Después de tanto esperar la primavera, el calorcito, que la bugambilia floreciera, que el aroma de las flores entrara por todas partes, abrir las ventanas y puertas de la galería para calentar naturalmente el ambiente, para que tu, mamita linda, vieras enverdecer y rojizar la bugambilia desde tu camita, desde la galería, nada, nada y pese a que todo está por estallar, el sol, las flores, los aromas, la primavera a mil, nada, nada, todo, todo, deja de tener sentido.
Supongo que será el efecto septiembre con su conmemoración de 40 años, el peso de la historia, aquella historia que construiste con mi papá, juntitos, felices, alegres, creyendo a mil en la Unidad Popular. También será que se acercan los dos meses desde que te fuiste, que la casa comienza a gritar lo evidente QUE NO ESTAS, NI VOLVERAS A ESTAR, que ya no te apareces en mis sueños, que por más que pienso y lloro por tí, no apareces para calmar mi pena, mi honda pena mamita querida. Tu ausencia comienza a pegar fuerte. Fuerte en mi corazón, en la casa, en la belleza con que cada día se tiñe el aire, el cielo, las flores que nacen coloridas, hermosas, la bugambilia que comienza a llenarse de brotes, el limón de frutos, el jardín entero de verdor. Y no puedo dejar de lamentar que no estés para admirar, para olorosear los dulces aromas de las flores, de la flor de la naranja que se cuela por el aire...
Me consuela poquito saber que apareces en los sueños de la Emi, en compañía de mi papá, los dos igualitos a como nos dejaron, que estés junto a él, que vuelvas a ver a tus queridos hermanos, a tus papás, a la gente querida que toda, toda, se ha ido. Pero tampoco me alcanza tanto porque en tu alegría y ausencia, se marca la presencia que no estás, que por más que toda tú marcas un espacio en la casa, no estás, no estás para tomarte la mano, para abrazarte, decirte una pesadez, pero sobre todo abrazarte y ser lo tierna y cariñosa que siento que no fui, lo amorosa y cariñosa que siento que no fui, que quisiera ahora que no te tengo, hacer mucho de lo que no cuando si estabas. Eso que le dicen "culpas" internas, externas, vivas, en carne propia, latentes, dolosas, porque maldita sea soy tan común y corriente, que al igual que las ovejas del montón descubro, que todo cuanto debí haber hecho en vida, ahora tan solo puedo marcarlo en faltas, en ausencias, en carencias, en ganas de abrazarte, decirte que te quiero con todo mi corazón, que me encantaba ser tu amiga, tu compañera de casa, de ver todas esas noches juntitas en tu pieza, las series de TV, las malas, las entretenidas, las obvias, todas y cada una, como diría la masa "LAS VERIA NUEVAMENTE SI ESTUVIERAS ACA CONMIGO".
Esos placeres siniestros que nos deja el ser tan humanos, tan tontos, tan creídos de no aprender de las experiencias vividas por otros, igual de tarados que una, y que ahora sumarme a la masa no me sirve ni de consuelo ni de nada, porque lo que más quisiera, lo unico que quisiera es TENERTE A MI LADO.
Recuerdo algunas noches de infancia, en mi habitación de Gregorio Dávila en Guadalajara, tratando de quedarme dormida, mirando el afiche de La Moneda incendiada y las frases del discurso de Allende:
"no se detienen los procesos sociales,
ni con el crimen,
ni con la fuerza"
y como la idea de la muerte, su muerte, la nuestra, la mía, su significado provocaba un estremecimiento estomacal, cercano a la sensación un abismo que se abre dentro mío, seguido de fuertes retorcijones.
La muerte, el fin, ya no ser, no estar, no estar, NO ESTAR MAS, eran palabras oscuras, tristes, negras, que provocaban seguro desvelo, ya que tardaba mucho en apartar esas ideas de mi mente. Lo más terrible, era pensar mi vida sin mis padres, que algún día tuviera que estar sin ellos, nunca más junto a ellos, no verlos, no tenerlos a mi lado nunca, nunca, nunca más, me aterraba profundamente.
