20 de febrero de 2014

Inalcanzable.

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No era que yo me sintiera lejos del mundo, porque fuera especial, distinta, mejor. Por el contrario, no existía cosa que deseara más que acercarme. estar, compartir, formar parte, ser, mirarlos y que me miraran, tocarlos y ser tocada por ellos, conocerlos, escuchar sus historias y quizás se interesaran por las mías. Pero un cúmulo de sinsabores, en esta vida si bien no tan larga, aumentaron considerablemente mis inseguridades.

Los rechazos, decepciones amistosas y amorosas, la lejanía de mi papá y por tal de la figura masculina, el temor a nuevos rechazos crecía y crecía, obligándome a encerrarme en la burbujita de cristal, desde donde podía observar pero no participar. Ya no sumar más decepciones amorosas  No volver a sentir esas miradas sobre mi, nada sutiles que taladran hasta dentro, barridas a mi figurar, mi tamaño, forma de ser, de vestirme, siempre con reprobación, un rechazo quizás para los otros imperceptible y para m tan notorio como hiriente. Ese desagrado en sus rostros, como si ellos fueran mejores que una, más hermosos, dignos de gusto, propiedad.  
Y para mi desgracia o no?, esa capacidad desarrollada en el alejamiento del mundo exterior, que me hace estar demasiado atenta a los movimientos o acciones de los otros, descubrir en sus mínimos gestos,  el rechazo que siento les produzco, desde que posan sus ojos, mirada sobre mi.

Ese arte de ignorarme, que practican tan prodilgadamente, haciendome sentir: invisible, inaparente, inexistente para los otros, casi que de poder, pasarian a traves mio sin chistar. La sensacion que nadie quiere conocerme, saber quien soy, en la que me he convertido. Tan solo quedarse con la primera impresion, que es la informacion que creen da la apariencia...... sin intentar hurgar mas a fondo y quizas descubrir, a la persona que realmente se es. Enterarse si piensa y que piensa, lo que siente y que lo siente todo muy intensamente.
Y dependiendo el contexto, quienes son, lo que les vincula a mi, será la forma en que me desenvuelva, comporteo: amable, simpática, extrovertida o inalcanzable.

17 de febrero de 2014

El boleto de camión.

Cuando entré a la Preparatoria de Jalisco número 1, que se suponía que era una persona más grande, al menos bien adolescente (16 - 18 años), mi querídisma amiga "Conchita" me contó lo del boleto del camión. Ocurre que en esos años que a uno ya le llamaban la atención los chicos, que las hormonas las traía zangoloteando por dentro y por fuera, que ya mirabas a los hombres de tu edad que estudiaban a tu alrededor, compañeros de salón de clases, de la Preparatoria, de áreas, de belenes......... eran los tiempos en que , comenzaba a circular la leyenda urbana que si al pagar el camión, debías guardar el boleto y si los números que estaban abajo, sumaban "21", encontrarías el amor y ese chico, te pagaría con un beso.

Con la personalidad obsesiva que me caracteriza, me dedique a coleccionar, juntar, guardar, todos los boletos de los camiones en los que andaba, porque además para que surtiera efecto, tenía que ser un boleto comprado por ti. Pues bueno, casi que armo un compendio de boletos de tantos que junte, con los camiones que me tomaba de lunes a sábado cuando iba a clases . Los guardaba, atesoraba entre las páginas de los cuadernos que andaba trayendo y cuando subía al camión, comenzaba a sumar: 2 + 2 + 3 + 8 + 6 = "21" mega yupi.

Así fue como al fin di con mi propio boleto que sus números sumaban "21" y como estaba enamoradísima de un chico mayor que yo de la Prepa, que se llamaba Raúl, pues.......... Él era el doble de Xavier, de Los Menudo jajajajaja con su melenita larga y rubia, no tan alto pero eso nunca me importó y con un envidiable tostado de piel, digno de un buen tapatio. 
Yo lo amaba tan intensa como obsesivamente y con mi amiga "Conchita" lo perseguíamos  a donde fuera de la Prepa. Había días en que Raúl no iba en coche a la prepa y entonces cuando se iba para su casa, subía al mismo camión que yo y con Conchita, lo seguíamos pa saber dónde vivía. No sé para qué porque nunca le toqué al timbre. Tampoco nunca me animé a pasarle el boleto de camión pa que me premiara con un BESO....... 
En vez, conocí a un chico muy simpático, mayor que yo, de hecho compañero de Raúl, que se llamaba  Juan Carlos, no perdía oportunidad para invitarme a salir: queria llevarme a Plaza del Sol en su auto, me decía que yo era linda, simpática, divertida, en resumidas cuentas "ME ECHABA LA ONDA", pero la muy monga de yo, estaba tan obsesionada, clavada, con Raúl que no le di la hora. 

