3 de marzo de 2014

Estado de zozobra.

Esas horas muriendose perturban,
el tiempo que no vuelve,
su deshuso.

La vida que recién comienza,
pese a la sensación que el tiempo llega a su fin,
entrando al estado de zozobra.

En el que quedé después de la muerte de mi mamá,
entre la pena profunda y la culpa eterna,
porque siento que no le dije suficiente que la quería,
como si hubiese olvidado lo que los amaba, que no quería estar sin ellos en este mundo, que la que tenía que marcharse, primero, era yo y asi  no vivir esta ausencia.

Cúmulo de hechos de mi vida que estallan con la muerte de mi madre,
que me hacen dudar sobre si realmente tiene sentido continuar,
me he sentido muy sola,
de aquella que grita vacio,
comprendo finalmente que siempre será así,
que no logro encontrar un equilibrio en lo que tengo y lo que falta,
porque lo faltante suma vacio y la sensacion que nucna, nada lo calmará....

Por insatisfacción,
porque es mucha la carencia,
porque no logro distinguir el tope con la falta de más,
y entonces,
pura zozobra queda,
inunda, se apodera de los sentimientos,
de mis pensamientos, asfixiando, martirizando....

Pero es una certeza
y en el ocaso de mi optimismo,
se agradece tenerla,
saber los por qué aunque no la solución,
que quizás este escondida, esperandome, a traves de mi muerte,
quizás la muerte,
como el estado de descanso eterno,
es el camino para lograr, el fin de la zozobra....

2 de marzo de 2014

Soñar con mi mamá...

MAMITA.
Sueño que estamos la Manu, mi mamá, un señor y yo caminando por la calle, el señor pretende a la Pasqui, que es soltera y no es ella físicamente. El señor es muy rico y famoso y quiere irse con la Pasqui a no sé dónde. Estamos en algún lugar de la calle y comenzamos a caminar en busca de un taxi. Mi mamá está sana y camina sin oxigeno a cuestas, pero anda con su pijama celeste y la  bata morada. De pronto desaparece porque sale rauda a buscar un taxi y de pronto vuelve aparecer dentro de un auto pequeño y negro en el que ella va sentada en el lado del copiloto, con el señor caminamos hacia ella pero él sigue camino hasta subirse a otro auto que lo espera junto a la Pasqui.

Con mi mamá y la Manu, hablamos que era obvio que el señor adinerado no tomara taxi, que debimos preveerlo con tiempo y así mi mamá no gastaba energías en ir por ese taxi.
Después estamos mi mamá, Manu y yo, retirando unos remedios para mi, voy por mi mamá que esta cansada, la levanto de la silla, le paso el brazo por el hombro, abrazándola y refiriendome todo el tiempo a ella como "mamita".
Antes me dice que se metio los remedios en el pantalon del pijama y que le cuesta sacarselos, yo le digo que no se preocupe que en la casa vemos ese tema y que no importa, porque de hecho ni siuqiera pensaba tomarlos. Entonces la levanto de la silla, paso mi brazo sobre su hombro y caminamos. Ella sigue vestida con su pijama celeste y su bata morada y sin oxigeno.

Vamos caminando por el pasillo hacia la salida, ella está cansada y con el abrazo como que la llevo. Pasamos por entre una fila de persponas, yo por un lado, ella por el otro,  pasamos por encima de las personas como si fueramos fantasmas, no los tocamos, ni nos sienten, quizás tampoco nos ven.

Después caigo en cuentas que es mi mamá, la que estaba muerta y como esta cansada, aunque sin oxigeno, le conseguimos una silla de ruedas para salir. Esta sentada en la silla y yo la abrazo y no paro de decirle "mamita, mamita", la abrazo, la toco, le toco la cara, le doy besos, la abrazo hasta que desaparece su imagen....

27 de febrero de 2014

¿Aburrida?

Como bien diría mi papá, sólo los burros se aburren, pero no puedo negar que cierta monotonía en mis últimos días, le dan un tono "plano" a la vida. Pienso si no la habré regado viniéndome al DF, pero la sensación cargada de emociones, me recuerda que tenía un poco saturado el espíritu.

