,
cerrar los ojos y volar.

Ya no hay imágenes.

Llegar a ese instante,
en el que más que todavía,
estabas.

Ya no es tal,
no hay imágenes.

Sucedáneo de todavía,
intentar recordar,
recuperar el hálito de nostalgia,
a la que no se vuelve.

De la mente,
hasta el vaho al que no se vuelve, 
por la nostalgia de sentimiento,
que quedó sin ruta.

Ya no es,
no hay imágenes.

Simplemente,
no es malo,
pero tampoco bueno,
simplemente.

Ya no es tal,
no hay imágenes,
ya no es.

26 de julio de 2018

Cinco años: Las camelias de mamita.


Cuando se murió mi papá, a mi madre le regalaron en esa costumbre tan especial y simbólica, una planta joven y viva, a cambio del ser querido que ya no estaba. Así llegó la Camelia a casa, que además no se trataba de una plata cualquiera. Pensando en por quién fue regalada, era la flor de su amada y tuberculosa, Greta Garbo, en “la dama de las camelias”; en versión México, tiene canción y entre la variedad de ésta planta, hay una que no flora y en cambio, sacan sus hojas para hacer té. Aquél líquido que tanto placer le daba a mí padre y que preparaba muy a su estilo, semejando más bien, a las turbias y espesas aguas en las que vive Ness.


El mismo año que partió papito, pero cinco meses después, sumó al listado de ausentes, el Tío Pino, hermano de mi madre. Él, además de muchos quehaceres que hizo en su vida, dedicó gran parte de ella, a criar, cultivar y cuidar Camelias. En su casa de Reñaca y después en Ritoque, lucían desde su patio interior, las más hermosas de la comarca. Ya fueran flores en tonos rosados, blancas, rojas, pintitas rojas, pintitas rosadas y las exóticas blancas. A las cuales tenía apostadas en graderías, cual si esperaran el show, que se producía cuando mi tío en las mañanas y al regresar del trabajo, salía a verlas tocándolas cuidadosamente para limpiarlas, podarlas y regarlas.


No por nada mi abuela materna, la “Ita”, campanita en mano salía al patio hacer sonar el tilín, tilón, sobre cada flor, cada árbol y por supuesto cada camelia. Ese gesto de amor y devoción a por lo verde, que es tan íntimo y personal, como el que sienten los orientales por sus bonsái.


Con el tiempo y lecturas sobre Camelias, sumado a que heredé la labor de cuidar, podar y regarlas, sabríamos que estas flores son por siempre jamás de julios y agostos. En lo personal, prefiero creer que mi mamá desde el cosmos, manda parabienes para que florezcan y florezcan. Ya que después de la buganvilia, se transformó en la planta que más quería, seguramente por todo lo que les conté. Y así, ansiosa esperaba el llegar del invierno y con él, el momento en que los botones, hinchados de vida, explotaban en rojos y rosados.


En este julio 2018, que hoy jueves 26, suman cinco años desde que mi madre partió, mi sisterna Manucita y yo, pondremos sobre la lápida que reúne a mi papá, abuelos, mi hermano Andrés y a mi mamá, un ramillete de Camelias, con hartas hojas verdes, para que mi papito prepare un té a lo Lago Ness para compartir, mientras mi mamita, evocará el estar en su habitación, donde puede mirar a Camelia la tejana, enflorecida en rojos intensos.


11 de julio de 2018

Blanquita en Julio.

Blanquita en julio,
aunque también en octubre,
en el séptimo mes del año,
cuando los fríos acechan,
a veces las lluvias
y al día siguiente, puro aire puro y cordillera de blanquita blanca.

Julio en Blanquita
y Blanquita en Julio,
hace cinco años no fue un mes agradable,
pese a que ese mismo día, no sé si a la misma hora,
celebrábamos la revolución cubana
y es que a las seis de la tarde,
cuando el sol entraba por la ventana, irradiando con su tenúe luz tu cuerpo,
éste ya no latía,
ya nunca más,
porque ya no estarías nunca más.

Te fuiste en julio
y lo dejaste impregnado de Blanquita,
fuera invierno,
cruzar el charco y vivirlo en verano,
siempre, 
para siempre jamás,
serás julio de Blanquita Blanca.

Es en este momento,
en que el corazón se aprieta,
tristezas inexplicables,
de no saber por qué ahora,
de dónde viene la pena,
justo ahora,
es que está llegado Julio,
Julio de Blanquita,
Blanquita en Julio,
recordando una vez más que ya no estás.

Entonces, es momento de quedarse con la nostalgia,
una vez más como cada que el círculo llega a este mes,
rememorar esa tarde de invierno, 
frío y lluvioso copioso
y al mismo tiempo acompañándonos en el sentimiento.

Sentimiento de sentir desolación,
soledad, sin un lugar en el mundo,
un lugar posible en el mundo donde sentirse parte de,
certeza de ausencia,
desolación, soledad, ausencia,
Julio de Blanquita,
Blanquita en Julio.


El mes en el que la tristeza aumenta,
junto al apachurramiento del alma,
la respiración falta,
el aire huele a pena,
la lluvia conjuga belleza y tristeza,
el frío nos abraza con nostalgia,
aquella luz, de aquel día vuelve a instalarse en la cúpula, 
atravesándose,
ya no tiene donde yacer,
no está más ese cuerpo, de aquella cama, junto a la ventana, esperando la señal de las seis en punto y los tenues rayos entrar y posarse sobre ti.

La imagen vuelve una y otra vez,
cerrar los ojos y encontrarla,
abrirlos para pensarla,
sentir esa tarde fría, lluviosa.

Desde ese día hace cinco años,
estás allá en ese lugar quién sabe cuál sea,
junto a los abuelos, mi papá, los amores queridos, Quetzi, Gregorio, Cuchi, Escobita, Gremnlin, Atila.


Para nosotros solo las certezas de los julios en Blanquita Blanca,
de Blanca Blanquita de Julio.....

26 de junio de 2018

Porque dos unidos.

Después de la noche de lluvia, 
cuando nos topamos,
no lo volví a ver.

Aquel encuentro, 
donde nos cruzamos y miramos -en silencio-, por largos segundos, 
y que atesoré en la memoria de los para siempre

Guardado quedaste en aquel rincón, 
de los importantes,
que con tiempo y viento,
quedaras en la retina emocional.


Y volví a topármelo,
él venía caminando con su perro blanco, 
yo con mi sisterna Manucita,
lo mire pero él a mi no
y cuando dejó de aparecer en el encuadre de mi vista,
aceleré el paso,
hasta que mi sisterna dijo: "te miro, discretamente, pero volteó a verte".....


Intensidad,
podría decir tantas pulsaciones del corazón,
como que me gusta,
me gusta mucho
y eso que no sé nada,
como su nombre,
sí donde vive, 
pero no en qué ventana,
sí que tiene un perro blanco,
que gusta pasear con su perro en las mañanas temprano y a la tarde noche.


Es tan guapo,
de todo, todo, mi gusto: alto, delgado, piel blanca, pelo casi al ras, de color negro, barba ídem. Tiene buen porte, que sabe lucir cuando viste elegante, buena estampa, siempre, siempre se ve guapísimo.


A veces siento que sé demasiado y me asusta
y al mismo tiempo sé que nada sé
y me tranquiliza,
me gustaría saber su nombre, si empieza con A o con P.....
y sin embargo, 
disfruto nuestros encuentros,  
más ahora que sé,
que sí me mira,
que aquella primera noche era a mi, no a la lluvia, 
a nadie más que a mí, a quien miraste !!!!