30 de noviembre de 2017

San Andrés Peras cocidas.



... ¡¡¡ Hace algún tiempo, los días 30 de noviembre, mi padre despertaba más entusiasta que nunca, porque era el día de su santo. Que para las tradiciones familiares con las que fue cobijado, las celebraban al son de "San Andrés Peras cocidas". Su "Tolita", una suerte de ama de llaves, era quién lo malcriaba (y criaba), cuando niño, preparándole aquel postre que parecía una pócima, si lo hacías como la receta chilena indicaba, al son de las pasas negras, un toque de canela, harta agua, muuuucho almíbar e ídem cantidad de peras.

De esas cosas de niños, crecí pensando que el santo de mi papá, en Chile, debía ser casi que feriado nacional, más que mal era el santo de "mi papá", la persona más importante del mundo. Cuando regresamos a Chile, su madre, mi abuela Marta, cuando llegó su santo, mandó a preparar el postre.... es decir, no estaba tan equivocada en mis pensamientos.

Con el tiempo y las circunstancias aquellas de crecer, madurar y los alcachofazos, comprendí que esa conmemoración, nació de su "Tolita", que amaba a mi papá, como todos los que lo conocimos. Entonces fue que la tradición la heredó mi mamá, la que preparaba a su manera, la compota sin pasas, ni canela, con poca azúcar, mucha agua y la misma cantidad de peras.



Y fue en este regreso a Chile, que tuve el placer sublime de sumar a mi propio "San Andrés", a quien amar, ensoñar, admirar, adorar y disfrutar como amigo, mi querido primo Andrés SA. A quién como miembro de la familia Orrego, le pregunté si a él también le festejaban todos los 30 de noviembre su santo al son de las peras cocidas..... y con aquella sonrisa enorme, hermosa, soltó una risotada, asomándose aquellos enormes, perfectos y blancos dientes. Nunca me dijo a ciencia cierta sí o no.... por lo que sume a favor aquello del "que calla otorga". Hasta que un día como hoy hace 18 años, mi príncipe de 2 metros, cuando recién había cumplido los 30 años, decidió no festejar nada, nunca más.


Después llegaría el 2008, año en el que mi papá murió y la conmemoración de "las peras cocidas" comenzó a diluirse en las añoranzas por tiempos mejores....
Y sin embargo, de aquellos legados, tradiciones familiares queridas, y de ausencias en días de santos, hermosos, primos - amigos, enamorados, no puedo olvidar, no olvidaré jamás a mis dos únicos, queridos, ensoñados, idolatradados "Andruches".






¡¡¡ Feliz no "San Andrés Peras Cocidas", papito querido ¡¡¡ 
¡¡¡ Te quiero siempre, siempre, amado, amigo, primo ¡¡¡ ....

26 de noviembre de 2017

Viajando por el mundo: Palacio Barolo.



Hace muchos años atrás, lo que se dice casualmente, caminando por el centro de Buenos Aires, llegué a este edificio maravilloso. Una construcción que debido a su majestuosidad arquitectónica, fue denominado y rotulado como Palacio Barolo y que actualmente funge como edificio de oficinas diversas.

Confieso que en Buenos Aires, siempre me pasa que camino mirando para el cielo, que para el suelo. Así es como de tanto en tanto me caigo de bruces, porque sus calles no son mejores que las nuestras, harto hoyo que no han cerrado encontrarás y quizás hasta su interior conocerás.

Y mirando al cielo, a la copa de los árboles, es que un día hace muuuucho tiempo, fui flechada de amor eterno con el Palacio Barolo. Al principio extasiada por su glamur y belleza, pensé "no es raro viniendo de Argentina, debe ser un edificio habitación para gente nice". Y a continuación ingresé.


Pero en esos tiempos, las visitas aunque no tuvieran cara de coreanos, no eran tan bien recibidas, porque efectivamente era un maravilloso edificio transformado en departamentos para oficinas. Y el conserje que vigilaba y saludaba a los arrendatarios o propietarios, con el resto del público que llegaba era más bien, antipático. Lo que no me impidió hacer uso de mis habilidades de "urraca" para pasar, entrar, mironear y mironear e intentar subir por las escaleras hermosas y lujosas, pero fui atajada por Míster Simpatía, alías el conserje.

Impactada ante tanta maravilla, emocionada, ensoñada y por tal, enamorada de este palacete, prometime, cosa que no me cuesta mucho, que cada que viajara a Buenos Aires, volvería, volvería, como se vuelve siempre al amor.

