1 de marzo de 2017

Promesas 2017.


En busca de una ruta para mejor vivir.

- Dosificaré mis sentimientos, amabilidades, generosidades, con aquellas personas que sé, se siente, ni en mil años luz podrían devolver la mano, con una de las muchas cosas que he hecho por ellos.

- No abriré mi corazón a aquellas personas que no terminan de conocer a otros, centrando su mirada en su ombligo y sin embargo, el uso indiscriminado de la manipulación es su esencia.

- Aprenderé a estar más atenta, frente a los peligrosos cocodrilos que están acechando bajo el disfraz de sublimes, místic@s, pobrecit@s ell@s y sólo ell@s.

Alimentando la vida interior.

- Pretendo trabajar solamente para P. Varela, Beatrice, Cabalin, L. Antezana, VEX por obligación.

- El tiempo lo destinaré a pasear, leer, soñar, imaginar, escribir.

- Trabajaré el no comprar compulsivamente ni comida, ni nada.

- Prometo no visitar los supermercados más que cuando sea urgente.

- Agarraré bríos nuevamente para salir a viajar, pero aclaro que quiero comodidad al 100% no estoy en edad, ni quiero, pasar más aventuras, sorpresas, ni cosa parecida, de las ya experimentadas. Burguesa y qué tanto!!


26 de febrero de 2017

7 años.


Gogo de mi corazón,
siete años ya,
el tiempo sigue transitando....
la pena y la frustración a por ello y saber que es inevitable
y que sólo me queda la memoria,
el amor guardadito en una cajita,
llamada corazón,
que late cada que veo una foto tuya,
tengo un recuerdo,
siento la ausencia a por tu calorcito durmiendo a mi  lado.

Moyoyo de mi corazón,
te quiero, te quiero,
te recuerdo y extraño,
te recuerdo y extrañaré siempre, siempre...

24 de febrero de 2017

El último adiós.

Todos los libros que cautivan, tienen sentido.
Y con "El último adiós", volví a ser cautivada completamente.
Volví a Kate Morton, en honor a mi madre,
quién la descubrió y nos pasó cada una de sus novelas,
mientras sus ojos se iluminaban con las historias plasmadas en las cientos de páginas,
uno iba sumando paciencia, hasta que tocara el turno.
Y después comentarlas, gozar los detalles, lo que la imaginación de cada cual vio, sintió y soñó. 

Kate Morton, es sinónimo de mi madre,
sus historias llevan implícito el aroma de ella,
un aroma sin olor, a menos que éste huela a hojas de libros.
A la nostalgia de pensar a mi madre, leyendo por horas, días enteros, concentrada, apasionada, sin levantar la mirada, ya fuere en su pieza o comedor,
concentración de alegría,
de adentrarse en mundos no tan lejanos, no tan distintos a los suyos,
mucha historia,
historia de vidas desconocidas a las que uno lentamente va conociendo y amando.

Kate Morton, es la continuación de mi madre,
sus consejos,
como los de mi papá en su momento,
por los libros a leer,
qué libros, qué autores, qué tipo de literatura.
Ella, siempre ávida por leer,
por trasportarse a otros sitios,
países, culturas, ambientes,
a través de los libros.

La pasión con que los contaba,
compartía, para que al leerlos todas,
poder también comentarlos, gozarlos entre todas,
cada una con sus percepciones, capacidad imaginativa,
porque aunque cada relato,
ocurra en tiempos diversos,
todas y cada una,
llevan volando a mi mamá.

Pienso en la alegría cuando llegaba un nuevo libro a sus manos,
leerlo, para después comentarlo..
No puedo dejar de agradecer,
gracias, gracias, gracias vida por darme vida para encontrar este libro,
esta nueva novela,
devorarla y añorar a mi madre,
sentirla a mi lado,
revoloteando en cada página leída,
ensoñada, amada, estremecida
aunque esta vez no podamos comentarla,
sé que desde donde estás,
estás alegre que haya seguido tus pasos.

Gracias por el gusto a la lectura,
gracias papá y mamá por esta herencia maravillosa,
por abrirnos al mundo de la imaginación, 
la que nos hace transportarnos a tiempos, lugares, momentos, atmósferas ensoñadas.