De pronto DF y quizás la cotideanidad y el ritmo de vida de quienes me rodean, hacen que sienta así, como eso que hablaba Conchita de "quedar al margen de todo y todos", que viven y hacen cosas y yo no tanto o nada.... pero eso siempre es así a menos que tengas otro alguien que te apañe. Supongo que será parte d ela estructura mental con la que fui criada, la cual, me impide darme e lujo de "aburrirme", tengo los pies para caminar y vagar, la cabeza para pensar, ojos para ver y leer, manos - cabeza para escribir. Será que pese a todo, extraño, continuo extrañando "compañía". El reencontrarme con Conchita y sumergirme en su cotideanidad y a la vez tan buena de llevarme a todas partes, pasear. El reencuentro con M y Memo, su compañía, esa tarde maravillosa que pasamos los tres juntos, solos los tres juntos, rememorando nuestra historia, nuestra vida. Qué decir de Ricardo.... será que todavía es hoy (ayer) y el peso por la ausencia de mi mamá me cala?
No lo sé.

Me sentí tristona al ver la foto de mi en la secundaria, el tema de ser más o menos delgada, en este mundo, es un tema, porque la percepción de otros a ti por mucho que te conozcan y quieran, esta sesgada por como te ven, aquello de "la primera impresión entra por los ojos". Otro habría sido al 100% este viaje si hubiera estado delgada, mucho más delgada, como antes de la muerte de mi mamá o como en el 2011. Ese absurdo, injusto y real, que las puertas se abren o cierran, dependiendo tu apariencia.... y vivo pues en la dicotomia de saber la que soy versus lo que ven y finalmente el trato que a esa imagen, que creen es todo, le dan.
Entonces pues el asunto es, que me siento sola y vacía, tanto por l ausencia de mi mamá, como porqu finalmente no han aparecido las suficientes personas, que se acerquen a mi con ganas de conocerme y no que e traten "por lo que ellos deciden soy a razón de mi apariencia".

Esa soledad de mucho tiempo recorriendo las mismas o distintas rutas, en compañía sólo mía y sabiendo que no me huelen (la teoría que el gusto por otro, entra por el olfato), no gusto, no me ven, no existo.
Y en el no existir de pronto, todo se torna sin sentido.
La sensación de desagrado, se une a la de no ver más allá, el horizonte se cierra, no hay luz....
Sé que quien me lea, pensará que soy bipolar, ya que transito de la intensidad optimista  esto, pero no lo soy, solamente expongo lo que ronda por mi mente, con la intención de repensar, analizar, buscar una salida...
En esencia soy optimista, pero también he descubierto que el gasto de energía para sentirme así, lo pongo siempre yo, en contadas ocasiones recibo, encuentro, siento que el exterior me hace señas, como Conchita, M, Memo, de Chile Maya, enotnces a mis 45 añitos por cumplir, de pronto ya no tengo ganas de hacer nad demasiado por nadie y que nadie descubra en ese remanso de inactividd, que la que movía todo se agotó, es una persona, no un afluente energético y quizás necesita que le den la mano, la huelan, la gusten, conozcan y busquen.

Y lo que comenzó como una extraña sensación, titulada "¿aburrimiento?", terminó en un debate filosófico existencial, que no totalmente, si en parte abre una ventanita para intentar resolver la vida en los días que faltan por vivir en México antes de retornar, al lugar donde ya no está mi casa.... pero eso es tema para comentar en otra oportunidad.

26 de febrero de 2014

Siete...