Y un día, ocurrió la maravilla que pude entrar sin que el conserje molestara. Entonces en la más enamorada de Barolo, pasé la palma de mi mano por todas sus texturas de muros, pisos, esculturas, lámparas, que mis ojos asombrados contemplaban. Pero lo de subir por sus escaleras, sentir la sensación de estar dentro de una jaula de pájaros, enrejada, apachurrada por otros tantos humanos, sucedería mucho tiempo después. 




Detalles arquitectónicos del Barolo.
Mientras entramos en materia de cómo fue que logré entrar al Barolo, quiero  contarles en letras leídas, sobre la sublime belleza, hermosura de este lugar.
En este edificio todo es en versión "inmenso", a lo grande y generoso, como es el caso de su entrada ya que cuenta con dos puertas, la principal y la de la trastienda. La primera, ubicada en Avenida de Mayo 1340, que recibe con puertas de vidrio las que te permiten desde fuera contemplar aquellos suelos de baldosas en tonos rojizos, blancos y amarillos. Deteniéndose en el umbral de la puerta principal, contemplarás las formas y diseños de esos pisos brillantes, que muestran estrellas y círculos. Sus paredes hechas de mármol rojizo también y en cada cierta cantidad de metros, por sus esquinas verás gárgolas sosteniendo lámparas góticas, de metal negro, algunas con formas de arañas, otras cuales candelabros medievales.

La segunda puerta, a la que puedes llegar desde la trastienda, está ubicada a la vuelta de la manzana o cuadra, ya que ese es el ancho del edificio, esa calle se llama Talcahuano y también tiene una puerta de vidrio, que invita a pasar a sus habitantes.

Y su entrada o hall, de suelos de baldosas rojizas, blancas y amarillos, que forman figuras geométricas, estrellas como la "del sur", también círculos, suma una larga fila de columnas anchas, sólidas, que seguramente sostienen tanta belleza, estas columnas son de mármol grisáceo y cada tres columnas, encontrarás adosada a éstas, una escultura que personifica a Dante Alighieri, en diversas poses.



Detengámonos en sus escaleras, en las dos vías que llevan, en vez del infierno de Alighieri, a la luz misma. Puestas una frente a la otra y al medio la conserjería, custodiada por un señor nada amable quién pregunta cuando no conoce ¿a qué piso va? Si no sabes qué responder, te invitará a marcharte o bien, a quedarte por el Hall sin avanzar más allá.

Entonces aquellas escaleras de pisos de mármol jaspeado con motas negras, conducen a los pisos pares a su derecha y a los impares a la izquierda y las dos, con pasamanos de metal, teñidos en oro y barandales metálicos negros.


A la misma altura de las escaleras, está el elevador, de los antiguos que simulan (creo yo) una jaula de pájaros, que se cierran y abren cuando rejuntas su reja, arrugándola como un biombo. En su interior caben seis personas y siempre mirando hacia el cielo, descubrirás un vitró que evoca flores diversas coloridas y hojas de parra. Eso pude contemplarlo años después, cuando finalmente logré ingresar a la zona de elevadores y escaleras. Después me informé que si bien en aquel Palacio, de apellido Barolo, no viven reyes, menos princesas, cada una de los espacios propios o que se arriendan, para oficina, son de una amplitud de espacio, muros sólidos, techos altos, que seguramente sus habitantes, deben sentirse absolutamente de la monarquía y así también lo que deben pagar por poseer esos lujos.



También como les comenté, desde que lo conocí fue amor a primera vista, como soy debota y calcetín, nunca he dejado de visitarlo, de contemplarlo embabosada ya fuere por dentro como por fuera. Porque él solo exterior invita a pensar que el interior será poético. Su frontis demuestra la enormidad de edificación esplendorosa en toda su anchura y largura, con estilos arquitectónicos varios, de quizás un poco de gótico, de rococó, de hermosura total.


Palacio Barolo documental.
En esa promesa, es que el año 2012 volví a su ciudad y a visitarlo, además de tener la suerte de ver un documental en el marco del BAFICI, el festival de cine internacional que esa ciudad capital realiza todos los años, que trataba nada menos que de mi Barolo. La sección en la que lo vi se llamaba "Cine y arquitectura" y la verdad que aprendí chorronales de su historia, quién lo construyó, por qué, las leyendas, las historias de buenos, malos, masones y Alighieri.