Gracias Kate Morton,
por esta nueva novela,
maravillosa,
sorprendente, distinta a las demás,
inolvidable como cada una de las anteriores.
Y como en cada una de las historias leídas - vividas,
nuevamente atesoro en el corazón y la memoria,
este relato, estos lindos personajes, lugares increíbles, sensación de brisas, de agua corriendo, de lagos, pasto, verdes árboles y frondosos,
Gracias, gracias, mamita, Kate, gracias, gracias!!!

18 de febrero de 2017

Zzzzzzilef!!!

Te quiero mil siempre, exagerada e intensamente siempre!!
por todo el que tiempo que nos falta por disfrutar...
en la nostalgia por el  tiempo que se fue,
en la realidad y la adversidad,
complicidades varias,
las fantasías,
los soleados días disfrutados juntos,
los nublados también,
mi amigo de siempre,

Feliz cumple mi querido!!!

16 de febrero de 2017

Feliz cumple papito!!!


En este jueves de tu cumpleaños, partimos la Manu y yo, a verte, verlos, estar con ustedes, en medio de ese verde maravilloso, que es el lugar donde están.
Tuvimos de un cuanto hay en actividades,
unos señores estaban no sabemos si sumando lápidas o arreglando los pastos, que a todo esto, son sábanas de pasto y tierra que si los riegas bien y los cuidas, puedes obtener un hermoso suelo verdoso, mullido, delicioso.

Y no pude dejar de recordar,
cuando eras tu solito,
el que iba al cementerio a dejar flores,
arreglar la tumba de los abuelos,
tus papás.



Pensé que nunca he hecho algo así,
siempre voy con la Manu,
antes con mi mamá,
a veces con la Pasqui,
pero nunca sola
¿cómo sería eso?
No por la soledad, que me encanta,
sino más bien estar ahí sola con ustedes....

Pero voy con la Manu y es genial
y estar con ustedes,
mirándolos desde la sombra del liquidambar,
porque lamentablemente el sol, no nos permite estar mucho rato alrededor de ustedes,
porque el derretimiento es inmediato,
en mi caso más bien el goteo,
tin, tin, tin,
campanitas de cristal,
cayendo por mi frente, pasando por mis ojos, rodando por mis mejillas, hasta caer al pasto...



No encontramos strudell para llevarte,
bueno fue el mufins de arándanos que te dejamos,
ojala si no ustedes,
lo compartan con los perritos, pajaritos que los visitan.
Porque la verdad sea dicha, es un placer a la vista, al espíritu, ir para allá, respirar aire puro, aire de tantos árboles, a donde uno mire, para donde a uno se le pierde la mirada, hay árboles, árboles, verde, verde, verde.
Una poesía que estén ahí e ir a verlos, conversarles, conversar y pasar las horas en medio de tanta belleza.
Feliz cumple papito amado!!!

3 de febrero de 2017

El hombre que amaba a los perros.



Hace mucho tiempo que terminé EL HOMBRE QUE AMABA A LOS PERROS, pero por diversas razones, no me había atrevido, animado a escribir sobre el libro. Supongo será porque hasta el día de hoy, continúa removiéndo cosas, ideas, sensaciones, pensamientos, en mi interior. Menos por lo menos, de las que licuó casi, mientras lo leí y cuando lo finalicé. Sentí que el alma, el corazón, ideales, la vida misma ya no serían nunca más los mismos.

La noche después de terminado, me dormí sintiendo mucha vergüenza por ser ya no una pequebú, sino más bien una auténtica burguesa, porque nunca en la vida he pasado hambre, ni frío, soy hija de comunistas que fueron exiliados de su país, Chile, pero que a ninguno de nosotros cinco (integrantes de la familia), nos faltó nunca nada. Y siento vergüenza de ser quien soy, versus Iván o Leonardo Padura, que le tocó vivir en la Cuba que tanto he admirado, amado y que seguiré ensoñando, pero que sería bruta más que burguesa si tratara de tapar la verdad con el dedo chico de la mano y no aceptara que hubo gente que la pasó mal, gente que eran pro revolución, comunistas, que se quedaron por siempre jamás en la isla por miedo, por cobardes, porque les gustaba, porque pertenecían, porque no se iban hallar en ningún otro lugar, pero que la pasaron bien mal, tanto durante el proceso de asentamiento de la revolución como cuando se terminó el sueño de la URSS y perdieron el apoyo económico y se vieron más bloqueados que nunca y tuvieron que saber salir adelante solos, nuevamente solos y aislados.

