24 de enero de 2017

30 años.

Treinta años,
tres décadas de tiempo transcurrido,
de vida existida,
momentos, aire, vientos volados.
Existencia en la que siento,
el baúl liviano de las pertenencias,
del árbol a plantar,
de la tierra para morir,
el lugar para siempre jamás.

Y sin embargo,
aquel que sí existió único e irrepetible,
que ya sólo late en mi corazón,
en los sentimientos,
donde se alojarán por siempre jamás,
llenos, repletos, de imágenes,
aromas, colores, sabores de ese lugar.

Diez mil novecientos cincuenta días de vida transcurrida,
en un tiempo de a cinco,
hoy de a tres,
aunque de todos los días,
tan solo quedamos dos....

4 de enero de 2017

Reflexiones enerinas.

Hoy en la relajación del yoga, donde la mente se va a blanco, la mía se llenó de cuestionamientos. Cuestionamientos tales como el mundo, las personas y la interacción de los unos con los otros y las otras con las unas, sumado a los lugares que habitamos, vivimos y ocupamos en el universo.


Y cómo desde ese universo, buscamos a la tierra, un continente, país, ciudad, casa. En mi caso particular, constaté que pienso en nación y el tricolor verde, rojo y blanco, llega raudo, porque lo mío siempre será más por México que por Chile, pero eso sí mucho más por chilen@s y lugares, como también con México. Y que uno donde mejor se siente, más cómoda, es dentro de sí. En donde a través de los cinco sentidos, construimos un futuro de aromas, sabores, texturas, sonidos, paisajes, lugares; que vamos viviendo y transformando en presente y al vivirlos se vuelven pasado.


Ayeres que evocamos cada que volvemos o vuelven a nosotros y así mil veces hasta el fin. Sumado a las ideas, pensamientos, palabras, que surgen de nuestra otra casa, que es la mente, cabeza, otorgándonos herramientas para evocar los olores o darle imagen a los lugares, forma a las texturas, gracias a cada libro leído, a las creaciones personales de pensamiento, frases, párrafos, carillas. Somos un universo andante, que trasmuta, crece, florece o marchita todos los días. A veces más solitarios, otros acompañados, abrazando árboles, queriendo amig@s, apapachando perrit@s, gatit@s, mezclados, separados, intima y personalmente

3 de enero de 2017

Quetzi.

Mi querida Quetzi,
Dentro de 21 días cumpliremos 30 años en este país.
Este país al que llegamos contigo y que al poco andar,
tres años después,
la vida, el destino fausto, 
nos separó,
después de tantas aventuras y momentos lindos vividos juntos en México.

A veces detengo un poco el tiempo y pienso en estas cosas,
en estos momentos terribles de la vida
y no puedo dejar de sumar y juntar
y pensar que casi todo lo malo que nos ha pasado,
ha ocurrido aquí.

Las perdidas emocionales,
los abuelitos lindos,
después tu,
el cuchi, el gremnlin, la escobita, facundo, 
me hace sentir en tierra inhóspita y como que se me estruja heavy el corazón.

Es de esas certezas que uno suma a lo largo de la vida
y que a veces afloran y uno sufre otro poco
o en vez,
las guarda y mejor decide no pensarlas.

Pero final de cuentas,
para bien o para mal,
sin ánimo de dejar fuera a nadie que sí haya sido grato vivir,
en un día como hoy hace 26 años ocurrió todo lo que pasó y dejaste de estar con nosotros..... de aquellos suspensos existenciales que uno querría que duraran mil millones de años, porque no hay palabras, que puedan detallar el vacío, el dolor que deja algo así.

Y con ese vacío y esa incertidumbre,
hoy sumamos un año más,
lo malo de lo bueno, creo yo, es que exista la memoria, para continuar recordándote, trayéndote un instante hasta aquí y mientras escribo, te pienso y rememoro todos los momentos que sumamos historia.
Besitos mi querida perrita, que ahora entre cosa y cosa, estás allá con mis pairecitos amados.

31 de diciembre de 2016

Año nuevo.

Hubo un tiempo, años atrás, en el que  todavía le otorgaba cierto carácter mágico, especial, misterioso, al año nuevo. A la ilusión del enigma alrededor del cambio de año, de un minuto al otro, de la media noche a la madrugada. Donde todo lo malo, que no te gustaba, lo podías transformar, cambiar, desechar y comenzar de cero, si seguías los ritos apropiados.

Y pese a que poco o nada sucedió, muy en el fondo de mí, todavía suele brillar, esperanzarse y pensar al menos, que dejando un año atrás y en vísperas de uno nuevo, algo bueno puede suceder. Intentar desearlo para sí, para otros, para los amigos, las familias que uno forma a lo largo de la vida y que a pesar de todo lo malo que ocurre en el mundo, sin olvidar, sin dejar de pensar y de reflexionar que se va un año, con una mujer, mapuche, mayor de edad, presa, en huelga de hambre, incomunicada; violadores a los derechos humanos prófugos; otros liberados; otros más pidiendo un perdón de la lengua hacia afuera, como si en ese acto nos devolvieran vivos a los desaparecidos, a los ejecutados, fusilados. Como si en esas palabras vanas nos volvieran el tiempo atrás y en ese viaje la confianza, ánimo, fe en la justicia. Como si mañana domingo 1º de Enero, todo lo que no ha sucedido en una vida, fuera posible de ocurrir un minuto después de la media noche. 
Será por todo eso, que cual papa caliente, no sé mucho cómo, qué hacer, con este rito de año nuevo. Cuáles debieran ser los verdaderos deseos que de cumplirse, sucedieran. Quizás la esperanza de algún día seamos otros, más conscientes, realmente humanistas, solidarios, que nos agrupáramos para reaccionar, actuar, movilizar, terremotear, en pos de la verdadera justicia y dignidad. 