Creo que fue la forma indirecta, que tuve para lograr ingresar al Palacio y conocerlo por completo. Al fin llegar hasta las escaleras y subir por ellas, llegar hasta la cúpula del trueno, bajar hasta el infierno de Alighieri y pasearme por el elevador, todas las veces que el tiempo del documental permitió. Y bueno, emocionada hasta los calcetines, ingenua también y en versión mega grupee, me acerqué al director, que estaba presente en la exhibición, para agradecerle el documental y echarle todas las flores del florero.....pero me topé con un argentino, cineasta, es decir, antipático como el conserje (capaz eran padre e hijo), el cual displicentemente agradeció mi entusiasmo, confieso que tuve ganas de pegarle un poco, pero me acordé que andaba en versión damita y me contuve.
  


Obvio que ese mismo día, después del documental fui a ver a Barolo, para contarle lo famoso que estaba y la sorprendida resulté ser yo, ya que mi Palacio, se había transformado en un Mega Edificio Star.
El hoy Palacio Barolo, suma página web, correo electrónico y hasta "paseos turísticos". En el que puedes subir, bajar, entrar, mirar, tocar, tomar fotos. Es más, en los días de verano, el tuor cuenta con una parada estratégica en la terraza, donde hacen asados y degustan un buen vino Malbec, quizás.


Si buscan a mi Barolo en la web, dicen de él: "hace referencia y homenaje a la Divina Comedia de Dante Alighieri. Su estilo arquitectónico es único, una mezcla de neorromántico, neogótico y su cúpula al estilo indio de la región de Bhubaneshwar, ya que representa la unión tántrica entre Dante y Beatriche, los protagonistas de la divina comedia”. Y es que mi querido Palacio, se ha transformado con el paso de los años, en uno de los caserones más top de Buenos Aires, lo que ha hecho que se llene de transeúntes, unos que sólo lo usan para cruzar de Avenida de Mayo a Talcahuano, algunos otros en las mismas intensiones se quedan contemplando, otros tomando fotos. Ahora se da mucho toparse (guacala) con las ovejas masificadas de taiwaneses, japoneses, chilenos y chinos, tomando fotos, selfies más a ellos que al Barolo, pero todo sea por su existencia eterna a mi reyesito lindo.


Así fue como esta fama repentina y merecida, hizo que un par de jóvenes argentinos ligados al patrimonio y a la arquitectura y maravillados por su belleza sin igual, crearan el “Tour Palacio Barolo”. El que puedes hacer de día y de noche... a la hora de tu muerte revolución, capaz que también.



Tour Palacio Barolo.
Sobre el tour, les contaré que por supuesto hice ambos, el de día y el de noche, porque el Palacio y qué decir mi Barolo querido, dan para repetir el plato varias, varias, veces.

Los dos tuor son una experiencia en sí misma. En el de día llegas hasta un punto, que no es menor y en el de noche hasta el final, hasta topar con la cúpula del trueno o el faro de su torre. En ambos debes ascender a través de un caracol interminable, en mi caso no desfallecí aunque estuve a punto de hacerlo, porque quiero que lo sepais, el elevador te lleva hasta un punto y el resto, buenas son las piernas que te acompañarán y si no las tienes o están debiluchas, mejor será que te quedes con el primer tour. Porque cuando digo, el elevador te deja en un punto y el resto a subir, no es anecdótico, es real y lo que falta por escalar es mucho más que la mitad. Y deberás saber que en el arte de subir y subir, como éste es un Palacio original, la ruta de las escalinatas, a medida que conducen a la cúpula final, van angostándose tanto en ancho muro como en tamaño peldaño.

Se los digo en la certeza que tengo que a este mundo no vine a subir escaleras, a mí que me hagan recorrer lo que quieran, pero en terreno plano y les aseguro que caminando, llegó hasta el fin del mundo y más allá, pero a las escaleras LAS ODIO o ¿será el crujir de mis rodillas atléticas lo que me traiciona? No  lo sé, pero lo bueno es que pese a todo llegué, aunque hubo instantes en los que pensé que quedaría atorada en la angostura de los muros y caería en picada sobre otros, a medida que los peldaños comenzaron a encogerse. 




En cambio en el tuor de noche, tienes que ponerle aceite a las rodillas porque la ruta es hasta la torre más alta del Barolo, donde está la cúpula del trueno, que aloja el faro, con el que se comunican los aliados en contra de los malos. Pero tengan presente que una vez allá arriba, si les toca una noche agitado de invierno, verán truenos, relámpagos, estrellas y de las fugaces también. La noche que yo fui, el cielo estaba azul casi morado, oscuro, hermoso y las estrellas titilaban para el público como actrices principales.