De todas maneras Juan Carlos seguía buscándome, siendo bien atento conmigo y un día, sacándome absolutamente de onda "ME PASO SU BOLETO DE CAMION, QUE SUMABA 21". Más clarito echarle agua "diría mi papá", pero me cagué de miedo y salí corriendo. Al tiempo después comenzarían lo preparativos de nuestra vuelta a Chile, a mi me dió paralisis facial asi que no fui más a clases, estuve muchos días en reposo por lo de la parálisis y cuando al fin pude levantarme, fui a la Prepa para despedirme de mis amigos. Con todo y mi cara chueca y todos me trataron súper bien, fueron bien lindos conmigo y Juan Carlos me dió una carta (que todavía conservo), en la que me comparaba con el sistema solar, con las estrellas más luminosas, hermosas y celestes.......... 

Y ahora que he vuelto y que ando en camión como en los viejos tiempos, recuerdo esa leyenda urbana y guardo todos los boletos que puedo, en busca del  "21", sobre todo porque mañana me junto a comer con mis dos grandes amores de la Primaria: Guillermo y Mario. Con el primero ni esperanzas tengo porque está casado y en realidad prefiero tenerlo como mi lindo y querido amigo, pero con Mario, uuuu Mario, que fue mi amor de la primaria, de esos que no se olvidan jamás y que claro, siendo yo, pues me quedé más que clavada con él.......... además a mi papá le cargaba asi que eso le daba un ingrediente más entretenido aún, pero son ensoñaciones porque nada de su vida sé.............. pero soñar no cuesta nadita y es tan re bonito.

14 de febrero de 2014

Vacaciones.

Más allá de la definición exacta de "vacaciones" (los días que las personas que trabajan o estudian toman para descansar), a mi me huele a vaca mejor dicho a conjugar el verbo "como vaca echada", dicese pasar la mayor parte del tiempo en el suelo, recostada, echada, 
Pero el punto es que por algún motivo, el "estar de vacaciones", uno tiende a relacionarlo con "estar en la playa",como el sitio perfecto donde se vive "como vaca echada", tomando sol (aunque a estas alturas con la capa de ozono en retirada hacerlo sea un asesinato a la piel), viendo el mar, pensando en bañarse en el, quizás tomando un jugo, refresco, bebida y leyendo un libro.

Pues con la novedad que esa condición de "vacaciones" creo que no lo practico hace mucho. La temporada sin hacer nada, digase en la existencia libre del paso del tiempo, amplia de tiempo, donde ojala no se haga nada, para mi ha sido viajando a lugares donde hay mar, lagos, ríos, seguramente pero no necesariamente a la vista. Así en 2013 viaje a Chiloé y en este 2014 a México - Guadalajara.
En donde mis "vacaciones", momento de descanso, desconecte, lo vivo con plenitud en las distintas urbes geográficas que visito.
Lo digo porque en el "intenso" y seguramente exagerado vía crucis (que no es tal), en el que se vió ligeramente convertido mis primeros días en Guanatos, perdí absolutamente el norte, motivo que me trajo hasta aquí.
No sé si algo pasó ayer, anoche (obvio que si), que de pronto me hizo aclarar la vista. Será que la lentitud y poca coherencia en discurso versus acción, de parte de mis amigos escolares, me partió en dos, dejándome a merced de las nostalgias que en estos momentos de la vida en los que me encuentro, absolutamente huerfana, vagar por Guadalajara, tiene, tenía, tiene a ratos, una connotación distinta, tornándose a tristísima.