Al igual que mi padre, sé que jamás podría haber militado en el Partido Comunista, la esencia excesiva de ensoñación, me impedía aceptar, bajar la cabeza y decir que sí, sí a todo lo que el partido mandaba y uno tenía que obedecer, será también demasiada rebeldia burguesa, arrogancia, inmadurez, exceso de personalidad. Pero no por ello he dejado de sentir todos los años de mi vida, infancia, adolescencia y adultez, una profunda admiración, cariño, añoranza por los comunistas, por los cubanos, por Fidel Castro, por la URSS, por el oso Misha, por los juegos olímpicos de la URSS, por Nadia Comaneci, por todas las palabras, libros, conocimientos, películas, que nuestros padres me traspasaron. Y quizás por eso mismo siento dolor por los comunistas de hoy, que ayer y siempre se doblegaron a Stalin y el Partido Comunista Chileno, actualmente a sabiendas de todo los "excesos" cometidos por Stalin, sigan diciendose stalinistas..... siento pena por los viejos comunistas que se comieron las mentiras, en su calidad de militantes ovejas, ordenados y  obedientes militantes ovejas. Siento pena, mucha pena.

Siento vergüenza porque si bien mi papá y yo de refilón, nunca fuimos  stalinistas, me sumé ignorantemente a los que odiaban y vilipendiaban contra Troski, cuando como dice mi hermano Antonio, él si que era comunista y junto a Lenin, son los verdaderos revolucionarios de octubre, (1917). Fui del montón que se llenó la boca, ignorante mi boca, contra él, diciendo que era ultrón, usar la definición "troskista" para señalar a los que utilizaban las armas en vez de la palabra para alcanzar sus fines, nada más lejano al verdadero Liev Davidovich Troski, que uso su inteligencia voraz para adelantarse a la historia, a los hechos, a las personas y sólo utilizó las armas en la revolución bolchevique junto a mi amado Lenin.
Siento vergüenza, porque soy un ser humano y sé como tales la porquería que somos, aquellos que acaba con el mundo, con los animalitos, los indefensos, los árboles, la biodiversidad y contra los que decidimos que son los malos, nosotros los buenos.

Pienso en Troski y sus últimos años como el "paria" deambulando por el mundo, buscando un lugar donde vivir y ningún país suficientemente valiente para desafiar a Stalin y recibirlo, sólo México, sólo Lázaro Cárdenas. El renegado, El Pato, Troski, convertido en alguien que nadie quiere, del que todos pasan como si tuviera la peste bubonica.

Pienso en Ramón Mercader, que tras alcanzar el objetivo por el cual fue reclutado, le toca vivir la misma suerte que a su victima. Tras 20 años de cumplir condena en México, es enviado a la URSS que ya no es la de Stalin, lo cual es casi para peor porque al menos con Stalin lo hubieran matado de una buena vez, en vez le toca presenciar la debacle de los países del Este, las miserias, el frió. Hasta que lo mandan a Cuba, vivir unos años junto a sus perros, conocer a Iván o Padura, contar su historia, la historia del innombrable, del que nadie conoce, nadie sabe qué es realmente el socialismo y para qué había que matar a Troski, ni quien lo hizo. Para teminar enterrado, con otra identidad, en el  glorioso cementerio de los héroes rusos. Vuelvo a pensar en la vida de Iván o Padura, en mi amada Cuba, aquella isla que me tocó conocer, con sus miserias y maravillas y la ensoñación constante del suelo que tocó mi padre alguna vez, de las historias que trajo consigo y que nos trasmitió. Pienso que sería de mi papá de leer este libro, de mi mamá, ¿lo sospecharían desde antes sin decirlo?

Y como dice a continuación mi querido hermano Antonio, este es un librón, remece por dentro, no te deja tranquilo, los pensamientos se apretujan en la mente, comienzas a sentirte parte de nada, los muros, miles de muros comienzan a desmoronarse y vuelves a pensar que por suerte te tocó ser burgués, que sufrirás pero nunca comparado con el padecimiento de Troski, Mercader e Iván. Y sin embargo, pese a perder la brújula, tu norte, sigues sintiendo en el fondo de todo, que necesitas seguir siendo comunista, un comunista real como Troski y Lenin, como Padura, como Antonio, mis papás, pero sigues sintiendo como vas cayendo, cayendo, cayendo, pides ayuda y aparece tu querido hermano Antonio, con sus palabras hermosas, inteligentes, para afirmarte y lograr continuar...