Y la función del tour comienza, cuando llegas a la cúpula - faro, porque desde esas alturas y como comentó el guía, es que en los añejísimos tiempos en que construyeron el Palacio Barolo, era el edificio más alto de la ciudad, para que desde su cúspide pudieran ser enviados los mensajes codificados (a través del faro) y para ello tenían que estar lo más lejos, lo más alto de la mirada del enemigo. Y las señales emitidas iban a parar a puntos estratégicos como  la Plaza San Martín, la Plaza Miserere (tengo cero idea dónde está), el espacio donde hoy rige el Congreso de la nación y otros dos puntos, actualmente imperceptibles a la vista del "chaparro" Barolo, a causa de la competencia en fealdad y altura, que hoy existe. 



Sin lugar a dudas, el tour de noche es una poesía en movimiento, tanto por la magia que encierra la noche, como porque allá arriba, lejos de todo, cansados pero triunfantes por haber llegado, el mundo se ve sublime. Se los digo y no se los repito: "hay que estar ahí, para entenderlo".


También suele pasar que en la adrenalina de haber llegado vivos a la cumbre, guía y turistas comienzan a chacrear la belleza de la sublimación, con aquello de tener la luz del faro y bueno será alumbrarlo todo. Entonces el público pide y el guía alumbra, que el cielo, que la casa de su mamá, que acá y allá. Esos son los momentos en que una quisiera empujarlos a todos al vacío y quedar acompañada sólo por el frío de la noche, las estrellas, ese cielo azul casi morado, sin molestos sonidos de necios.


Como verán un sitio imperdible, y es tal la fama del Barolo, que actualmente no hay teleserie porteña, película argentina que no hable de él o muestre imágenes. De hecho, una serie trasandina, bien buena por cierto, usó (suertudos ellos) de set de filmación a mi amado Palacio...... búsquenla, su nombre es "El jardín de Bronce".



Para llegar al Barolo.
Como ya les conté, el Palacio Barolo, está ubicado en el centro cívico como dicen los argentinos. En avenida de Mayo 1340, a pasos de la Casa de Gobierno "La rosada", de la Plaza de Mayo. En el mismísimo centro y corazón de la ciudad y como tal, un sitio en el que está atesorada, gran parte de la historia de ese hermoso territorio, como sus arquitecturas, edificaciones generosas, majestuosas, soberbias y una que otra bala que quedó alojada en los muros de las edificaciones que rodean la casa de gobierno.


No solamente el centro de la ciudad, sino que también otros barrios, cuentan con aquello que poco se puede hacer en Santiago al menos, que si te encuentras con un edificio de gran tamaño y hermosura y quieres contemplarlo en toda su magnitud, camines hacia atrás sin peligro de topar con un muro, menos con un auto y tampoco con un ciclista huevón. Sino que más bien, tras cruzar la calle de espaldas, toparas con los muros de otra edificación pero de mayor lejanía que el objeto observado. Al menos a mí me ha pasado, en cada uno de mis paseos por Buenos Aires, que puedo ejercitar el caminar de espaldas sin chocar con nada y tan solo dedicarme a mirar, observar hasta que me salen lágrimas ante tanta belleza arquitectónica. Admirarlas de cerca, lejos, costado oeste y este y en versión Barolo, además desde las alturas ¿qué tal?


Nos guste o no, aceptémoslo, Buenos Aires y para que no lloren, también Ciudad de México, Guadalajara, son ciudades que rinden homenaje a sus hermosas edificaciones. No las demuelen, ni las tapan, sino que puedes estar tranquil@ que no se moverán de ahí, que siempre podrás volver a contemplarlas, hermosearlas y amarlas. Para que puedas recorrerlas con los ojos, los pies, las manos, a través de fotos, de pasos, de sonidos.



Así que ya sabe, si viaja a Buenos Aires, además de todo, todo, lo que hay para hacer, visitar, comprar, comer, deleitarse, no deje de ir a los "Tuour de Palacio Barolo". No se arrepentirá, se lo aseguro y en el momento que sea parte del club "amor eterno Barolo", compártalo con sus amigos, familiares y hasta con sus enemigos, porque le cuento un dato no menor, ya sea en su altura terraza o desde la cúpula del trueno, con un empujoncito, aquella persona que no es santa de su devoción, podría caer y le aseguro que no sobrevivirá (jajajaja).

