10 de abril de 2018

Despedida.


Prometí no dejar que la pena adormeciera mis propósitos,
que la sorpresa alejara los días de dientes de león,
días de enamorada.

Porque la brisa que viajaba con tu presencia,
me hacía cantar,
mirar al mundo con ojos luminosos, coloridos y aromáticos.


Lejos quedaron los tiempos,
de aquellos que perdieron la fe en mi,
quedándose con historias erradas,
sin dejarme hablar
y alejándose para siempre de aquí.



No repetiré el error,
no dejaré que palabras de otros,
acallen, apaguen, la luz que proyectas en mi,
creo de ti lo que sé 
y con eso me quedo,
cerraré mis oídos entre mis manos,
mientras evoco lo que tu presencia dejó en mi,
agradecida siempre, siempre, jamás
al de ti, que habita en mi interior.



Prometí no dejar a la pena adormecerme,
que la sorpresa alejara los días de dientes de león,
días de enamorada.

Prometo,
tu nombre por siempre jamás, 
será memoria de aquellos días,
días de viajar agarrada a tu imagen,
brisa de días viajados,
cantándole a los árboles,
atesoro en la memoria tu imagen,
de días de caminatas contemplando el mundo luminoso y aromático,
nada cambiará,
ni lo que soñé,
menos lo que te enamoré...

7 de abril de 2018

A veintitrés horas antes.

Es la primera vez que me detengo a escribir en estas fechas,
espero que sea la última también,
ya que los motivos carecen de alegría.

Una parte de mi sigue sumando vida,
disfrutándola y no pensándola,
porque sé que de hacerlo,
inevitablemente caería en días como hoy.

Tanto, tantísimo que flota suspendido en el aire,
en esa nebulosa que rodea a mi burbuja,
tanto que no logro comprender,
que a veces,
torna mis horas de tonos opacos.

La otra parte de mí,
que está a veintitrés horas de un nuevo nacimiento,
se detiene un instante 
y comete la torpeza de pensar,
pero no de interrogantes por mi futuro,
hablaría mejor de mi, si así lo fuera,
sino que por pensar
e inevitablemente sentir.


Pensar en el que habita en mi interior,  
ese que no sé si existe
o si existió 
y sin embargo su ausencia lastima...


Alguna vez dijo que lo suyo era la gente
¿cómo puede ser eso cierto? Si no tiene educación, consideración, por gentes, entre esas, yo.
Intento alejar las formas, 
a veces también a las ideas, 
con las sensaciones es más difícil, 
a los recuerdos los traigo encima a cada instante,
conjugándose con las memorias,
las cuales, me trasladan a él.

Pero sé que terminaré topando con aquella muralla,
que responderá: "no lo conoces en lo absoluto, porque no existe, porque de él hiciste una idea, una imagen, que  solo habitan en tu interior".


En el pasado inexistente del hubiera o debería,
tomo el debería y le agrego quisiera.
Debería bastarme con la imagen,
con la esencia, 
aunque una sea falsa y la otra inexistente,
para salir a pasear y soplar dientes de león,
admirarme con la copa de los árboles,
abrazarlos.
Pero la insatisfacción que a mi ADN remito,
quiere, quisiera, quiero, quiere más.


Sé que pasará,
que lo olvidaré 
guardaré, como a los demás
y justamente porque todo indica que será así,
hago uso de los tiempos inexistentes como querer
y le agrego: querer con el corazón, con las venas llenas de sangre
solamente pensar en los momentos que sentí, presencié
llené de evocaciones. 



Por eso pido, 
jamás odiarlo, menos despreciarlo, 
simplemente olvido, 
desmemoriar su imagen,
enmudecer a sus palabras,
quedándome con el que habita en mi interior...

3 de abril de 2018

Una década.

Diez años papito querido,
una década como dirías,
tantos años sumados,
tanto tiempo lejos de ti.

Tantas historias que siguieron sumándose,
como las nostalgias que dejaste en mi,
en las tres gracias,
en la Blanquita
y cada uno de los todavía queridos y cercanos - lejanos amigos.

