30 de noviembre de 2014

San Andrés Peras cocidas.




Ya no tengo a ninguno de mis dos queridos Andrés, 
para celebrarles, conmemorarles, 
su 30 de noviembre,
San Andrés Peras cocidas.

Pero agarrándome de algo,
de la memoria por ejemplo,
través de ella,
por siempre, siempre, los llevaré en mi corazón.

Siempre en los pensamientos, nostalgias, instantes eternos inmortalizados en el tiempo,
como en tu foto, eternamente joven, tierno y hermoso,
mi querido primo, amigo, amado primo, amigo.

Siempre, siempre, a ti mi querido papito,
que fuiste el que nos traspasó esta celebración,
que no sé tanto, tanto, habremos conmemoradote como merecías,
si las peras cocidas sabían igual que las que te preparaba la Tolita,
pero la intención era buena.

Espero que donde quiera que estén,
los festejen como se debe.
Desde aquí, en mi corazón y pensamientos,
seguirán palpitando todos los días, en particular los 16, 3, 19 y 30.
Feliz, feliz en su día!!!

16 de noviembre de 2014

Certezas.

Últimamente cuando me despierto en la mañana y miro por la ventana el cielo, la copa de un árbol y me maravilla la belleza del día, la luz, el día que será soleado, las flores y sus colores, no puedo dejar de pensar en claridades, certezas absolutas, respecto de mi vida.
Como hoy, que pensaba en mi vida hasta hoy, largos 45 años, que sin necesidad de ponerlos en una balanza, sé claramente:
que he sido más infeliz que feliz,
más triste que alegre,
más atormentada que relajada.

Siempre ha volado a mi alrededor, un aire de desolación, que se confirma en que la mayoría de los seres humanos con los que me he encontrado, topado, 
no me han aceptado, 
menos conocido, 
qué decir querido, contenido, apreciado, valorado. 
En cambio, 
me han dejado sin tenerme,
ofendido sin quererme,
despreciado sin conocerme.

Y no es un pensamiento oscuro que nubla el día hermoso, soleado y luminoso que veo por la ventana, al contrario, son confirmaciones, claridades, certezas.
Lo malo, es que todavía no logro descubrir la solución a tanta verdad, 
todavía no sé 
¿Qué hacer?

La primera reacción, sería matarlos a todos, 
vengarme, 
hacerles sufrir, 
traspasarles mis malos momentos padecidos por ellos, 
pero ya no tengo las energías de antes, ni las ganas, prefiero guardarlas, cuidarlas, dosificarlas para ser usadas en causas más luminosas.

Podría decirse que estoy en aquella fase inicial, !! maldita sea ¡¡, que tanto me persigue (ahora entiendo que por algo será), de comprobar los hechos, 
indagar en el interior, 
descubrir, encontrar, 
enfrentarme a ellas, 
reconocerlas, entenderlas, 
verificar, clarificar, 
llenarme de certezas, 
porque ante todo prefiero la verdad, nada a medias tintas, 
clarito y sincero, y supongo, 
que algún día, sabré qué hacer con mis certezas matinales.

O a lo mejor no, 
quizás después de 45 años de vida no tan feliz, 
no tan alegre, 
deba pasar (si es que soy longeva), los próximos 55 años de restantes, 
reflexionando estos temas 
y en otra vida,
próxima reencarnación,
viajar con la sabiduría acumulada y cambiar.

Aunque igual he cambiado. 
Ya no soy la misma Colomba de los 12 años, la de los 20, 25 o 30 años. 
Creo que desde que cumplí 40 años ya no soy la misma. 
La vida y sus circunstancias, me han transformado en una yo:
desconfiada.
distante,
mal pensada ("piensa mal y acertarás", dice mi sisterna Manucita),
aunque me encanta la gente, 
los pantallazos, enamoramientos (amorosos y amistosos) duran cada vez menos, 
ya que las hilachas negras, surgen raudamente.

Me he transformado en una ermitaña social,
me gusta la gente, verla, escucharla, 
más no abrirles mi corazón, 
contarles de mi, quién soy en realidad,
por nada del mundo, porque sé que tarde o temprano,
mentirán,
engañarán
y la Coli sufrirá.

Prefiero amistarme con el cielo, las nubes, árboles, plantas y flores y por supuesto, perritos, gatos, pajaritos y  lagartijas.
Sumar y sumar certezas y quizás,
con el tiempo,
sabré qué hacer con ellas.

6 de noviembre de 2014

Las perdidas y la memoria.