Mi querida mamita,
Siete, siete, largos y extraños meses que siguen sumándose. Por alguna razón lo siento tan lejano, tan lejano el día aquel en que te perdimos, que te fuiste, te dejamos ir y sin embargo la memoria y capacidad de tenerte cerca todos los días, acompañándonos en todas circunstancias, te hace cercana, como si todavía estuvieras aquí, como si nada de lo ocurrido hubiese pasado.
Hoy te invoque con cariño, con pena, con la misma culpa que continuo cargando, estaba con Bety aquí en su casita y conversábamos de ti, de nosotras, nuestra vida, la vida después de mi papá, del vínculo hermoso que formamos, lo distintas que éramos y lo bien que logramos congeniar, acomodarnos...... y es ahora que ya no estás que daría todo, todo, por volver a esa vida tan tranquila, apacible  y contigo.
Bety dice que es porque el duelo no pasa, estamos en proceso, pero cada que hablo de ti, que rememoro no puedo evitar llorar, tengo que apretarme, peñiscarme, para controlar la pena, las ganas de ponerme inevitablemente a llorar. Te quiero y te extraño tanto, me haces tanta falta, en tu ausencia maldita sea, he comprendido lo maravillosa persona que fuiste, lo buena madre, aquello que llamábamos "sometimiento" era amor, extraño, sometido pero amor en final de cuentas y eso siempre es destacable, porque ya casi nadie ama por sobre todo sin mirar si recibes algo a cambio.
Y tenía tantas ganas, tanta necesidad de hablar de ti y qué mejor cosa que hacerlo hoy en tu séptimo mes de partida..... y desde nuestro amado México y en compañía de la linda y querida Beatriz que tanto te quería y le gustabas y sintonizaba con mi papá y contigo tan bien....
Te quiero mamita, apareceteme en los sueños por favor, háblame, mírame para sentirme más cerquita tuyo ¿ya?
Besos miles!!!

25 de febrero de 2014

De memoria.


Todas aquellas veces que soñábamos en verdad o de mentira, con Antonio mi hermano, la posibilidad de escribir un libro sobre la vida de "Los Orrego" en Guadalajara, desde una perspectiva menos ombliguda, egocéntrica, menos particular, no sólo de Los Orrego, sino que de todo  Guadalajara, se nos adelantó José Alfredo Sánchez, periodista o comunicador cultural, con su máximo libro de crónicas DE MEMORIA.

En todo caso todas las historias, convertidas en maravillosas y noticiosas crónicas son importantes, más que mal, lo que vale es recopilar la historia, ya sea la de tu ombligo, la de una ciudad importante, interesante, hermosa como lo es y será Guadalajara. Tomarse el tiempo de rememorar, entrevistar, hablar, con los vivos existentes y reunir historias de los personajes significativos que toda ciudad, sociedad tiene. Sucesos culturales, que además y por esa cosas de la historia, en el período comprendido entre finales de los ´50 y antes que el siglo XXI llegará a tomarse el poder, el mundo era realmente apasionante. 
¿Por qué será eso?, no lo sé, pero tanto es así que antes eran los tiempos de vanguardia, de descubrir estilos musicales, literarios, cinematográficos, respetar y destacar lo existente y buscar, sumar. A diferencia del siglo XXI que ya pareciera no tiene mucho más que decir, que contarnos, a menos que sean los avances tecnológicos, cientificos, pero y qué hacemos con la cultura. Ahora todo es un revival de los años pasados, como si la sociedad, el mundo se hubiera estancado y nadie inventa, produce, encuentra algo novedoso, nuevo.

Pero en fin, para lamentos los parroquianos, para nostoros la historia, la memoria y DE MEMORIA, un libro de crónicas de Guadalajara, realmente espectacular. Me saco el sombrero ante Alfredo Sánchez con este libro, realmente se pasó y con eso que dice al comienzo, onda de introducción, "que la mayoría de las historias contadas, todas reales obviamente, son producto de "su memoria"," pues que la vida se la conserve por siempre jamás.
A través de un paseo informativo, ilustrado, interesantisimo, histórico, Alfredo Sánchez, nos va contando vida, obra, personajes ilustres, lugares de cultura pictorica, musical, teatro de de nuestra bella Guadalajara. De aquellos maravillosos años de los 60 a fines del siglo XX, en el que el mundo realmente crujía, pensaba, soñaba, los hacían puré, los mataban, desaparecían, exiliaban y entre todos, a montones, convertían la vida en algo lo mejor posible. Descubrir como fueron surgiendo las estaciones de radio que uno escuchó o supo de su existencia, los locutores destacados, programas novedosos y seguidos por todos. Qué decir de los pintores, musicos urbanos, los espacios de arte, los culturales. No puedo dejar de sentir que se aprieta el corazón cuando Alfredo Sánchez, habla de Ricardo Delgadillo, Arturito Suarez, Don Manuel Rodriguez La Puente, Raquel y Sergio, de La Puerta, Gerardo Enciso, aquellos personajes, personas, espacios, momentos, que formaron parte de la vida nuestra. La que desarrollamos a través y de la mano de nuestros amados padres: Blanca y Andrés, de mis hermanas: Pasqui y Manuela. Realmente se aprieta el corazón, leer de lugares, momentos, situaciones que uno pensó únicos, propios, irrepetibles, que de alguna forma lo son y son tan de uno como de todos, todos los que de ahora en más lean DE MEMORIA y todos los que de antes en más formamos parte de DE MEMORIA.