Pero por suerte soy la persona en la que me he convertido, Resilente, intensa, exagerada, tormentosa, extrovertida, a veces tímida, pero resilente al fin, que pro suerte en mi espíritu optimista, tiendo más a superar, salir adelante, continuar, que a matarme.
Y ocurre entoncse, que a los cinco días de mi llegada a Guadalajara, aclaro mis ideas, bajo las expectativas y retomo la travesía como tal, como un viaje al pasado, en mi presente, cosechando, sembrando nuevos vínculos o retomando antiguos. Liberando intensidades oscuras, planteamientos complicados, devolviéndole el tono de "vacas" a mi estadía y nada, nada, nada más.
Encontrándome con los que se pueda y con los que no, ni modo.
Si finalmente por verlos una vez quizás dos, nuestras vidas no van a cambiar radicalmente, podemos sumar más alegrías, pero no dotar el encuentro con un nivel supremo y en vez saboreando por los siglos de los siglos o el tiempo que sea necesario, aquel sabor deslumbrante del encuentro y punto. O quizás me equivoqué y sucedan mil cosas, pero como dirían Anita y Manucita, no condimentar, juzgar, antes que suceda. Aquello que tan lejano está de mi esencia y por lo mismo tan valorado como "fluir". Pero al menos sé con certeza lo que no soy, aunque me gustaría fluir a lo que mi esencia me permita.

13 de febrero de 2014

Encontrar (se) (me).


Mientras viajaba en camión con rumbo a la casa, pensaba en el maravilloso suceso de la "casualidad". También en la más filosófica, traté de buscar la razón, el motivo, de mi vida, es verdad que el viaje hasta casa es largo pero creo que no para tanto. Además justamente el encuentro fortuito y por lo mismo, maravilloso que tuve hoy, debería hacerme entender de una vez por todas, que planificar y no dejar fluir es muy malo, sobre todo cuando en ello se van o están atesorados los sentimientos, más si son los de una persona como yo tan "intensa" y como diría mi padre "exagerada". 
Pero cierto es también que volver a México, sobre todo a Guadalajara, no es un hecho fortuito, no es decidir ir de vacaciones a una playa donde echarse mirando el mar y tomar sol, que también sería bien rico que pudiera darse así, pero en cambio, lo que si es, siempre ha sido y creo que así será por los siglos de los siglos, si es que logro convertirme en Shelander, la mujer eterna, es que no es un regresar simple, siempre hay algo, un gran o pequeño detalle que convierte las cosas en algo enorme, triste, melancólico, terrible, hermoso, increíble.

Por ejemplo, yo que vine pensando que tenía asegurado el reencuentro con mis compañeras de la secundaria, que tanta fiesta y jaleo habían armado  por el hecho de mi retorno y que a la hora de los quiübos, entre su "lenches" propia del territorio geográfico que las concentra y que al final, creo que no logran entender que Chile no queda dentro de la tan maravillosa y hermosa República Mexicana y que por tal, no es cosa que si no nos vemos ahora vuelvo el mes que entra............ y estos tres primeros e irrepetibles días en los que me he paseado por la ciudad, algo sola, solitaria, recorriendo los lugares donde viví junto a mis padres, que he sufrido tanto por la nostalgia, como por la compañía de mis fantasmas y además porque a la hora de los orales, todos los que tanto querían verme no se manifestaron, a coro como esperaba y me dejaron sola.........
Entonces tuvo que ocurrir que al cuarto día de mi estadía aquí, pasara algo tan mágico como maravilloso, en que en mi jornada de correrías por el pasado, caminando por los barrios de Avenida La Paz y la casa en la que vivíamos con mis papás, en Bruselas, que era el numero 150 que ya no existe tampoco (como con la otra casa) y que la calle ha cambiado tanto, ocurrió que me di unas vueltas para atrás, delante, derecha, izquierda, buscando, recorriendo, tomando fotos, pensando, soñando, suspirando, hasta que volví los pasos a la misma avenida y entre a una singular pastelería, preguntando "si estarán los dueños" y me dice la chica del mesón "si, está Don Guillermo".