Puedes buscar la publicación original en www.hoyensantiago.cl

2 de noviembre de 2017

Sonríe mientras pronuncias mi nombre.

Suena aterciopeladamente hermoso, cuando susurras Coli,
cuando dices "mi" Colombita,
cuando sonríes diciéndome Colito.

Escucho el terciopelo de tu voz,
la piel se eriza,
me dan ganas de gritar a los vientos,
que todos lo sepan,
susurrarte,
acariciarte mientras te llamo,
sonrió pronunciando tu nombre,
el de pila, el apodo, la muletilla, el diminutivo,
con el que te conocí,
el que te digo sin que lo sepas,
el que susurro cuando te vas,
con el que te sueño....


Te extraño tanto,
te busco por todos lados,
intentando percibir tu aroma,
volteó a los árboles,
a mis amados árboles, pensando en ti.
al cielo rememorándote,
siento que estás en todas partes
y a la vez tan lejos,
lejos de mí.

26 de octubre de 2017

En el encerrar-me voy.

Querido mío,
¿Sabes acaso el estremecimiento de alma y piel, que me produce mirar esta foto? La gente dice que nos parecemos ¿tu qué crees? Sólo sé que te amo. Miro la foto y el corazón se me aprieta, remontándome a nuestros tiempos, donde tu sonrisa era mía y yo entera tuya. Mi amigo incondicional de hoy, el amor de mi vida de ayer. Mi primera y única vez, el amor más puro, el sentimiento más sincero. En el tiempo, de un espacio que ya no existe. En el tiempo de un espacio en el que eres, fuimos, somos, éramos.


Me gustaría tanto mimetizar en tu sonrisa,
ser tus ojos,
tu boquita,
y yo toda tuya,
porque ya somos nuestros.

Y más allá del parecido,
de las similitudes,
lo que somos tu y yo. Tu y yo en el tiempo, en la historia de nuestro tiempo, en nuestra historia. Historia, que construimos juntos, cada uno por su lado, hasta volver a encontrarnos. Tengo la certeza que te voy amar siempre...


Y es por ese gran amor, 
por la inocencia de ese primer, 
único, sincero, real, intenso, 
primer amor, 
que he decidido en la intensidad que caracteriza mis pasos,
encerrar-me voy.


Cesando en las búsquedas infructuosas, comprendí tras volvernos a encontrar,
volvernos a mirar, observar,
tocarnos, olernos,
mientras nuestros parecidos se mimetizaban,
que amor, amore, amor, amor, 
intenso, sentido, real, tocado, amado, 
fue y será sólo el que sentimos tu y yo.


Después de esos latidos corazonados, 
si no existió la muerte ¿Qué más pedir?
Porque buscar es la contradicción perfecta del amor. 
Como nos pasó a nosotros, 
nos debemos encontrar...
ese instante en el que se conjuga el universo,
para que dos seres necesitados de amor, compañía, respeto, cariño, se encuentren y al fin se miran, observan descubriéndose.... y el aire se llena de energía, vibraciones energéticas, capaces de iluminar la noche, cubrir el día de estrellas fugaces....con la certeza que él es a quien esperabas y ella a quien buscabas....


Después de eso, el resto no existe.
El resto son las ganas mentalizadas, que atraviesan el camino en busca de un sentimiento que nacerá confuso, donde querrás enamorarte de su evidente belleza, aquella que se posa ante tus ojos y te estremece, más su simpatía, carisma y comenzarás a sentir el embruje.

Que es tal, estás embrujada, pero de tus propias ganas, mentalizadas, de querer, quererlo a él, que te quiera, se toquen, se amen, se huelan. Negándote, mintiéndote, contándote aquella historia ensoñada, soñada, proyectada de ti y para ti. Como cuando sueñas y aparecen caras, personas, que en realidad eres tu personificada en otro cuerpo, otra esencia, otro mundo. Pero siempre tu, tu, tu,  en diversas situaciones, tu, tu y nadie más que tu, aferrándote a una ilusión, nacida en tu imaginación, nacida de tus deseos, de tus ganas, de tus calenturas con y junto a ese otro....que jamás se enteró porque radican sólo en tu imaginación.... 


Por eso no buscaré,
pero tampoco esperaré,
herida de ego y alma,
en el encerrar-me voy,
desde la intensidad esencia característica,
en el encerrar-me voy.