Realmente un placer, un honor, un deleite, encontrar la historia, nuestra historia, la mía, la del ego, la del ombligo, en un libro, como que a uno se le hincha el corazón, sentir que fuimos parte de algo muy grande y muy lindo......... aunque como decíamos con Ricardo Delgadillo, siempre faltará que Sánchez, haga un volumen II, III, IV, etc., en el que le podriamos ayudar con nombres e historias para nuevos capitulos. Yo quiero uno sobre mi papá, sobre sus clases, sus estudiantes. Otro sobre Antonio Ibarra, mi hermano. Armando Martinez Moya. José Luiz Pardo Ruiz, el seminarista que termino siendo filósofo, dejó los hábitos y se casó........ tanta, tanta, tantas otras historias, gentes, que deberían ser contadas, rescatadas, convertidas en parte de la memoria.

24 de febrero de 2014

Irse.


Me dolió cuando me fui de Ciudad de México hace dos semanas, dejar la casa de mi querida amiga Beatriz, su barrio, las cotideanidades del hogar, los perritos, la gatita, de Laurita. Me dolió durante todo el viaje. Sentia el pecho oprimido, tenía tantas ganas de llorar. Supongo que así ocurre cuando uno crea lazos sólidos que se mantienen en el tiempo, pese a que uno no se vea todos los días.

Y ahora me vuelve a ocurrir.
Regresé de Guadalajara porque yo quise, porque ya era hora, porque quería dejar un poco tranquilo a mi corazón, a ese huracán de emociones, encuentros, reencuentros, perdidas, desencuentros, realmente fueron días intensos, hermosos e intensos y quería volver un poco a esta normalidad que no está tan cargada de nostalgias, en una ciudad enorme como Ciudad de México  y que pese a ello, logro ubicarme, conocer los barrios, las calles, mucho, muchísimo más que en mi amada Guadalajara. Estoy convencida que las emociones cargadas de tanto sentimiento, nostalgia, recuerdos, a veces cuando uno anda con el corazón abierto, te hacen perder el rumbo, el norte, deambular como en un sueño, en un espacio seudo desconocido o quizás quieres no recordar tanto, no hacerte cargo tanto del tiempo transcurrido, de lo cambiado del entorno, de ti misma, de tu forma de mirar el mundo que tanto amaste, que amas, mejor entonces es cerrarse y nortearse.

Y me fui y me dio pena, mucha pena, tristeza, nuevamente quise estar en un espacio reducido y sola, absolutamente sola para poder con toda calma, llorar, llorar honda y profundamente.... y basto que el avión tomara vuelo, que a través de la ventana, dejara a mi amada Guadalajara convertida en unas manchas lejanas, verdes, grises y el corazón se me estremeció. Una parte de mi quería irse, necesitaba respirar un aire que no estuviera tan cargado de nostalgias, de lo que más quiero, de lo que quisiera hacer, de pensar tanto qué es lo que quiero hacer, de tomar decisiones, de pensar, pensar. Quería dejar de sentir tanto, de sentir por Conchita, por Ricardo, Mario, Guillermo.... que los sentimientos decanten, pero no se estanquen, que crezcan como siento que van haciéndolo en mi corazón, en mis pensamientos... pero necesitaba un poco de distancia, tiempo, lejanía ficticia porque los llevo tatuados, son parte de mi vida...

Y me fui, me subí al avión, éste despegó dejando atrás a mi dulce, cambiada y amada Guadalajara y en esas manchas lejanas verdes y grises, quedaron por instantes todo lo vivido, sentido, tanto, tanto, tanto.... y la pena sigue presente, extraño, extraño las cotideanidades, las palabras cualquiera sean me evocan Guadalajara, lugares, calles, aromas, tengo marcado en mi piel tantos, tantos detalles... extraño a Mario, a Guillermo a mi Conchita, a mi queridisimo Ricardo, quisiera juntarme con los cuatro, con los tres, con solo dos, con solo ella y saber que todos los días o cualquier día puedo encontrarlos, llamarlos, conversar de todo, de tonteras, de nada, saber que están ahí, que esperan mis cartas, mis llamadas, mis historias, que están.