Papito mío y querido,
tanto que quisiera contarte, compartirte,
ahora que estoy más vieja, 
no creo que nunca sabia como tu, 
menos culta,
quizás un poquito más inteligente,
muy sentimental,
siempre nostálgica,
tanto que quisiera contarte, hablar de hija más grande, con mi papá amado,
mirarte a los ojos, tus ojos grandes de mirada romántica, acariciar tu cara papito mío, continuar muchos miles de segundos, contemplando tu carita, tus ojos, quisiera darte un beso. 



Ahora que los dos somos grandes,
que las pasiones podemos más o menos contenerlas,
y abrirte el corazón sin descalificaciones,
pensarte, pensarnos, compartir ideas, entender al mundo desde tu visión, cerrar círculos a través de tus palabras. 

Tantas veces que he pensé que eras eterno,
que tu y mi mamá estarían siempre a mi lado,
que los que faltaban, los que se iban, los que  morían,
eran otros, otros papás, los de otras personas, personas distintas a nosotros, distintas mal, porque nosotros "los cinco", somos, éramos, seremos, fuimos, somos, los más distintos, distinguidamente distintos, especiales, mágicos, sublimes, únicos e irrepetibles. 



No logro acostumbrarme al mundo,
encerrada en la burbuja que tanto odiabas,
me conecto con lo que quiero, lo que más quiero,
aquello que le da peso y sentido a mi vida, 
a la historia, a la que puedo construir.


Inmersa en un mundo que no me interesa, 
en el que casi estoy por inercia, 
donde los amigos dicen serlo y desaparecen, 
donde las personas que te quieren dicen quererte, estar y se alejan. 
Nosotros éramos los únicos para siempre, intensos, sinceros.



39 años pude disfrutarte, padecerte, quererte y viceversa,
años que marcaron la ruta. 
Nunca más encontré alguien que quisiera acompañarme a caminar, 
a recorrer la vida, el destino. 
No volví a toparme con nadie interesado en mi historia, en quien soy, para dónde quiero ir. 



Papito, papito, que pena que la vida sea así,
que malo que no fuéramos eternos y hoy como cualquier otro día,
pudieras estar a mi siempre lado, 
viendo como maduro,
como entiendo todo mucho más 
y aprovechar mil instancias para abrazarte, 
para decirte suave -casi imperceptible-, lo mucho que te quiero, 
lo feliz y orgullosa que soy por tenerte como papá, 
o orgullosa que soy de parecerme a ti.

Te quiero papito mío, amado, ensoñado, sublimado, único e irrepetible, te quiero, te quiero, te quiero, te extraño...

25 de marzo de 2018

Sólo para ti!!!!

Quizás algún día haga una historia,
de cartas y conversaciones,
charlas de amantes planeando el encuentro,
enamorándose todos los días, iluminándose la vida,
soñando por un quizás donde ser solo para ti...



A cada rato pienso en ti,
el universo está tan lleno de evocativos detalles,
aromas, viajes a otros lugares donde poder hallarte.


Existencia cargada de memorias,
que llevo dentro mío,
como si alguna vez lo hubieras sido,
como si alguna vez hubieras estado.


El opuesto, ideal, perfecto, que habita en mi,
que deja volar este amor enamorado,
late e intensifica, cada que te converso o escribo....
pensando en esa esencia masculina,
que enloquece, desborda,
despertando aquel fuego con el que podría incendiar al mundo.



Alojado estás,
en días paseados,
mientras escribo,
de tardes regando,
cuando te hablo,
de noches al dormir,
conversaciones van y vienen.


Transito por el sueño inalcanzable,
donde poder evocarte,
suspirarte, extrañarte
y además vivir enamorada de este tu, que vive alojado en mi.



Ensoñación de historias,
momentos de cafés y conversas,
sumado a un largo instante de suspiros,
para retomar en días como hoy, 
en que te extraño tanto, tanto.

20 de marzo de 2018

Gregorio.


¿Cuánto tiempo sumará?
No lo sé, a veces pierdo la cuenta,
sólo sé que un día como hoy, 
dejamos de estar juntos,
no me dejaron estar a tu lado en el último momento,
fue un día tan raro,
de sopetón la noticia
y volver a la casa, donde nunca más estarías.

