Querida Mamita,
¿Por qué no has vuelto aparecerte en mis sueños? ¿Por qué no me cuentas como estás? ¿cómo está la vida por allá? Si estas bien...
Supongo que como le pasaba a la Manu con su Claudio, ahora a mi contigo y con mi Gremnlin, que cuando se acerca el día de tu muerte, la pena que siempre está latente, la ausencia que se siente presente, aumenta, aumenta, aumenta mucho. No puedo evitar sentirme culpable, en deuda contigo por tantas cosas que dejé de hacer, que ahora las haría de mil amores. Siento pena honda y profunda de que no estés en la casa para ver el florecer de la bugambilia, del verde que está tomando el patio, las florecitas primeras que están apareciendo, los aromas. Nadie disfrutaba tanto ese esplendor primaveral como tú... y yo sin darme cuenta (ahora sí) mientras podaba, regaba, guiaba, cuidaba, iba entregándote más y más belleza para que contemplaras. Me alegra eso al menos, saber que coopere para que tus imágenes fueran las mejores posibles.
Me retumba una y otra vez, esa tarde en la UTI en que me agradeciste, ¿que mamita? te dije ¿que me vas agradecer tu a mi si todo te lo debo a ti? Todo, todo, mamita todo, todo. Lo que soy, lo que me diste, las enseñanzas que las escuché todas aunque puse caras y gruñidos, que ahora las atesoro, rememoro y guardaré en los para siempre, jamás. Pero no me bastan, nada lo es, en el sin llenar de la existencia necesitaria que mi Dios personal, cumpliera su palabra y los trajera a ti y a mi papá de vuelta a mi lado, no eran ustedes los que tenían que dejarnos, lo ideal que ninguno lo hiciera, en todo caso yo, en todo caso la idea era que jamás de los nuncas tuviera que vivir sin ustedes.... porque para eso no sé si sirva, no sé si quiera, no sé si podré. No resulta mamá, no tiene sentido, no eran esas las condiciones para vivir donde fuera, donde fuera la vida tenía que hacerse con ustedes, contigo, con mi papá, ojalá en Guadalajara....
Te extraño tanto.
Por siempre jamás y desde la memoria de todos los que te queremso, recordamos en septiembre, noviembre y todos los días de la vida. Abrazo bien apretado.
Después de tanto esperar la primavera, el calorcito, que la bugambilia floreciera, que el aroma de las flores entrara por todas partes, abrir las ventanas y puertas de la galería para calentar naturalmente el ambiente, para que tu, mamita linda, vieras enverdecer y rojizar la bugambilia desde tu camita, desde la galería, nada, nada y pese a que todo está por estallar, el sol, las flores, los aromas, la primavera a mil, nada, nada, todo, todo, deja de tener sentido.
Supongo que será el efecto septiembre con su conmemoración de 40 años, el peso de la historia, aquella historia que construiste con mi papá, juntitos, felices, alegres, creyendo a mil en la Unidad Popular. También será que se acercan los dos meses desde que te fuiste, que la casa comienza a gritar lo evidente QUE NO ESTAS, NI VOLVERAS A ESTAR, que ya no te apareces en mis sueños, que por más que pienso y lloro por tí, no apareces para calmar mi pena, mi honda pena mamita querida. Tu ausencia comienza a pegar fuerte. Fuerte en mi corazón, en la casa, en la belleza con que cada día se tiñe el aire, el cielo, las flores que nacen coloridas, hermosas, la bugambilia que comienza a llenarse de brotes, el limón de frutos, el jardín entero de verdor. Y no puedo dejar de lamentar que no estés para admirar, para olorosear los dulces aromas de las flores, de la flor de la naranja que se cuela por el aire...
Me consuela poquito saber que apareces en los sueños de la Emi, en compañía de mi papá, los dos igualitos a como nos dejaron, que estés junto a él, que vuelvas a ver a tus queridos hermanos, a tus papás, a la gente querida que toda, toda, se ha ido. Pero tampoco me alcanza tanto porque en tu alegría y ausencia, se marca la presencia que no estás, que por más que toda tú marcas un espacio en la casa, no estás, no estás para tomarte la mano, para abrazarte, decirte una pesadez, pero sobre todo abrazarte y ser lo tierna y cariñosa que siento que no fui, lo amorosa y cariñosa que siento que no fui, que quisiera ahora que no te tengo, hacer mucho de lo que no cuando si estabas. Eso que le dicen "culpas" internas, externas, vivas, en carne propia, latentes, dolosas, porque maldita sea soy tan común y corriente, que al igual que las ovejas del montón descubro, que todo cuanto debí haber hecho en vida, ahora tan solo puedo marcarlo en faltas, en ausencias, en carencias, en ganas de abrazarte, decirte que te quiero con todo mi corazón, que me encantaba ser tu amiga, tu compañera de casa, de ver todas esas noches juntitas en tu pieza, las series de TV, las malas, las entretenidas, las obvias, todas y cada una, como diría la masa "LAS VERIA NUEVAMENTE SI ESTUVIERAS ACA CONMIGO".