Eso es lo más lindo de todo, que están, que existen, que aparecieron, que la casualidad me dejó encontrarlos y están...... como hoy cuando llamé a Mario y hablamos de nada, de la vida, quería tanto hablar con él antes de irme, volver a escuchar su voz, las cosas que me cuenta, de su trabajo.... no podía no llamarlo y perder la oportunidad de volver a escuchar su voz, quería llamar a Guillermo pero no está en el país, quería escuchar y atesorar una vez más la voz de mis queridos y recuperados amigos....... y me fui y estoy triste, con mucha pena, un vacío. Pero espero que sea para tomar acciones concretas que cambien el curso de mi vida, para ir en busca de una buena vida, de la vida junto a lo que me produce tristeza cuando me voy.

Creo que esa es la fórmula, el secreto, el milagrito, lo que te produce tristeza, pena, al marcharte, es lo que realmente vale la pena. Aquello que te hace llorar, estremecer el alma, doler el corazón, que sientes que los necesitas y que al mismo tiempo requieres distancia porque los sentimientos, las emociones te están matando........ Irse, volver, encontrar, reencontrarse.

22 de febrero de 2014

Amor - amistad.

Hace unas semanas atrás, cuando estaba recién llegadita a México, mi hermano Antonio me dijo que yo no tenía que sentir que me faltaba el amor, porque tenía a mi alrededor mucho, mucho. Mucha gente que me quería, por lo menos esa mañana en particular, todos los comensales así sentían a por mi  y mucha más gente a mi alrededor.
Como soy perrucha, pensé "y éste qué sabe?". Pues últimamente y aunque no lo soporte, tengo que confesar que "tiene razón", jajajajaja no, no es que no lo soporte, solo que me carga darle la razón, siempre es mejor tenerla yo. 

Pero debo reconocer que en este viaje a mi amado México y Guadalajara, que siempre es agitado, siempre aprendo, descubro, pierdo, gano, me llevo, dejo, cosas, personas, sensaciones, emociones, nuevas, distintas, mejores, peores, desechables, inolvidables. No es el mero viaje de "vacaciones", en el que me estoy echada como vaca en la arena, contemplando el mar, pensando en las musarañas, sino que más bien es un remezón de vida, de emociones, de sorpresas, tristezas, nostalgias, constatar mucho, muchísimo, demasiado lo que se va, lo que no volverá y así también lo que se recupera, llega, renace y te hace tan bien.

Y como siempre he vivido cortita de piernas, en el tema del amor, del amor que un hombre sienta por mí (porque todavía soy heterosexual), porque no lo hallo, no me hallan, no me huelen, ni detectan, pero en cambio la vida me ha dado amigos para dar, tener, gozar, valorar y adorar.


REGRESAR.
Además de las mil millones de razones que me trajeron a México y sobre todo a Guadalajara, estaba el de los reencuentros. Con mis compañeras de la secundaria, con Conchita de la Prepa y con los amigos de mis papás, sobre todo ahora que mis papitos amados ya no están. Creí que tenía todo fríamente calculado, eran colas de personas que querían verme, reencontrarnos, contarnos historias, compartir vida y yo estaba feliz, porque a la vez estoy tan triste y desolada por la muerte de mi mamá, que necesitaba volver a sentir el verdadero calor, el cariño, de la gente que siempre, de los siempres jamases me había querido y hecho un lugar en su vida y corazón.

Pues bien, las sorpresas se fueron dando en la primera semana que puse mis piecitos en Guadalajara. Muchas de aquellas personas, que emitieron comentarios sentidos, hermosos, cálidos, por la muerte de mi mamá, que tanto querían verme, pasearme, retomar historias, reencontrarse conmigo, hasta el día de hoy, día 15 de mi estadía, no han dado la cara, ni el mail, ni señas de humo, nada, nada, nada. La primera semana pa que decir lo que sufrí. El desprecio siempre agita el ego, de alguna manera siempre sentí que Los Orregos, éramos seres sobrenaturales, los mejores, los más increíbles, mi papá el hombre más inteligente, culto de la galaxia, mi mamá la mejor mujer, esposa, madre, amiga, mis hermanas y yo las güeritas chilenas más simpáticas, lindas, atractivas, que todos y todas querían tocar, conocer, conversar, tener, abrazar........ pues venga que aunque me cuesta creerlo, parece que somos unos mortales del montón.