Todo y nada tiene que ver,
Nada y todo se entrelaza,
hoy una personita pequeña partió,
se llenó el aire de tristeza
y no pude dejar de pensar en mis muertos,
que laten en el corazón todos los días,
que me hacen tanta falta
y como de ahora en más, 
ella inundará el espacio con su ausencia-presente,
el dolor de sus padres,
la vida que deberán hacer de ahora en más sin ella...

La memoria que juguetea con uno,
nos enseña y demuestra lo simples que somos,
la soberbia que no madura,
permitiendo encontrarse en todas partes trozos de memoria,
trozos de ellos,
nuestros queridos ausentes,
los escritos de mi mamá,
fotos de mi  papá,
su carita sonriente,
renovándose las ganas desesperadas de tenerlos conmigo,
verlos, estarlos
¿será porque no hicimos los honores el pasado 2 de noviembre?...

Y entre medio de tanta melancolía,
encuentro este reconocimiento que Salvador Acosta Romero,
un querido amigo de la familia,
escribiera a los tres años (2011) de muerto mi padre.
Todo y nada tiene que ver,
Nada y todo se conjuga y entrelaza...
algún día se las compartiré.

19 de octubre de 2014

Feliz cumple

".... estas son las mañanitas que cantaba el Rey David, 
a las muchachas bonitas, 
se las cantamos así. 
Despierta Blanquita despierta, 
mira que ya amaneció, 
ya los pajaritos cantan, 
la luna ya se metió....."

Feliz no día,
espero que  lo disfrutes,
con todos los que acá ya no están.
Te quiero y extraño mucho mamita.

11 de octubre de 2014

Adiós al comunismo chileno.

Desde hace rato que vengo echando puyas y serpientes contra los comunistas,
pero contra los comunistas actuales,
situación que sin pasarlo por el cedazo, me duele profundamente,
ya que la bandera roji-amarilla, la hoz, el martillo y a veces también la estrella amarilla y luminosa, son símbolos que han formado parte de mi vida, desde que en ella, tengo uso de razón.

Porque fue el color, ideología, bandera, posters, afiches,
que convirtieron a mis padres en determinadas personas,
que los hicieron ser las personas hermosas, generosas, que nos delegaron, heredaron todo lo bueno que tenemos, que somos, que espero sigamos siendo.
Como hicieron ser, sin militancia, la persona generosa, solidaria, que fue mi abuelo, quien pudiendo lucrar con la medicina, como tantos otros, prefirió trabajar para construir un Hospital del Tórax público, para que las personas de escasos recursos, también pudieran tratarse de los pulmones.

Ese color, martillo, hoz, que hizo que todos los que se sentían protegidos bajo su manto,
llevaran a cabo vidas sencillas, consecuentes, solidarias, generosas,
en pos de los derechos de sus iguales, los más necesitados, los siempre desposeídos.
Todas aquellas personas, que en Chile se embarcaron en un sueño posible y luchar por él.
Hasta que los milicos de mierda (aquí puedo decirlo tranquilamente, porque es mí blog), aniquilaron el sueño de ellos, de muchos, de mis papás, de mi abuelo, de amigos de mis papás como Fernando Ortiz, Don César Godoy Urrutia, de Salvador Allende
y con esos sueños destruídos, los símbolos, nostalgias, colores, banderas,
muchos, entre ellos mis padres junto a nosotros, formamos una familia, un hogar, una vida durante 12 años lejos del país de origen.

Y muchas, muchisimas cosas pasaron en nuestros 12 años y en los 17 de dictadura en Chile, hasta que llegó la democracia y al partido de mis papás, el Partido Comunista Chileno, después de darse por entero en la lucha contra la dictadura,
al arribar los que no estuvieron, ni lucharon,
ávidos de poder y asegurados por excelencia,
se quedaron con los puestos políticos, sin devolverle su legímitidad de partido polítco al PCCH, convenientemente dejándolo de lado.
Y los viejos comunistas,
aquellos como mi papá, los más mayores aún,
continuaron fieles a sus símbolos, a su bandera, a sus causas, luchas,
el tiempo continuo transcurriendo, algunos de estos ilustres, inteligentes, hermosos, valiosos, viejos comunistas, murieron y los otros, fueron marginados por los oportunistas, los mediocres, que en la sombra fueron fraguando lentamente este camino para regresar a la luz, al lado de los gobiernos de la Concertación a como diera lugar.