Guillermo, mi querido, ensoñado Guillermo.
El chico, uno de los chicos más guapos de mi curso en la primaria. 
Eran solo dos los guapos, de quienes yo estaba enamorada: Guillermo y Mario.
Sino fuera porque éramos, fuimos, éramos tan amigos, creo que me le hubiera aventado, porque me encantaba. Su lunar en la mejilla derecha, los hoyuelos en los extremos de la boca cada que se reía, esa sonrisa hermosa, de dientes blancos, sus ojitos, era de chico una preciosura y de grande, ahora, un guapetón de aquellos.
Y me recibió afectuosísimo, me abrazó como si el tiempo no hubiera transcurrido.... como si más de 27 años no fuera tiempo. Reconociéndome, siempre creo que estoy cambiadísima, que la gente dirá "y esta quién es?" y no, parece que algo en mi fue congelado en el tiempo por siempre jamás y permite que todos me reconozcan.
Mientras Guillermo hablaba, contándome de su vida, su familia, su madre y hermanos, yo lo miraba atenta y de tanto en tanto, atenta dejaba vagar mi mente hasta los días de la primaria, en el salón de clases donde siempre nos sentaban cerca, compartiendo la misma mesa, la misma fila, el mismo rincón. A nosotros nos sentaban atrás, en la segunda fila de la puerta hacia el interior de la sala y no sé si era porque nuestra altura podía tapar a los "Chatos, Óscar, Gerardo" o porque éramos muy aventajados en la clase o por el contrario porque éramos los burros del curso............... no, eso ni pensarlo y menos de parte de Guillermo, que siempre fue el más inteligente entre los del curso, mucho mas que yo obviamente, más que todos.

Mi querido Guillermo, que ahora me entero que algunas veces leyó este mismo blog... y de pronto una suerte de rubor cruzóse por mi mente y pensé "que vergüenza que haya leído la oda al azote de mi vida" y también me dió alegría saber que quizás hace mas tiempo del que imagino, he tenido a mi querido amigo, cerca, cerquísimo. De pronto, si bien no encuentro la razón de la vida, al menos, si la de la alegría y me siento cobijada nuevamente por mis nostalgias. Por un momento pensé que había llegaba el momento de echarlas al baúl de los recuerdos y cerrarlo con cuatro llaves. 
No digo que el norte ha surgido de entre las penumbras, ni que la vida cobra sentido, que la luz ilumina mis pasos, que ahora sí sé para qué vine, que he encontrado lo que soy, para dónde voy. No, nada de eso, no le echemos sobre la espalda tanto trabajo al pobre de Guillermo, que después lo harán Santo. Sino que más bien, una voz interior me dice "viste?, viste como finalmente lo que tenía que suceder ocurrió".

Gracias, gracias aunque suene cliché a la vida, gracias a quien desde donde sea, ojala fueran mis papás, hayan estado dirigiendo este momento mágico, en este día jueves, que desde julio es el día previo a la muerte de mi mamá y que aunque triste como todo lo que tenga que ver con su partida, tiene el don especial, para mí, que es el día además de mañana, en los que más me conecto con ella, que más la recuerdo y en mis superstisiones infinitas, no puedo dejar de pensar que quizás realmente, fueron mis amados papás desde los allases quienes planearon esto.

Y cual si no fuera suficiente, tengo el mail de mi querido amigo Guillermo y además nos juntaremos el próximo martes (martes para colmo que es mi día de suerte) con Mario, nuestro otro amigo de la primaria..... tantos años, digamos que 27 años esperando por este momento y sin planearlo está por suceder.......

12 de febrero de 2014

Volver - Irse.

El otro día cuando  llegué a Guadalajara y Ricardo me fue a buscar al aeropuerto y nos fuimos hasta su casa, en el trayecto entre no reconocer nada y a veces un poquito, sentí un remezón tan profundo. Ricardo un amor, atento, me tenía una hermosa pieza preparada para mi con TV y todo. Salimos con rumbo a la presentación de la obra de teatro de los domingos, me presento con sus actores, simpáticos y guapos, todo bien. 

El remezón en cuestión, latía por dentro, pese a saberme al fin en mi "guanatos querido", tenía un desazón que no lograba aplacar. De pronto, me sentí sola, absolutamente sola en "mi guanatos". Tuve la sensación de querer irme corriendo a mi casa. Una casa que oliera a equipales, a patio iluminado, que podría ser Gregorio Dávila 14 o Valenzuela Castillo.  Con esa extraña sensación me dormí. Estaba tan cansada, del cuerpo, de la cabeza, de sueño, verdadero sueño que me dormí profundamente hasta que desperté a las 04:00 am con la idea fija que ya era de despertarnos para irnos con Ricardo y tras constatar la hora volví a  dormirme.