Es por eso, que con todos estos pensamientos a cuesta, me sumo en parabienes positivos, de fuerza para mis más cercanos/as, amigos y amigas, con mucho cariño, alegrías, rebeldía y lucha, para el 2017.

30 de noviembre de 2016

San Andrés Peras cocidas.




Para mis Andrés que llevo en el corazón y que están todos allá lejos....

28 de noviembre de 2016

Santa Blanca.

Querida Mamita,
En este tu día santo, que no estás y que sigo recordándote, 
y al mismo tiempo no puedo dejar de pensar en la vida,
en la que estamos paradas,
estamos la Manu y toda la gente querida y yo,
nunca imaginé que me pegaría tan fuerte la muerte de Fidel,
la Manu dice que es una manera de vivir el duelo por mi papá,
pero yo creo que en parte puede ser eso
y en otra es realmente la pérdida de Fidel,
que como nos lo dibujaron ustedes durante toda la vida,
era nuestro padre universal
y como el mundo está convertido en una soberana piltrafa,
pensar y sentir que aquel ser inteligente, visionario,
que vivía en Cuba,
de alguna protegiéndonos a todos,
confieso que de alguna forma sentía una cierta tranquilidad,
una protección más allá de lo explicable, 
saber que alguien tan cercano a mis papás,
que pensaba igual,
que amaba a América Latina de la misma forma,
ya no está,
realmente provoca que el alma, el corazón, la sangre, 
se contraiga,
sensación de apretuje interno
y unas ganas de llorar a gritos, a mares.

Tengo tanta pena,
me siento de un desolado,
como si nuevamente se murieran tu y mi papá
y yo fuera chiquita
y necesitara protección, cuidados, contención.

La verdad sea dicha no tengo esperanzas,
transito por la vida simplemente,
no tengo horizontes,
mi México ya no está,
los amigos muchos han desaparecido,
ustedes tampoco están,
como que de pronto los sentidos se apagan,
los motivos no los veo,
si fuera egoísta y solo pensara en mi dolor, mi pena y vacio, solicitaría el fin de mundo,
pero como por suerte no tengo ese poder
y no soy tan egoísta como para centrar todo en mi ombligo,
entonces no me queda otra que no sé,
llorar,
pensar de noche en el devenir,
llorar, llorar y llorar
y no sé si en algún momento encontrar una solución, una forma, un algo posible para continuar... 

26 de noviembre de 2016

Para ti, Fidel Castro.

Lo supe casualmente hoy en la mañana,
la desazón comprobada que,
Fidel Castro, mi Fidelito querido, había muerto.

Y la tristeza ensombreció todo,
porque Fidel Castro, 
no tan solo es un hombre,
un líder, un ejemplo,
sino que también e infantilmente,
carga con la mochila de haberse transformado,
a través de la imagen que mi padre nos heredó,
sino como un otro papá,
sí el ser universal que nos protege.
Será de tanto amor que mi padre le profesó siempre,
amor, veneración, imágenes, historias,
las historias, hazañas de la materialización de la revolución cubana, 
el viaje que mi padre hiciera a Cuba para recorrer también, décadas después, la Sierra Maestra. 

Fidel en nuestra vida siempre,
como un pariente más de la casa,
de la familia,
un puesto en la cotideanidad de la existencia,
sumado al hecho no menor,
que ambos nacieran un 1926, 
la admiración de uno a por el otro,
inevitablemente creció la sensación de doble protección en esta vida: mi padre Andrés Orrego y Fidel Castro.

Una maravillosa vez lo divisé muy, muy cerca en Buenos Aires,
con su altura, su barba, vestido en verde olivo,
aquello que sientes un orgullo,
una alegría inmensa mientras el corazón se sale por el pecho. 

Un orgullo y devoción heredado de padres a hijos,
que hoy en más quizás,
rodea el alma al son de hondo abandono,
otro más que se va
nuevamente, 
experimentar la historia de vacío,
de soledad.

Soledad,
de sabor a desolación,
de aquella que no calmas con la humanidad completa,
que entre todos no logras encontrar aquel, aquella, aquellos que realmente protejan,
contengan,
sino más bien....

Orfandad,
ya por falta de familia,
sumada a la desorientación de ideología,
aquella que continúa volando por los aires,
sin encontrarse con uno,
sin hallar su destino.

Y en la desorientación,
nuestro querido él,
la última esperanza de protección que nos quedaba,
que ingenuamente pensé inmortal,
tampoco estará.

Desolación,
total, enorme, inmensa,
honda, profunda.

Depresión,
de la que aprieta el pecho,
quita el aire,
deja sin respiración,
de mirar al cielo y no ver colores,
ni el día soleado, hermoso, 
las plantas contentas, verdes, llenas de colores, aromas,
porque el corazón sufre,
sufrir, sufrir, sufrir,
la desolación de volver a quedar abandonada,
desolada, desamparada.

Desamparada,
como una niña paseándose sin rumbo,
caminando y mirando hacia todos lados,
para ninguno,
sin dirección,
sin instante de luz,
sola, sola, sola,
desolada,
desamparada junto a mi sisterna Manucita,
desoladas junto a mi sisterna Manucita y Tope y Suki,
solas en el mundo

Y sé que más temprano que tarde,
volveré a levantarme y continuaré este camino,
pero por ahora,
me quedo con las siempre amigas nostalgias, memorias, añoranzas, en la pena, honda pena, dolor, de saber muerto a Fidelito querido.