Con los años sume aquellas situaciones inusuales, marcadoras, como el curioso estilo de vida de las nuestras vecinas españolas "Las Hermanitas Arceluz", en Bruselas 150 en guadalajara. En la casa a mano izquierda, vivían estas tres hermanas de edad madura, acompañadas unicamente por su perrita "la chiquita".
Tres mujeres, como mis hermanas y yo.
Cada una con una personalidad particular y definida:
Laurita, la mayor, encargada de administración económica, una mujer pequeñita, gordita, de pelo largo canoso que peinaba con una trenza muy ceñida a la cabeza.
María Luisa, la hermana seria, seca, la gruñona, y encargada de las compras, el aseo y la comida.
María Teresa, la más dulce de las tres, era la menor, la más tierna, romántica, soñadora, dueña de la perrita "la chiquita". Ella, una mujer de piel muy blanca igual que sus hermanas, la más coqueta, que pintaba las uñas de las manos de colores más llamativos, así como el cabello y los labios. De las tres, era la más linda y la que guardaba el secreto de un amor fallido que la obligó a quedarse a vestir Santos, junto a sus hermanas.
Y me marcó tanto, tanto, la curiosa similitud de que ellas fueran tres hermanas, como nosotras, que vivían juntas, en la casa continua y nosotras tres mil veces más jóvenes, pero tres también y con nuestras personalidades definidas y particulares.
Esos detalles, sucesos de la vida, que marcan con tal vehemencia, al grado de sentir que el mundo se divide entre un antes y ese después.
En el que una noche, le pedí a mi Dios personal, que cuando llegara el tema de la muerte, permitiera que fuera yo la primera, antes que mis padres, a sabiendas que jamás de los nuncas, podría permanecer contenta sin ellos, que la vida sin ellos no sería tal.
Además, de la posibilidad de vivir las tres hermanas juntas en una misma casa, con alguna mascota y nadie más, al igual que las "Hermanas Arceluz", y que por cierto, no me desagradaba demasiado tal situación.
Pienso ahora si será que ese pensamiento el que ha hecho tener esta vida sola, más no solitaria.....
Lamento que mi Dios personal, no me complaciera en haber sido yo la que muriera y no mis padres amados.
Soñé que viajábamos al sur con la Manu, íbamos a ver a unos amigos míos. El lugar era verde, mucho verde, amplio, árboles, verde mucho verde. De pronto mi amiga Diana, me mostraba unas imágenes en movimiento y yo le decía "estas son de Zapallar de donde veraneaba mi mamá cuando chica y joven", a lo que ella respondía "si, son unas imágenes que en algún momento me diste tu y yo les puse movimiento". Eran imágenes de cerros verdes muy verdes, muchos árboles, espacio amplios de vegetación y pasaaban rapidamente como si el que los filmaba estuviera corriendo. Después ibamos a pasear por una laguna, estabamos saltando de piedra en piedra para no caer al agua, cuando suena mi celular, contesto y escucho muy, muy a lo lejos una voz que dice:
- Coli ¿eres tu?
- si, ¿quien habla?
- soy tu mamá
- mamá, mamíta, abuelita, ¿como estás? ¿como te sientes?
Un silencio se apropia de la conversación, quedo muy preocupada y aparece la voz del Juampa, le pregunto por mi mamá y me dice que se está apagando lentamente y le digo si cree que debo irme para allá y me contesta que ella está apagandose y que obviamente morirá, es algo inminente entonces quizás no es tan importante que vaya para allá, lo cual me enoja mucho y le grito que es mi mamá y que yo quiero estar a su lado.
Me desesperó tanto escuchar su voz tan suave, casi inescuchable, la imaginé en el hospital, rodeada solo de pacientes, de enfermeras, solita y se me entumeció el alma, me dio una tristeza tremenda, un dolor en el estomago. Y me desperté con más pena todavía, pese a que por suerte la verdadera historia no fuese así. Te quiero mamita linda!!
PARA VER SI ESTABAS DURMIENDO.
Sueño que estoy en mi cama, durmiendo y de pronto siento tu presencia mamá cerca de la cama. Abro los ojos y estás parada, sin oxigeno, con tu bata morada y el pijama puesto, semi agachada hacia mi. Te pregunto ¿que estás haciendo mamá? Estaba viendo si estabas durmiendo. Caigo en cuentas que estás muerta y desapareces.