Al día siguiente, Ricardo me llevó hasta su trabajo, pasando por tantas calles, lugares, tomarnos un tejuino y después dejarlo en lo suyo y yo partir a lo mío, a emprender "mi aventura", pasié camino a lo más conocido, a las calles que me dijesen algo  y no pude, entre el cansancio absoluto, un pesar de cuerpo, de ojos, no pude más y decidí volver a la casa.

Viajando a casa, Zapopan, el recorrido fue por un largo tiempo, a través de Avenida La Paz, nuestra querida La Paz, la esquina donde estaba nuestra casa de Bruselas 150, el primer lugar al que llegamos en 1975 con mis papás, nuestra Primaria, el recorrido entre una y la otra que haciamos todas las mañanas. 
Y cual si la avenida fuera una película y yo desde el camión (micro), el espectador, vi pasar mi vida en esta ciudad. Recorriendo calles, Pavo, la Primaria, Bruselas, Chapultepec, nuestra casa, otras hermosas casas y todo era tan contrastante con el pasado, tan diferente. me chocó eso del tamaño de las cosas, de las proporciones que toman cuando uno va creciendo, siempre pensé que era una exageración eso de que todo se ve de distinto tamaño cuando grande que de niño. Y así fue, de pronto las distancias eran cortas, las casas no tan majestuosas, las calles pequeñas también. Sobre todo las distancias, aquellas miles de cuadras, manzanas que uno recorría para ir a la escuela, a ver a Pedro Loyola, al super, a Chapultepec y ahora todo, todo, se hacía en muy corto tiempo. Como aquel restorant japonés por el que siempre pasábamos, El Suehiro, que tenía piedritas blancas en la entrada dando un ambiente oriental y que ahora parecía casa de muñecas. No así la casona de La Paz, a la vuelta de Bruselas, continuaba majestuosa, aunque pintada de un color casi como adorno de torta (pastel), aquella casa donde Charles Bronson rodó una de sus películas de acción y mi papá se encontró con él........

Todo tan diferente a mis recuerdos, a las majestuosidades que mis ojos dejaron en la memoria visual. Fue un shock descubrir los lugares como si el tiempo no hubiera transcurrido y sin embargo, estaban tan distintos, nada que ver con nuestros años acá. Pese a ello los reconocí. A la Primaria, a la cual ya no se entra por Pavo sino por la misma La Paz. La Pasteleria de los Neufeld, que ya no está en la esquina de Bruselas, sino que una cuadra antes. Bruselas, la calle donde vivíamos, junto a las señoritas Arceluz, vecinos del Señor Romero, los Guamuchiles, las casas españolas del frente, la de Kimberlyn. De hecho nuestra querida Bruselas 150, todavía no me atrevo a constatar con mis ojos que ya no exista, como tampoco la de Gregorio Dávila. Todos los restos del pasado borrados.

Una parte, tiempo, mucho tiempo de nuestra vida en a penas 12 o 15 cuadras. Los lugares por donde paseamos con mis abuelos Titin y Marta, con mis papás, el recorrido hacia la Primaria, a la casa, a ver a Pedro Loyola, al Papa Bambinos Pizza, a la pozoleria de la mamá de Salvador Acosta. Me dolió el alma.

Sentí que no queria enfrentar mi pasado y menos a costa de mis vacaciones, de pronto desecho la idea de volver. No por miedo, sino que es un golpe a las emociones, que ahora sin mis papás, en ninguna parte física, no me atrevo a dar el paso y enfrentarlas. Es demasiado intenso, me duele mucho, el aire está impregnado de ellos y a la vez, siento la soledad calandome. Una mezlca de compañía y desolación. Que no tengo fuerzas y ganas de psicoanalizar restregando nuestro pasado, mi pasado, con el presente y que al final de cuentas, el punto en común es que MIS PAPAS no están más. Alejo de mi cabeza la peregrina idea de asentarme, por ahora, en esta ciudad, mi ciudad, ¿mi ex ciudad?, el baúl que atesora los mejores momento de mi vida y que ahora paseo acompañada de mis adoloridos fantasmas.

11 de febrero de 2014

Arquitectura en México 1900 - 2010.