Sufri como condenada, me dolió el ego, el estómago, el alma y me la llevaba llorando por los rincones, abrazándome a los árboles y volver a sentir que sólo ellos y nadie más que ellos son los fieles y los que comprenden mi sentir. Y de verdad entre que constataba lo diferente de la ciudad, de las calles, que estaba norteada todo el día, que nada era muy parecido a la última vez que fue hace 13 años y entonces entre que se me estrujaba el alma, aprovechaba de caminar, tomar fotos, hablar sola, caminar, llorar, sentirme miserable, después ir encontrándole el gusto al estar sola, escribir, escribir mucho, de mi, de mi ombligo y sus circunstancias, de la vida, de mi vida en estos días desolada, de los días pasados, de los años en que vivimos y paseamos por esas mismas calles con mis papás........ y de a poco fui descubriéndole el sabor a esta vida.

En el fondo de mi corazón y ese algo que se tarda en mandar señales, de lo que uno realmente quiere y de lo que realmente busca, con lo que está pasando en el ambiente y que al juntarlo, sobre todo cuando es un poco triste, tienes que atinar, me demoré en descubrir que aunque todos me dejaran como novia de rancho y no me pescaran, con el paso de los años, las enseñanzas de mis padres, las lecturas de libros clásicos donde personas de vidas mas bien solitarias salían adelante, porque si no huyes de ti, estás salvado, fui encontrándome y disfrutando a concho esta estadía.
Y cuando eso pasó, cuando finalmente le dejé de tener miedo, pena, tristeza, al hecho de que quizás no todos querían enfrentarse al pasado y cambiar los recuerdos, que por otro lado también tienen derecho a optar, lo malo es optar sin avisar. La vida comenzó a sonreirme profundamente.

Comencé a vivir unas verdaderas vacaciones, sin mar, pero con mucho sentimiento, sin olas del oceano y en cambio muchas calles por recorrer, tratar de refresacar la memoria y entre refrescada y refrescada, el batido de sentimientos, emociones iba y venía, las penas subían pero ya las sabía manejar, dominar, hacerles entender que no era malo que salieran a la luz, pero que no dominaran mis energías porque faltaba mucho por vivir.
Digamos que en resumen catartico, ha sido muy enriquecedor y casi "padre" todo este remezón. Será que en el fondo y superficie de mi esencia, soy absolutamente parecida a mi papá y todo lo que suene a "azote" lo sabemos vivir con dignidad y pasión. Porque al menos yo, siempre sé como salir, resilente, optimista de cuanta adversidad se cruce en mi camino, no sé si seré monga o superficial,  liviana o retrasada, pero siempre hasta de lo más malo (menos el golpe de Estado en Chile y las violaciones a los derechos humanos), siempre sé salir con optimismo de las malas situaciones, trato de buscarle el perdido buen lado de las cosas, valorar, aprender y seguir buscando.
Y como soy creyente o superticiosa, de mis propias creencias y superticiones, creo que cuando uno toca un poco el fondo del tambo y logras salir de buena manera, el universo, las constelaciones, las estrellas fugaces, quien sea, que están de una otra manera (hiper egocentricamente) mirándote, te premian.
A mi me premiaron con dos situaciones claves en esta estadía:
- El reencuentro casual y maravilloso como mis compañeros de Primaria: Carlos y Guillermo y
- El reencuentro 21 años después con Conchita.
Al reencontrarlos a ellos, mi vida dió un giro encantador.
Ya no había nada que me hiciera sentir sola, triste, desolada.
Y después de volver a verlos, me sentía más bien dichosa, radiante, burbujeante, saltando de nube en nube, saltando en una pata de alegría.


CARLOS y GUILLERMO.
Mis queridos compañeros de la Primaria.
Que nos sentábamos en la sala de clases muy cerca unos de otros, de hecho creo que a mi me tocaba con Guillermo y mi mamá siempre me decía "a ver si se te pega algo de él"........ pues yo que más daría porque todito él se me pegara...............jajajaja y Carlos como era el más alto del curso, lo dejaban bien atrás, pero en la misma fila nuestra, para que no tapara a los chaparros, que digamos la verdad, el curso estaba plagado de ellos.