VAMOS DE COMPRAS.
Sueño que voy contigo y mi papá de compras, vamos como a La Vega o algún lugar así, es un espacio de mucho cemento, nada de árboles, ni verde, vamos los tres caminando, tu llevas el "chaguito" de la Manu y yo un bolso, mi papá nada. Tu estás mucho más joven, de hecho te pareces más a la mamá de los tiempos de México. Llevas puesta esa falda en tonalidades lilas, que era un poco menos larga de lo habitual y que tenía tablas horizontales en lila fuerte y lila suave, con tu blusa morada y el pelo bien cortito canoso. Hemos terminado las compras, llevas el carro bien pesado y algo te molesta con él y te pregunto qué pasa y me respondes que es muy incomodo para trasportarlo, te ofrezco llevarlo yo, me lo pasas. Ahora vamos en un taxi camino a casa, tu vas adelante y mi papá, el chofer y yo atrás, mi papá con tono muy pesado le pregunta al chofer por qué maneja el auto desde atrás y el señor responde que porque asi le gusta, pienso en lo impertinente que puede llegar a ser mi papá a veces. Miro a mi mamá que va solita adelante, sentada como tan en la orilla pegada a la ventana y le toco el hombro para aconsejarle que se siente mas comoda, más que mal es la única que va delante. Seguimos viaje y voy pensando en mi mamá y en esta situación particular de ir los tres de compras, tener a mi papá tan cerca mío y a mi mamá solita delante, me da enterneción mi mamá, siento un profundo cariño por ella, una felicidad enorme de tenerla ahí (sin conciencia de que no es así), seguimos camino a casa.

Creo que es la primera vez en la vida, que no manifiesto un año más juntos en esta vida. También será porque no todos los días de la vida se muere tu mamá y en ello el dolor, las nostalgias, el trasvasige de momentos que vuelven, vuelven, vuelven. Yo sé que tu estás ahí a mi lado, como lo has hecho desde que nos reencontramos hace ya tanto, tanto, tanto, tiempo. Estaba tan ilusionada con este agosto en particular, porque volvía a mi amado México, a mi Guadalajara, a pasear por las calles en que nos conocimos, donde pasó todo y finalmente no ocurrió. Pero bueno, digamos que este paréntesis fue fundamental, porque tu sabes, yo sé que es así, que cuando ocurre algo tan terrible y triste como la partida, viaje, muerte, de tu mamá, que tienes solo una, el mundo se abre y tu caes en un hoyo de nostalgias, penas, mucha pena, vacío, y como que todo, todo, se detiene más que mucho. De todas maneras, quería que lo supieras, que supieras que yo sé que no me olvido, como sé que tu tampoco olvidas y que gracias a esa buena memoria que tenemos, es que estamos, que seguimos siendo, aunque no podamos hacer los honores que merece tan bello recuerdo que fue CONOCERNOS. Te quiero!!
Siempre pensé que nosotros éramos distintos, especiales, diferentes, no mejores, simplemente distintos, especiales, y que por tal era absolutamente posible que fueramos inmortales, que la muerte no existiera en nuestra vida. Que mis abuelos Titin y Marta eran los señores mayores eternos, con los cabellos más blancos que todos, los más increíbles, simpáticos, que estarían para siempre jamás a nuestro lado y supongo que también "las tres gracias" en su calidad de niñas eternas. Mirábamos a los grandes, a las personas grandes como si ellos hubieran nacido así y que el mundo proseguiría por siempre jamás de esa manera.
Hasta que murió mi abuela Marta.
Igual había tanto cariño a mi alrededor, tenía a mi primo Andrés que me abrazaba y prodilgaba todos las atenciones del mundo, estaba mi abuelo Titin, caminando junto a nosotros camino al cementerio. De todas maneras una incertidumbre tremenda comenzaba abrirse en la vida, en mi vida, en mis pensamientos, pero la dejé pasar.