Esos placeres siniestros que nos deja el ser tan humanos, tan tontos, tan creídos de no aprender de las experiencias vividas por otros, igual de tarados que una, y que ahora sumarme a la masa no me sirve ni de consuelo ni de nada, porque lo que más quisiera, lo unico que quisiera es TENERTE A MI LADO.
Recuerdo algunas noches de infancia, en mi habitación de Gregorio Dávila en Guadalajara, tratando de quedarme dormida, mirando el afiche de La Moneda incendiada y las frases del discurso de Allende:
"no se detienen los procesos sociales,
ni con el crimen,
ni con la fuerza"
y como la idea de la muerte, su muerte, la nuestra, la mía, su significado provocaba un estremecimiento estomacal, cercano a la sensación un abismo que se abre dentro mío, seguido de fuertes retorcijones.
La muerte, el fin, ya no ser, no estar, no estar, NO ESTAR MAS, eran palabras oscuras, tristes, negras, que provocaban seguro desvelo, ya que tardaba mucho en apartar esas ideas de mi mente. Lo más terrible, era pensar mi vida sin mis padres, que algún día tuviera que estar sin ellos, nunca más junto a ellos, no verlos, no tenerlos a mi lado nunca, nunca, nunca más, me aterraba profundamente.
Con los años sume aquellas situaciones inusuales, marcadoras, como el curioso estilo de vida de las nuestras vecinas españolas "Las Hermanitas Arceluz", en Bruselas 150 en guadalajara. En la casa a mano izquierda, vivían estas tres hermanas de edad madura, acompañadas unicamente por su perrita "la chiquita".
Tres mujeres, como mis hermanas y yo.
Cada una con una personalidad particular y definida:
Laurita, la mayor, encargada de administración económica, una mujer pequeñita, gordita, de pelo largo canoso que peinaba con una trenza muy ceñida a la cabeza.
María Luisa, la hermana seria, seca, la gruñona, y encargada de las compras, el aseo y la comida.
María Teresa, la más dulce de las tres, era la menor, la más tierna, romántica, soñadora, dueña de la perrita "la chiquita". Ella, una mujer de piel muy blanca igual que sus hermanas, la más coqueta, que pintaba las uñas de las manos de colores más llamativos, así como el cabello y los labios. De las tres, era la más linda y la que guardaba el secreto de un amor fallido que la obligó a quedarse a vestir Santos, junto a sus hermanas.
Y me marcó tanto, tanto, la curiosa similitud de que ellas fueran tres hermanas, como nosotras, que vivían juntas, en la casa continua y nosotras tres mil veces más jóvenes, pero tres también y con nuestras personalidades definidas y particulares.
Esos detalles, sucesos de la vida, que marcan con tal vehemencia, al grado de sentir que el mundo se divide entre un antes y ese después.
En el que una noche, le pedí a mi Dios personal, que cuando llegara el tema de la muerte, permitiera que fuera yo la primera, antes que mis padres, a sabiendas que jamás de los nuncas, podría permanecer contenta sin ellos, que la vida sin ellos no sería tal.
Además, de la posibilidad de vivir las tres hermanas juntas en una misma casa, con alguna mascota y nadie más, al igual que las "Hermanas Arceluz", y que por cierto, no me desagradaba demasiado tal situación.
Pienso ahora si será que ese pensamiento el que ha hecho tener esta vida sola, más no solitaria.....
Lamento que mi Dios personal, no me complaciera en haber sido yo la que muriera y no mis padres amados.
Soñé que viajábamos al sur con la Manu, íbamos a ver a unos amigos míos. El lugar era verde, mucho verde, amplio, árboles, verde mucho verde. De pronto mi amiga Diana, me mostraba unas imágenes en movimiento y yo le decía "estas son de Zapallar de donde veraneaba mi mamá cuando chica y joven", a lo que ella respondía "si, son unas imágenes que en algún momento me diste tu y yo les puse movimiento". Eran imágenes de cerros verdes muy verdes, muchos árboles, espacio amplios de vegetación y pasaaban rapidamente como si el que los filmaba estuviera corriendo. Después ibamos a pasear por una laguna, estabamos saltando de piedra en piedra para no caer al agua, cuando suena mi celular, contesto y escucho muy, muy a lo lejos una voz que dice:
- Coli ¿eres tu?