No recuerdo bien cuando fue el momento preciso en el que levanté la mirada o que la baba dejó de chorrearme y descubrí la arquitectura, como la belleza que es y nos rodea. Pese a que de chica,de mano de mi papá valoré la majestuosidad y belleza de ciertas muchas edificaciones, casas, casonas, palacetes de Guadalajara. tEnía las suficientes neuronas para comprender, distinguir y destacar, lo que era bello de lo feo, sobre todo vistos a través de la mirada y adjetivaciones que mi papá, le atribuía a cada una de esas casas.

También es obvio que sabía que esas construcciones habían sido hechas por alguien, algunos, lo que no me enteré (seguro por estar viendo la TV), que en la arquitectura, como en el cine y la literatura, existen estilos, tendencias, formas, maneras, creadas en grupos o indivualmente que le dan un sello particular como "neoclasismo, art nouvo, art decó, neoazteca, barroco", como en el cine sería de autor, contemporáneo, latinoamericano y en la literatura clásica, surrealismo mágico, etc.,

Eso vine a descubrirlo en 198, en  Ciudad de México, de mano de Antonio Ibarra, quien me invitó a una increíble exposición en el Palacio de San Idelfonso, sobre el ART DECÓ. De ahí en más las bellezas arquitectónicas que nos rodean, tomaron una relevancia fundamental en mi vida. Con los ojos bien abiertos fui alimentando las neuronas, la mirada, la belleza, de art decó, art nouvo, neoclásica, casas barcos.

Destacando los detalles de edificios, casas, casonas, como los de Luciano Kulczewiski, en Chile y desde el pasado viernes 7 de febrero, un sin fin de arquitectos mexicanos, que le dieron forma, estilo, belleza, a todo lo que durante mis 12 años en este hermoso país, nos rodeaba: Ciudad Universitaria, Universidad de Guadalajara, Archivo de Guadalajara, Teatro Insurgentes, Bellas Artes, Palacio Postal, El palacio de los azulejos, etc.,

Por eso cuando vi anunciado en la revista cultural Tiempo Libre, de Ciudad de México, de la exposición: "Arquitectura en México 1900 - 2010. La construcción de la modernidad, obras, diseño, arte y pensamiento" en el Palacio de Itubide en Madero 17, Centro Histórico. La cual recorre 110 años de historia de México a través de los grandes monumentos, planos, maquetas, fotos y obras plasticas, que nos muestran cómo veían los creadores las distintas épocas a México.

La exposiciíon se divide en:

- 1900 - 1924 El comienzo.
Se comienza la construcción de Bellas Artes y el Palacio Postal, estructoras arquitectónicas al estilo art novou, neo azteca. Los arquitectos que destacan son Antonio Rivas y Francisco Centeno.

- 1925 - 1939 Modernidad.
Punto de partida de la arquitectura moderna, Carlos Contreras, Jose Villagrán, Juan O´Gorman. Edificio Ermita (1931).

- 1940 - 1968  Período histórico.
Estrategias urbanas educativas como por ejemplo Ciudad Universitaria en 1952, por Mario Pani, Enrique del Moral bajo el asesoramiento de Carlos Lazo y los murales de Juan O´Gorman.
El conjunto Nonalco Tlatelolco (1964) por Pani.
Pedregal San Angel (Luis BArragán)
Universidad de Guadalajara (1948) por Ignacio Díaz Morales.
Villa Olímpica (1968) por Ramón Torres y Héctor Velazquez.

- 1969 - 1989 Nueva monumentalidad.
La arquitectura de la década del los 70 y 80 marcada por hechos como "la matanza de los estudiantes en Tlatelolco", la crisis economica y el terremoto, provocan que la arquitectura pase del discurso social al símbolo de poder.
Los arquitectos que destacan en este tiempo son Teodoro González León, Abraham Zabludovsky, David Muñoz, Ricardo Legurreta.
Edificaciones: El Colegio de México y el Museo Rufino Tamayo.

- 1990 - 1999 Fin de siglo.
El surgimiento de nuevas generaciones de arquitectos, nuevas tecnologías, técnicas, dibujo digital y una gran apertura al mercado extranjero y sus influencias.  Los arquitectos que se destacan en este períodos on Alberto Kalach, Enrique Norten, Bernardo Gómez Pim. Un ejemplo de construcción fue el CNA (1994) por Legurreta.