Cinco años después llegó la muerte de mi amado, querido, ensoñado, abuelo Titin, yo ya no era una niña, él seguía con sus cabellos blancos, más envejecido, menos caminante, más necesitado de la ayuda de todos, pero seguía siendo mi confidente, con el que bailabamos "El tango que menena", el que veía teleseries igual que yo, el que en México nunca crítico esta manía mía por clavarme en la TV más horas de las necesarias. Y su funeral fue hermoso, estábamos todos juntos ( pero los juntos que fuimos en México, con los amigos de México), cantando, en esa casa maravillosa de los abuelos, con ese patio grande, con árboles y dos crespones. La incertidumbre continuaba tocando la puerta de mi mente y yo negándome a escucharla, justificaba si es que los hechos, con la disculpa que ellos como habian nacido grandes, personas grandes, de pelo cano, quizás necesitaban irse. Irse, dejar de estar, de estar con sus tres gracias, que ya estábamos grandes pero seguiamos amándonos como siempre, como hasta ahora. No sé, tampoco acuse mucho recibo, habré metido mi cabeza en la tierra como las avestruces de mi familia.
Pero con la muerte de mi papá y para colmo conmigo fuera de Chile, ahí sí que todo comenzó a irse a la mierda. La ilusión de la maravilla que éramos, que fuimos, que seremos, todo, todo, comenzó a desmoronarse, además para atrás se había muerto mi abuela Ita, el tio Patricio, Lucho Biervich, el Andrés, amigos, familiares, la vida llegada un punto, retiraba a las personas que tanto habiamos querido, que habian marcado un espacio, dejado su "huella" en nosotros, en el mundo, en todos los que los conocimos y eso calaba. Ya no había posibilidad de mentirse, engañarse y justificar con palabras esto que estaba pasando. Podiamos ser maravillosos, lo somos, lo son ellos, mis abuelos paternos y maternos, los tios, los amigos. Sentir, que efectivamente soy un mortal igual a todos, del montón casi, todos los que se han ido y un poquito también los que estamos, pero no eran inmortales, de hecho sus cuerpos se deterioraban, envejecian.
A mi padre hermoso y joven que así lo conocí, con su pelo negro, barba o sin ella, pero pelo negro, semi cano a diferencia del cabello blanco brillante de mis abuelos, entonces había una diferencia, pero con los años, comenzaron a encanecerse los amigos, los familiares, mis papás. Y para colmo él, el eje central de mi vida y de mi amor, al que tanto he amado, por el que tantas lágrimas he derramado pensando que no me queria tanto, que si me queria, que quizás un poco más de lo que pensaba, ya no estaba.
Me iba a México, el taxi me esperaba fuera y mi papito hermoso estaba sentado en el pasillo, llegue a despedirme, pensó que era broma, como siempre, tan parecida a él perdí un poquito la paciencia explicándole que no, que no era broma que me estaba despidiendo porque me iba a México, a ver a Antonio, que volveria en un mes mas........... volvería pero él ya no estaría. A la mierda todo.
Y han pasado cinco años desde que murió, desde que no lo volvimos a ver Antonio y yo nunca más, hasta la casa estaba semi vacia de su escencia, de su "huella", pero fueron los sueños y sus presencias hasta el dia de hoy, las que me ayudaron a colgarme de eso y no quebrarme más de lo necesario, hasta mantener un poco la ilusión que yo si era todavia inmortal, especial, maravillosa, increible. Te he llevado a mi lado todos estos años, con amor, con orgullo, impidiendo cualquier comentario sarcástico, venenoso, sobre ti, ahora te puedo amar libremente, porque además descubrí entre tus cosas que también me querias mucho, que eras un poco tonto para demostrarlo, que te aterraba ver lo parecidos que somos y quizás por eso todo lo anterior, que ya lo olvidé, sepulté y solo me quedé con el amor, con el amor que siento por tí, con los años hermosos que vivimos en México, todo lo que nos enseñaste, los valores, los amigos, los lugares. Junto a mi mamá eres, serás y serán mi ejemplo, lo mejor de la vida, los que forjaron todo lo que hoy soy para bien y para mal.
Y fue hoy hace una semana, que todo terminó. Que a veces, en esos instantes que te lleva la chingada y que realmente quisiera pensar, creer, que podia morirme en el mismo instante en el que mi mamita linda, hoy hace una semana se fue, se apago, se murió.