Mi primer gatito,
pequeño, de un amarillo cenizo, único e irrepetible,
miro las fotos, las dos fotos que de ti conservo
y me traslado hasta Gregorio Dávila,
la casa, el patio, tu echado en el patio interior,
arriba de mi cama,
sobre la caja de los tiliches,
aquel lugar que fue nuestro rincón de secretos durante tantos años.


Pensar que ni tu estás,
menos esa casa,
tantos recuerdos, nostalgias, alojadas en esas tierras, en esa calle, en esa casa, en ese lugar,
pero la memoria, las imágenes, las nostalgias,
a esas todas, todas,
las llevo, como a ti, dentro de mi corazón,
a donde quiera que voy.

13 de marzo de 2018

Ese tu que vive alojado en mi.


A donde voy te llevo colgando de mi piel, 
en la memoria de las nostalgias,
volando en los aromas del universo,
en las ramas de los árboles,
que van y vienen y en el vientecito que levantan,
vuelvo a pensarte.



Busco instantes de lugares donde hallarte,
viajar a través de conversaciones,
mías o de otros, 
para encontrarte



Existencia cargada de memorias, 
del ti, que estás dentro mío,
como si alguna vez lo hubieras sido, 
como si alguna vez hubieras estado.



Pero alojado estás,
en mis días paseados,
mientras escribo,
en las tardes regando, 
cuando te hablo,
en las noches al dormir,
conversaciones van y vienen,
a la mañana de un nuevo día por descubrir.



Historias,
momentos de historias,
historia de momentos,
al caminar por las calles,
rememorar cuando nos conocimos,
en mis tardes de paseos,
te llevo, estás, cobijado, guardado,
en las palabras cuando le hablo al ti, que vive alojado en mi.


Y como el viento de las ramas de árboles,
siempre vuelves a mi,
entre suspiros y 
memoria de nostalgias,
pensando y hablándole al que de ti, vive alojado en mi.



Regresar, 
aparecer,
memoria de nostalgias,
flashes de momentos,
imágenes que van y vienen,
suspiros y es que,
siempre vuelves a mí.


Cuando te extraño tanto, tanto,
como hoy,
en que lo perfecto sé que no existe, no está,
sólo la sublimación a por el ti, que vive alojado en mi.


Transito en evocaciones,
suspiros,
extrañar el cuerpo que nunca tuve cerca mío
y sin embargo,
sigo viviendo, existiendo, siempre, siempre, siempre,
enamorada de este tu, que vive alojado en mi.




El opuesto, ideal, perfecto, 
aquel que habita en mi
y que me permite volar,
pasearme por las ramas de los árboles,
enamorada de ti,
sintiendo como lates y te intensificas,
con las conversas o cuando escribo,
para luego despertar una y otra vez,
con la certeza de este fuego con el que podríamos incendiarnos. 


Quizás algún día,
quizás algún día una historia,
de cartas que no llegaron a puerto,
de conversas que no escuchaste,
de un amor que siempre late,
pensamientos impidiendo te alejes,
por el amor que le tengo al ti, que existe alojado en mi.



Amor de amantes,
amantes enamorados, 
amor ilusionado,
suspiros por un quizás,
en el que tu seas sólo para mí
y para ti....

4 de marzo de 2018

Historias.


Somos una historia, que todavía no termina,
somos ustedes,
nosotras,
unas más juntas que otras,
pero las imágenes, de tanto en tanto,
vuelven a reunirnos,
a encontrarnos con los vestigios de quienes siempre seremos.

Hablo por mi,
por quien soy y seré,
por lo que pese a todos los pesares,
aquí estoy,
siempre con las nostalgias,
siempre atesorándolos a ustedes,
mis ausentes - presentes.

La historia es compartida,
detenida en estas imágenes,
de momentos eternos,
felices, nostálgicos.

Los llevo conmigo,
están a donde voy,
quiero irme,
irme lejos,
con ustedes entre las hojas de mis libros,
de las memorias,
de los aromas y voces,
que siempre estarán a mi lado.

Irme y no estar,
irme y  no ser,
irme lejos, bien lejos,
donde no escuches mi voz,
donde no me encuentre con nadie,
para construir y volver a sumar memoria, nostalgias, recuerdos....