- 2000 - 2010 Primera década del siglo XXI.
Se caracteriza por la diversuidad de estilos arquitectonicos, pero desdeñando los realizados por la camada de la primera mitad del siglo XX, aquí continua la apertura al extranjero. Francisco y Pablo Serrano, Susana García, Tatiana Bilbao, Raymundo Sesma son los arquitectos del período.
Centro Cultural Ollin Yeliztl, El Teatro Insurgentes, las edificaciones, en manos de Augusto H. Alvarez. 

6 de febrero de 2014

Viajar dos veces.


Viajar dos veces.
Podria prestarse a que es un viaje hacia dos latitudes diferentes 
o que quizas es un viaje que se realiza en simultaneo a dos lugares.

"Viajar dos veces" es la sensacion que provoca en esta ocasion el viaje que estoy haciendo. Una porque voy en busca de aventuras, de encuentros, reencuentros y muchas aventuras. Es un viaje de descanso, de nostalgias, de memoria, de recuperar una y mil veces la historia de mis padres, de mis padres y sus hijas, de mis padres, sus hijas y entre ellas yo. Un viaje que estaba planeado hacerse cuando mi mamita querida estaba viva, para asi traerle muchos libros, historias de los amigos, de los conocidos, de todo aquello que formo parte de nuestra vida, en Guadalajara, durante 12 maravillosos años. Pero ocurrio lo impredicibile, mi mama murio cuando no tenia que hacerlo, cuando ella no queria irse, cuando nosotras todavia no estabamos preparadas para vivir sin ella, yo todavia no lo estoy y creo que no lo voy a estar nunca. Y volver ha sido todo un tema, un tema triste y a la vez alegre, porque Mexico es el pais de mis años mas felices, de mi historia, de la persona que soy, lo que mis padres me dieron, lo que la educacion en Mexico me entrego y que finalmente hicieron lo que soy y de lo que me enorgullezco todos los dias.

Pero vuelvo triste.
Y en el volver, esta este viaje doble,
de vivir dos realidades, mundos, historias, en simultaneo,
apasionada tanto con una como con la otra,
rememorando una mientras estoy viviendo la otra,
viviendo la otra mientras rememoro la otra.
Es el juego de viajar dos veces.
Cuando lo haces en vivo, en real, en directo, distanciandote de tu espacio, de la casa y lanzandote a otros espacios, otras gentes, culturas, costumbres, colores de piel, olores, sabores, colores. Abrirte, abrirte lo mas posible o al menos permitirte aprender, entender, escuchar, saber, almacenar una y mil historias mas de personas, amigos, sonidos. Y al mismo tiempo aprender, enterarte, formar parte de una nueva vida, otra, una que sucede en paralelo, pero que a diferencia de la anterior, solo es tuya. Le pertenece en esencia a ti, al libro, la historia y al autor. 

Viajar dos veces.
Es descubrir dos mundos paralelos, el que te cuenta un narrador y en el que vas conociendo y descubrieond personajes, situaciones, paisajes, descripcion de situaciones, formas, parques, el color del pelo de Nola, las migas de pan para dar a las gaviotas, Harry que se quedo 33 años esperandola. Marcus que aparecio en el momento que el necesito de su amigo y maestro y asi fue como descubrio un secreto muy bien guardado y de ahi en mas............ chorrocientas y apasionadas paginas de intriga, aventuras, personajes, Aurora un pueblo en Estados Unidos, los habitantes, cada familia, cada familia y una historia en cada una. Los personajes

que mas amas, de los que sospechas, los que siempre tienen una carta bajo la manga, de los que desconfias, secretos que no terminan de salir a la luz............ y entre medio vas de la casa de tu hermano a la de Bety, despues viajas a Cuernavaca, te bañas en la alberca, gozas del dia comiendo jicama con chile, despues seran los mariscos, las tostadas, las tortillas. Las conversaciones, el ponerse al dia con las historias, uno que otro chisme, los dimes y diretes de los conocidos. Las hermosas niñitas y sus mundos particulares, adentrarse en ellos, esperar que compartan contigo sus sueños. Y volver cada noche, en el silencio de la casa, cuando todos duermen porque al dia siguiente hay que madrugar, ir al colegio, al trabajo, yo dentro de mi camita, tapada hasta las manos, con mi tremendo libro en ellas, leo, leo, leo y sigo leyendo porque las historias son increibles, porque ahora pienso despierta y dormida en Nola, en Harry, en Marcus, en quien es quien, quien mato a quien y por que lo hizo.

Viajar dos veces.