Colito, amada:
Es un libro que remueve todo un orden cultural del comunismo: da muy buenas razones para haberlo sido y mejores para no dejar de serlo, en su profundidad ontológica, pero retrata muy bien la gran tragedia de su derrota.
Yo nunca fui troskista: Troski fue comunista, y ese es el nudo del texto. No hay maniqueísmo: son hombres que vivieron y mataron por lo que creyeron y, con el tiempo, se vieron oprimidos por sus actos. No es relevar la creencia, sino ponerla en un mundo real donde lo que crees no es lo que existe.
Admiro a Padura, por su pluma desgarradora y amor por los hombres y mujeres que vivieron y murieron por/para el mito del comunismo. Es un creyente critico, que nos hace confesarnos a través de sus personajes. Es, también, un gran retrato de época.
Todos, al final del día, seguimos siendo comunistas, porque así vimos nuestro humanismo en la política del siglo XX.
Es una gran obra.
Abrazo,
Antonio.

Sueño con mi padre.

No deja de ser curioso el fenómeno de la mente,
los pensamientos y sentimientos que viajan en el inconsciente,
aquellas ideas que no expresamos en palabras audibles por otros,
si no que las callamos, mantenemos dentro, sonoras sólo para nuestro corazón.

Es así como he soñado con mi padre.

Hacía bastante tiempo que no frecuentabas mis sueños,
desde aquellas veces, cuando ya no estabas, me visitabas regularmente, a través de muchos símbolos como árboles, como queriendo decirme algo.

En esta ocasión, después de despertar pensé 

¿Cuál será el mensaje? 
Algo más obvio que lo realmente experimentado en vida, 
como lo es el no estar, 
no estar presente en el momento en el que ocurrió la muerte de mi padre, 
que pese a todas nuestras diferencias, vaya que lo quería, que lo quiero, que lo querré. 
No puedo evitar preguntarme ¿Por qué la vida se preocupa a estas alturas, de cerrar algunas de las carencias que tengo con ellos? ¿Será la vida la que me permite esto o será mi propia necesidad de ausencia?

En este sueño vivíamos en una casa, otra casa distinta totalmente en tamaño y estructura a la nuestra, era más grande, dividida en dos partes o áreas. Y en una de ellas, es donde mi padre moría y que yo estaba ahí para verlo muerto, para acompañarlo, para estar a su lado. Acostado en su cama, en otra que no era la de él, en una habitación diferente a la suya y sin embargo era mi padre y yo su hija. 

Verlo ahí tendido sobre su cama, dormido y muerto, muerto y dormido, fue tan impactante como lo fue revivir el dolor. Aquel dolor por su ausencia, sentir la soledad, la sensación de abandono por quedarse en este país, que no siento mío. Sentir la pena de saber que está muerto y que ya no despertará, que nada volverá a ser como antes. Revivir ese dolor, llorar y llorar y llorar. Tanto que volví a llorar por tu muerte papito.

Además la reacción mía hacia las intensiones de otros, sobre los hechos que estaban por ocurrir, tan peleadora como siempre y el dolor, el dolor sincero de la ausencia efectiva. Dolor, llorar, llorar de dolor. 

Otro regalo onírico fue la presencia de mi mamá. Mi madre que estaba a mi lado abrazándome por el dolor sentido, llorado por la partida de mi padre. Ella más joven que en el momento real y como siempre, cercana, cálida.

Es triste repetir momentos como la partida, muerte, de tus padres.

Pero sin embargo, cuando no se ha vivido de cerca ese momento
y obviamente queda una pieza inconclusa en la vida,
estos instantes oníricos en los que la muerte me permite reunirme con mi padre, 
verlo muerto, estar a su lado, tomar su mano, ver su rostro, despedirme 
y pensar que ya no lo volveré a ver. 
Son esos instantes que se eternizan en la memoria, que uno agradece tantísimo. 

No entiendo los por qué, 

tampoco tengo miedo de estar cerrando algún círculo, 
ni el de la vida, ni el de mi vida, 
que me llevará pronto a la muerte, 
no temo nada, 
tan solo agradezco estos momentos en los que vuelvo a encontrarme con mis amados padres, 
con los que siento no me porté a la altura de las circunstancias, 
ni de las rogativas por no alejarnos jamás de los nuncas.
Gracias!!