Como bien dice mi hermana Manuela, el asunto radical que marca una línea límite entre el comunismo que aún admiro, que quiero, por el que siento respeto y el que actualmente logró llegar al poder - a costa de lo que fuera-, bajo la protección de los socialistas, está en justamente en eso "en llegar a costa de lo que sea".
Los que a costa de todo llegaron al poder, les queda enorme el título de comunistas y debieran renombrarse como socialistas (siempre atrasados en la modernidad de los tiempos) y a sus amigos socialistas asumieran que hace años son socialdemócratas. 
Y en cambio, para los que han tenido una consecuencia de vida, historia, actos, existencia, pensamiento, símbolos, banderas, pudiéramos seguir siendo comunistas, sentirnos orgullosos de esta distinción.
Sé que en la historia del comunismo chileno, éstos fueron más bien conciliadores y que sólo en circunstancias especiales, como las de la dictadura, tomaron las armas como forma de defensa y lucha, a través del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, pero que no está en su esencia. En la mía tampoco, no soy una comunista revolucionaria que crea que para llegar al poder hay que hacerlo tomando el fusil, en eso somos diferentes muy diferentes a Fídel Castro, que de todos modos amamos y admiramos por la revolución que los llevó hasta donde están. Los míos, mis comunistas, mis viejos comunistas, yo, somos marxistas Leninistas y creemos en el dialogo para solucionar los problemas, no tenemos ansias de poder, ni intención de lograr nuestros sueños a costa de nada  y tratamos de trabajar junto a los más necesitados que usualmente son los que no están junto al poder, sino más bien pisoteados por ellos.

El Partido Comunista Chileno, así como también el Partido Comunista Mexicano, fueron creados por personas en las mismas circunstancias, unos mejores oradores, pensadores, que otros pero todos unidos para defender los derechos de los desposeídos, obreros, mineros, campesinos, la gente humilde, pobladores, estudiantes.
Es por eso que me gustaría tanto, tanto, tantísimo, que los que se dicen comunistas y están actualmente en el poder junto a la Concertación, dejaran de usar el adjetivo "comunistas" para que de ahora en más, no tenga que referirme a ellos con desprecio, como si fuera una facha de mierda, como las viejas fachas de los años 70 que salían con sus anteojos de sol tipo mujer mosca y su cacerola para reclamar contra Allende. No quiero parecer fascista, porque realmente estoy demasiado lejos de serlo, por más que odie a estos que se dicen comunistas, jamás votaría pro el adversario de la derecha.
Quiero que a mis amados viejos, nostálgicos, ideologos, mi papá, mi mamá, los amigos de ellos, comunistas, como yo, como mi corazón siente que soy, los que estamos en la IZQUIERDA COMUNISTA, seamos los únicos, que podamos sentirnos orgullosos de amar a Cuba, Fidel Castro, Chávez, Evo Morales, a la URSS a Lenin y no tener que atrincar a estos sapos amarillentos socialistas, socialdemócratas descoloridos, insultándolos como "comunistas del asco".
¿Será mucho pedir?

26 de septiembre de 2014

Catorce meses.

Hoy hace un año y dos meses,
también fue viernes 26,
la luz del día era parecida,
aunque todo presagiaba el final,
el surrealismo de la situación,
hacía que todo a nuestro alrededor fuera diferente.

Hoy hace un año y dos meses,
a las 18 horas una luz (divina) atravesó la ventana 
y se posó majadera sobre tu rostro,
invitándote a viajar,
regresar a donde están todos tus (otros) queridos seres,
Eduardo, tu papá, mi papá, los abuelos, Gremnlin, Escobita, la Quetzi, el Gregorio....

Hoy hace un año y dos meses,
también es viernes 26
y quiero pensar que aquello de haber puesto ésta foto en particular
y que apareciera tu nombre,
fue un cariñito que desde lejos me hiciste,
una demostración que estás,
que estás siempre,
rondándonos,
cuidándonos.

Así como yo, al menos,
cada que llega el 26, 
te extraño  más que antes
más que todos los días de la vida que te llevo en mi mente,
en el corazón
y deseo tanto, tanto, tantísimo,
tenerte a mi lado.

19 de septiembre de 2014

Los amigos.

Estoy por confirmar que los amigos no existen
o al menos no ahora,
quizás fueron un elemento de cuando éramos niños,
cuando no se necesitaban tanto,
más que para jugar, 
para acompañarnos en los recreos de la escuela,
para enamorarnos de los compañeritos,
para compartir conocimientos y hacer tareas juntos.