En los tiempos de la Primaria, como siempre he sido bien "corazón de alcachofa" "enamoradiza", estaba locamente enamorada tanto de Guillermo como de Carlos, pero siempre sentí que Memo me hacía el saque amoroso, más no así el amistoso y como la pasábamos tan re bien juntos, su casa era increíble, con esos hermanos que nos hablaban y contaban historias interesantes, Doña Guille, la mamá de Memo que era una dulzura, siempre me recordó a la mamá de Benito Bodoque de Don Gato y su pandilla. Era una mujer muy poco mexicana y a la vez gozaba de la belleza de las tapatías. Era alta para el promedio, de pelo cano, un rostro dulce, que nos  invitaba a comer bien seguido y preparaba un arroz con chiles poblanos, crema y queso, que era nuestro deleite. 
A mis papás les encantaba la familia de Memo, porque dentro de la escuela publica en la que estudiábamos, eran lo más elevado cultura y educativamente, como pasaba también con los papás de Carlos, que si bien no teníamos mucho contacto, mi papá le tenía mucha estima al padre y ya con eso bastaba. No es que uno se creyera la crema de las fresas, pero mis papás eran por educación y vida, personas muy cultas, inteligentes, profesionales, que como tal valoraban la conversa interesante, las historias, el vuelo de pensamientos y entre los compañeritos de curso y sus papás, eso no se daba muy seguido, ya que en su mayoría la primaria era poblada por hijos de albañiles, amas de casa, empleadas domesticas, personas que por desgracia no contaban con mucha educación. Aunque no por ello dejaban de tener un gran corazón, un sentido de amistad y solidaridad enorme.

En el caso de Carlos, pues parece si es que la memoria no me falla, tuve un poquito más de suerte, creo que (no sé que dirá él) que hasta llegué en algún momento a ser su novia, que obviamente cuando mi papá se enteró, casi que me manda interna a un reformatorio. Es que mi papá era de la idea que sus "tres gracias" habíamos nacido para vivir solo con ellos y no estaba dispuesto a abrirse a eso llamado "hormonas, amor, enamorarse, noviar" y como siempre entre mi papá y yo, lo que a mi me gustaba él detestaba y Carlos era el objeto de la discordia.
Pero nunca pasamos a nada serio, una porque éramos unos "chavitos" aunque no negare que si bien pequeña igual me derretía por Carlos, lo encontraba tan guapo, con su carita redondita, tenía una boca tan linda, una nariz...........mmmmmmmm me derretía. Pero cierto es también que en la inmadurez de mi crecimiento, si Carlos quería lo que quisiese, yo estaba 5 años luz de atraso de enterarme y coincidir. A mi me iba de manito sudada, bien sudada, obvio que soñaba con que me besara, pero ni sabía lo que era eso......... o sea la Oda a la Teta, comenzó conmigo.

Pero después de todo y con los años y ahora con el reencuentro, que todos estamos más o menos grandotes, desarrolladotes, con la vida construida para todos lados, lo que prevaleció y eso es lo recontra lindo, es la amistad. Amistad que nos permitió pasar dos sesiones de juntarnos completas, hablando, rememorando, actualizando vida y por mi parte, redescubriendo lo mucho que los quiero y lo feliz que estoy por este reencuentro.....


CONCHITA.
Mi querida amiga María Concepción Gómez Zepeda, es otra historia.
Creo que es mi única y mejor amiga generacional de la vida.
Mi cuata en toda la extensión de la palabra.
Con la única que podemos juguetear, enseriarnos, llorar, sincerarnos, compartir, como deben ser los amigos "en las buenas y maduras". Reencontrarnos con Conchita después de 21 años fue tan normal, cual si la semana pasada nos hubiéramos visto por última vez. El nivel de confianza, intimidad, historias parecidas, cercanas, comprendidas, sentidas, es mutuo. Qué daría por llevármela a Chile............

Y final de cuentas, aunque me revienta darle la razón a Antonio, porque es mejor cuando la tengo yo, es verdad, de verdadisima.............. tengo más amor que mil novios, me siento al fin realmente querida, cuasi amada, por mis cariños sinceros, para siempre jamás, que casualmente son MEXICANOS.