La horfandad se convierte en mi complemento, en el de mis hermanas también, la casa está mucho más vacia que nunca, pese a la Manu y a los gatitos, no estás tu, no está mi madre y entonces el sentido, la vida, la razón que tenía ésta, se fue con ella. De pronto de verdad, verdad, que quisiera morirme, irme, juntarme, reunirme con ellos, porque tras 44 años viviendo a su lado, desde mi nacmiento hasta ahora, 44 años, viviendo bajo el mismo techo, la vida con sus matices, siempre juntos y ahora, repentinamente nomás no, es terrible.
Porque verdaderamente creí, creía que ustedes eran eternos, ustedes más que ninguno, más que yo, que ustedes estuvieran para siempre, que no se irían nunca, era un aliciente porque aunque la vida fuera más o menos, ustedes estarían. Y ya no, no está ninguno de los dos, ni tu papito lindo, ni tu mamita amada.
Estoy sola, sin mis compañeros de 44 años.
Y tengo esa pena que trata de arrebatarme el sueño de noche y que me despierta en la madrugada, haciendome caer en cuentas que no estás mamita, que en la mañana no te prenderé la estufa, daré el buenos días, prepararé el desayuno. Todas esas cosas domésticas, triviales y que ahora y en más extrañaré tanto. Aunque tu escencia y la de mi papá conviven con nosotras, pero me hace falta abrazarte, apretarte, peinarte, regañarte. Ver más TV juntas, apretar tu manita delgada, limarte las uñas, preparte los guisos más ricos, compartir ostras, comida japonesa, vinitos, postres, chocolates. Te quiero mamita, te quiero tanto, tanto, tanto, más de lo que imaginé, más de lo que me dí cuenta en estos 44 años, porque estaba segura que tendría toda la vida para decirtelo, porque ustedes, tu, más que yo, mas que las tres gracias, eran eternos.....
No me adelanto a nada,
no pido tampoco nada,
nada más de todo lo que me has dado, el cariño, el apoyo, la presencia,
tan solo quiero que sepas que te quiero mucho, muchisimo, mucho, que pese a todos los bulling de la vida, de ser una pesada contigo y amarguete, quiero que sepas, si me estás escuchando, si es verdad que este mensaje mental llega hasta ti, que te quiero, te quiero con todo mi corazón.
Te quiero por ser mi mamita,
porque vengo de dentro tuyo,
será por eso que me duele tanto todo esto...
porque la carne tira, el amor de una madre siempre tira,
te quiero mamita,
si no te lo dije suficiente, si no lo entendiste porque soy y era una pesada,
te quiero, te quiero, te quiero.
De verdad, verdad, que tenía mucha ganas de que fueramos al cine,
a comer aunque no te guste tanto comer,
que salieramos en plan de chicas,
y sin embargo, pese a que no lo hicimos mucho, supimos pasarla bien a nuestra manera. Aunque no te niego que daría todo pro volver el tiempo atrás y tener más atenciones contigo y ver la TV más contigo y todas esas malditas cosas que una siente cuando ya parece que no peude remediarlo.
Y quiero decirte también, que si, que tenías razón de desconfiar de mi porque un par de veces te saque platita, pero tu sabes que son de esas cosas "de familia", que tu me perdonas, que igual está bien que tomaras tus precauciones, pero queria que supieras que yo también ´sé y que no me enoja que me descubrieras, de hecho demuestra que soy pésima en mi rubro de manos largas, trataré de mejorar o quizás cambiar.
Y aunque prometi no pedir nada,
te invito a que si quieres quedate, quedate con nosotras y seamos más felices todavía,
compartamos secretos, comidas, misterios, películas, series de TV, lo que tu quieras y si no, si prefieres irte, porque estás cansada, porque ya mucho, también hazlo mamita, has todo lo que necesites para estar bien.
Aunque nos consuma la pena, porque la verdad verdadera que nada será igual sin ti, pero el amor es más grande y ése solo ve para que tu estés mejor, con nosotras o con mi papá o en la dimensión que quieras estar.
Te amo mamita!!!