Pero en la medida que uno va creciendo
y así mismo necesitando,
comienzan a desaparecer,
a lo más como slogan de las sociedades capitalistas,
donde inventaran una excusa, un día, donde festejarlo
y para que todos aquellos que no lo son ni remotamente,
además de sumar un día de descanso y regalo (obligado)
no caigan en reflexiones sobre si ¿lo serán realmente?,
¿lo merecerán tal vez?.

Y de esas cosas que ocurren por algo,
descubro que hoy se suma un cumpleaños más y menos,
de mi querido primo  Andrés.
Mi largurucho y querido Andrés,
con el que viajé fuera de Chile por primera vez,
el que me prestó abrigo, oreja, abrazo y sobre todo amistad.
Quizás porque en su destino estaba el irse pronto,
marcharse y dejarnos a todos, todos, con la tristeza de su ausencia,
con el vacío de su humanidad,
de su bella persona que se alejaba, se evaporaba.

Mi querido primo,
mi querido Andrés,
del que por supuesto estuve siempre enamorada,
pero era tan linda nuestra amistad,
nuestras complicidades,
nuestras pequeñas pasiones y soledades,
que para qué jugárselas con un otro, nada,
además que yo sabía que él me quería,
me quería, estaba, me cuidaba, me quería,
era el mejor amigo,
porque aunque ninguno de los dos lo supiéramos
¿no lo sabría él desde lo más hondo? 
aquella certeza rondando el aire, 
que hacía aún más intensa nuestra amistad,
no lo sé,
pero agradezco tanto haberlo encontrado, conocido y me brindara su amistad,
para tener una nueva breve certeza, que existe,
que se siente, que es hermosa la amistad,
que lo que yo sentía era real
y que se podía entregar,
quizás, sólo a seres azules como él,
los que están por marcharse....

A los amigos verdaderos que tienen el destino escrito
y que dice que se marcharán,
que no estarán para siempre,
su estadía será breve,
porque son seres azules,
especiales, únicos,
angelitos de la guarda.

Entonces fuimos amigos,
el mejor amigo heterosexual que he tenido,
el único, 
que me abrazaba,
consolaba, protegía, 
que me daba su mano grande, amplia, blanca, en donde mi mano grande, pequeña a su lado, blanca, quedaba oculta entre esos dedos largos, hermosos, blancos, amplios, grandes.
Me abrazaba con sus brazos largos, delgados, blancos y cubría mi espalda y yo quedaba agradablemente atrapada entre sus brazos largos, delgados, blancos, más su pecho, de espalda amplia, que siempre olía a ropa limpia, perfume agradable.

Ahora que me siento tan sola,
que miro a los lados,
a México, a Santiago,
hacia el mar, a todas partes
y no veo amigos,
no veo a los amigos como él que me quieran,
que estén no solo para los funerales, sino que estén siempre,
que estén para pasarla bien, para los funerales, para comer, 
para nada, para tomar un café, para compartir, que estén.
Me siento sola, vacía, por la ausencia de mi querido primo y amigo Andrés,
el único amigo de verdad,
que no necesitaba un día, un homenaje,
una excusa para estar, para conversar, 
tomarnos una Coca cola, echarnos unos flatos bien sonoros, 
contarnos nuestras intimidades personales, nuestros vacíos y carencias, abrazarnos, sentir que la otra está para el uno y el uno está para la otra.

Ya no siento eso,
ya no tengo amigos en ninguna parte,
todos son simulacros,
pretextos,
sus egoísmos, 
mundos personales, son mas importantes que yo,
siempre habrá algo más importante que yo,
que estar conmigo,
que venir a estar conmigo
y aunque el orgullo me impide hacer algo radical,
el dolor queda dentro,
duele mucho
y me hace pensar en mil cosas,
casi todas tristes
y cuando me canso de ellas,
de saber que sí, es verdad, no existe ni el amor, ni los amigos, ni mi mamá, ni mi papá, ni nada y quisiera ver negro, negro, todo bien negro 
y entonces tomar las medidas de Andrés
y desaparecer...

Hoy, que se cumple un día más del cumpleaños de mi querido primo Andrés,
una parte grande de mi quisiera hacer lo mismo que él: desaparecer.
Mientras que la otra, 
la necia, la que no entiende razones
o se acobarda o es necia como mula y quiere continuar,
me impide hacerlo.

Quiero que llegue el día que una de esas dos fuerzas gane el combate y se apodere absoluta y totalmente de mi y no me haga dudar, que una de las dos decisiones se apodere de mí, sin mirar atrás, sin mirar nunca más atrás y llevarla hasta el fin con todas las consecuencias que eso implique.
Y que sea lo que tenga que ser.