- si, ¿quien habla?
- soy tu mamá
- mamá, mamíta, abuelita, ¿como estás? ¿como te sientes?
Un silencio se apropia de la conversación, quedo muy preocupada y aparece la voz del Juampa, le pregunto por mi mamá y me dice que se está apagando lentamente y le digo si cree que debo irme para allá y me contesta que ella está apagandose y que obviamente morirá, es algo inminente entonces quizás no es tan importante que vaya para allá, lo cual me enoja mucho y le grito que es mi mamá y que yo quiero estar a su lado.
Me desesperó tanto escuchar su voz tan suave, casi inescuchable, la imaginé en el hospital, rodeada solo de pacientes, de enfermeras, solita y se me entumeció el alma, me dio una tristeza tremenda, un dolor en el estomago. Y me desperté con más pena todavía, pese a que por suerte la verdadera historia no fuese así. Te quiero mamita linda!!
PARA VER SI ESTABAS DURMIENDO.
Sueño que estoy en mi cama, durmiendo y de pronto siento tu presencia mamá cerca de la cama. Abro los ojos y estás parada, sin oxigeno, con tu bata morada y el pijama puesto, semi agachada hacia mi. Te pregunto ¿que estás haciendo mamá? Estaba viendo si estabas durmiendo. Caigo en cuentas que estás muerta y desapareces.
VAMOS DE COMPRAS.
Sueño que voy contigo y mi papá de compras, vamos como a La Vega o algún lugar así, es un espacio de mucho cemento, nada de árboles, ni verde, vamos los tres caminando, tu llevas el "chaguito" de la Manu y yo un bolso, mi papá nada. Tu estás mucho más joven, de hecho te pareces más a la mamá de los tiempos de México. Llevas puesta esa falda en tonalidades lilas, que era un poco menos larga de lo habitual y que tenía tablas horizontales en lila fuerte y lila suave, con tu blusa morada y el pelo bien cortito canoso. Hemos terminado las compras, llevas el carro bien pesado y algo te molesta con él y te pregunto qué pasa y me respondes que es muy incomodo para trasportarlo, te ofrezco llevarlo yo, me lo pasas. Ahora vamos en un taxi camino a casa, tu vas adelante y mi papá, el chofer y yo atrás, mi papá con tono muy pesado le pregunta al chofer por qué maneja el auto desde atrás y el señor responde que porque asi le gusta, pienso en lo impertinente que puede llegar a ser mi papá a veces. Miro a mi mamá que va solita adelante, sentada como tan en la orilla pegada a la ventana y le toco el hombro para aconsejarle que se siente mas comoda, más que mal es la única que va delante. Seguimos viaje y voy pensando en mi mamá y en esta situación particular de ir los tres de compras, tener a mi papá tan cerca mío y a mi mamá solita delante, me da enterneción mi mamá, siento un profundo cariño por ella, una felicidad enorme de tenerla ahí (sin conciencia de que no es así), seguimos camino a casa.

Creo que es la primera vez en la vida, que no manifiesto un año más juntos en esta vida. También será porque no todos los días de la vida se muere tu mamá y en ello el dolor, las nostalgias, el trasvasige de momentos que vuelven, vuelven, vuelven. Yo sé que tu estás ahí a mi lado, como lo has hecho desde que nos reencontramos hace ya tanto, tanto, tanto, tiempo. Estaba tan ilusionada con este agosto en particular, porque volvía a mi amado México, a mi Guadalajara, a pasear por las calles en que nos conocimos, donde pasó todo y finalmente no ocurrió. Pero bueno, digamos que este paréntesis fue fundamental, porque tu sabes, yo sé que es así, que cuando ocurre algo tan terrible y triste como la partida, viaje, muerte, de tu mamá, que tienes solo una, el mundo se abre y tu caes en un hoyo de nostalgias, penas, mucha pena, vacío, y como que todo, todo, se detiene más que mucho. De todas maneras, quería que lo supieras, que supieras que yo sé que no me olvido, como sé que tu tampoco olvidas y que gracias a esa buena memoria que tenemos, es que estamos, que seguimos siendo, aunque no podamos hacer los honores que merece tan bello recuerdo que fue CONOCERNOS. Te quiero!!