La esencia exige acción.
La ensoñación exige movimiento,
que se nutre del contemplar,
para poder nostalgiar, sufrir y en ese dolor, crear, crear, escribir....sobre un escenario que no me mira, ni  me huele, ni me siente, porque mi extrañeza, rareza, los supera y me invisibilizan.

En el encerrar-me voy, 
volveré.....
Volver a ti,
a nuestra CRA,
a los días de azules,
con los sinceros amigos,
los eternos compañeros de ruta.

Seguiré mirando, mirándolos, sin estar, sin que me vean, 
los pensamientos no se harán sonido,
porque me habré ido, no estaré..... 
en el encerrar-me voy.


Desde mi CRA,
arriba de las azules copas de los árboles,
continúo mirando y observando,
cercana a los míos,
los raros, extraños, 
los nosotros de vida.

En el encerrar-me voy, 
me cierro, encierro en la acción del hacer, 
mirar, observar, 
estar sin ser vista, 
escribiendo, pensando, 
sintiendo sin ser latida.


Estoy, estás, estamos, 
como siempre,
sin percibir que estamos,
como antes,
sin saber que los miramos,
como ahora,
sin saber que somos,
continuamos,
como futuro y presente,
en la esencia de esta vida,
que nos tocó recorrer
continuaremos en el encerrar-me voy.


Y así es la vida....

19 de octubre de 2017

Feliz no cumple.


Feliz no cumple mamita adorada,
donde quiera que estés,
por aquí, seguimos recordándote y queriéndote.
Amote!!!

18 de octubre de 2017

Te enamorada siempre....


Nada, nunca, siempre.
Nada, nunca,
nunca me quitará de la mente, 
nada la certeza que los sucesos, 
nunca se suscitan por algo,
siempre por una decisión superior.

Nada, nunca, siempre, 
un deseo poderoso emerge desde arriba,
siempre, nada, nunca, de las fuerzas superiores
siempre o los deseos bajos.


Ayer lo dejé ir.
se fue volando,
yo también me fui,
lo dejé ir,
nunca supo,
que vivía aferrado en mi,
sin yo en él.


Enamorada hasta siempre,
es inevitable,
hasta siempre mientras exista intensidad,
o sea siempre.


Ayer, lo dejé ir,
para comenzar a fluir,
lejos, alto, volemos alto,
desde otra dimensión,
volver a ser dueña de mi,
sin que sus pulsaciones, marquen mi destino.

Anoche me despedí de ti,
a través de esa carta que no recibirás jamás...
te solté,
simplemente,
sin que sintieras mi piel tomando tu mano.


La certeza replica "jamás sucederá"
y mi enamoramiento sufría y sufría,
siempre lo voy a enamorar,
siempre tener cariño,
siempre querer,
pero latiendo silencioso,
secretos, silenciosos....


Lo miraré,
mientras vuelo,
mientras me voy,
mientras él también se va,
soñaré que él mira como me voy,
mientras yo siempre miro como te vas...


No lo tengo 
y sufriré por ello siempre,
pero es un dolor necesario,
está en mi esencia intensa el sufrir
y con el dolor en el pecho,
apretado también,
crear, escribir, crear, sentir.

Mi sufrido secreto, 
silencioso,
necesitar la pulsión del dolor para ser,
necesitar al amor,
sentirme enamorada, para vivir.


Necesito siempre,
sigas siendo,
guía, profesor,
para continuar sumando aquellas deliciosas letras perversas...


Y el querer, 
el cariño, enamorado,
solo míos,
sensaciones de sentimientos solo míos,
secretos,
secreto para atesorar en la caja de los objetos "preciosos"...

Secreto atesorado,
para acariciar de noche,
mi secreto enamorado, querer, cariño,
por ti.

Pensamientos,
que no sabes, ni sabrás,
cartas una, dos, más,
todas las que te escribiré y nunca recibirás....

Pero siempre secretamente,
te quiero, te quiero,
cariños,
te enamorada, te enamorada....

1 de octubre de 2017

Idénticos.


¿Y si fuera cierto que el tiempo nos mimetizó?

Que no resulte tan extraño,
que quienes nos miran,
juntos o por separado,
piensen que somos una misma persona.

Que tu perfil
y el mío
sean el mismo.

Que esa expresión de pena,
la tuya o la mía,
sean la de un solo rostro.

Que tu cara,
la mía,
sea una sola.

Que no existas sin mí,
ni yo sin ti,
porque somos uno mismo.