A veces uno quisiera ser distinto a lo que se es,
y de pronto las energías se tornan como las de antaño,
y ya nada, nada, nada importa tanto,
la pasión por lanzarse a la aventura, de recorrer calles, lugares, mirar cielos, siempre only the lonely, pero no por ello menos entretenida, menos apasionante, arriesgando la vida, todo, todo, todo, con tal del disfrute absoluto de viajar, cambiar, salir, estar, estar lejos y frente al mar, naturaleza, arboles, frio, viento, mar, islas, aventuras, gente nueva.
Renaceré, renaceré, renaceré,
y una gran voz extraterrestre me dará
la fuerza antigua y dolorosa de la Fe,
para volver, para creer, para luchar.
Mucho antes de que llegara el momento de conocerlo ocurrió esta historia.
En esa época yo tendría unos 17 o 18 años, trabajaba de investigadora privada para Scotland Yard, quienes me habían contratado para resolver una serie de asesinatos, que ocurrían en cierta ciudad de cierto país sudamericano.
Por suerte tenía un compañero de colegio que rentaba un departamento en dicha ciudad y le pedí alojamiento, lo que no me advirtió, fue sobre el rumier que vivía con él.
La mañana que llegué a instalarme a la ciudad, justo estrenaba mis zapatos de tacón de 20 centímetros, de tiritas de cuero color camel, los cuales combinaban a la perfección con mis pitillos de mezclilla color azul. Con cierta práctica en el mundo de las alturas de calzados, confieso que por esas alturas y los baches impresionantes que tenían las calles de dicha ciudad, tras saltar, correr entre hoyos, sinuosidades cementeras, terminé con tremendas ampollas en los pies. Logrando un equilibrio nunca antes imaginado, sin caer en algún agujero insalubre, llegué a Lexington Avenue 476 dpto 509.
La puerta estaba entreabierta, entré lanzando maleta y cartera, mientras bajaba de los tacones y entraba al hogar. Propuesta a sentarme en el único y no precisamente mullido sillón de futón que adornaba el living del departemento, apareció de alguna parte un hombre con chanclas rojas, calcetas negras largas, bermuda azul marino y polera roja con dibujo al centro, quien se paseaba de un lado al otro de la habitación denominada "living" sin darse cuenta de la intromisión al lugar, ya que ocupaba su atención en resolver un crucigramas que llevaba en una mano, mientras con la otra se rascaba la cabeza con un lápiz de mina. Lo saludé:
- Hola mi nombre es..
Primera pasada de largo sin mirarme
- Hola soy Colomba, amiga de..
Segunda pasada de largo sin mirarme
- DISCULPA HOLA SOY¡¡¡
Al fin logré su atención
- Ah que ¿quién eres?
- la amiga de José
- Ah tu eres
- Si, mucho gusto..
Me paré del sillón alargándole la mano que él despreció y siguió camino hacia una de las cuatro habitaciones que salían al hall o living del departamento.
Descansé del cansancio y la rotería unos minutos, para buscar en las habitaciones a mi amigo. La primera puerta era el baño, la que seguía, mi dormitorio, la contigua la de mi amigo, donde no había ni luces de él y por último ya sabemos quién la habitaba. Fui a mi cuarto, ordené mis cosas, me cambié de ropa y partí a comenzar mi trabajo.
Cuando llegué a la noche a casa, con un litro de leche descremada y un manojo de plátanos, mi amigo todavía no aparecía, el individuo estaba sentado en el futón del living mirando la TV que estaba frente a él. Pasé de largo sin perder el tiempo en saludar, hasta la cocina para prepararme una leche con plátano cuando el individuo hablo:
- ¿tendrás suficiente leche para convidarme?
Plop
- claro
Le entregue su vaso y me metí a mi pieza.
A la mañana siguiente, cuando me marchaba el individuo me volvió hablar:
- Buenos día, mi nombre es Claudio
- Hola, yo bueno, mi nombre es Colomba
- Oye cuando vuelvas trae más leche para que prepares con plátano.
Y entró al baño.
A la noche llegué con dos litros de leche descremada y un poco más de plátanos, estaba preparandolo cuando Claudio salió de su habitación, se sentó en el futón y resolviendo un crucigrama me dijo:
- Estoy seguro que el asesino es el reportero de chaqueta gris, que estaba en la puerta fotografiando el cádaver.
- ¿que?
- si, estuve mirando detenidamente la escena del crimen y el fotografo tenía una actitud sospechosa de morbo más que de sorpresa.
Una semana después, una vez solucionado el asesinato en serie, que efectivamente ejecutaba el supuesto reportero de la chaqueta gris, que no era otra cosa que un enfermo mental que mataba mujeres de una edad determinada, la de su madre cuando lo abandono y a quienes les tomaba fotos, para empapelar las murallas de su casa, pasé a despedirme de Claudio y contarle los hallazgos de su fina observación, al fin estaba mi amigo el que me dijo:
- Hola Colomba, asi que has resuelto un nuevo caso ¿eh?, bien por tí. Oye asi que Claudio te ayudo ¿eh?, está bueno eso porque debes saber que en unos 20 años más él conocerá a tu hermana menor y vivirán su amor durante varios años. Bueno, espero nos veamos pronto oye y que bien haces la leche con plátano, no te conocía ese plus.
FIN.
De buenas a primeras no veo ningún pero al 2012 como para desear de todo corazón que se vaya, se vaya bien lejos y comience el nuevo año. Pero metiendo lupa y buscando con detenimiento encuentro algunas cosas, situaciones, hechos, circunstancias, que entre más lejos vayan amontonándose mejor será. Sobre todo aquellas de autodestrucción, dando por hecho que hay cero amor de mi hacia mi, aunque la premisa sea que el no amor del exterior hacia mi, hace sufrir tanto a mi corazón, alma, espiritu, que en vez de comprar la bazuca por tanto tiempo ensoñada, arremeto fuertemente contra mi hermosa y digna persona. Eso quiero borrar. Eso no quiero para el nuevo año que dentro de 4 horas 40 minutos llegara.
Tampoco quiero arrastrar ideas, situaciones, experiencias atormentadoras, personas malas, de sentimientos egoístas y que suelen hacer daño como quien abre y cierra un ojo. Dejar atrás todo, todo eso.
El que viene por el lado del amor, ha sido en todos estos años de mi vida, tan esquivo que no sé ya si perdir por él, un tanto desesperanzada del género masculino en general, todavía tengo que ir a México y terminar de decifrar si el problema está clavado en el extremo sur del continente americano o es un defecto de fábrica, pero en todo caso no es algo que fuera más malo en este año, sino más bien una constante de la vida que quizás el Supremo, el Elevado, el De Más Allá, decidirá si para este nuevo conteo de 365 días está o no pronosticado que llegue, que exista, lo conozca o no. A saber y tampoco me rebano los sesos esperando a por ello.
Pido porque los viajes, sobre todo uno en particular, de realizarse finalmente, al fin, por fin, cumpla con todos los requisitos míos con los que quiero, necesito llevar.
Del resto salud para Chávez, ojalá que no esté en su destino irse en este nuevo año.
También buena salud y vida para mi querido Fidelito.
Para cada uno de los miembros amados de mi familia, amigos, cercanos, lejanos, mexicanos, tapatios, amados, queridos, amigos, amores, hermanas, sobrinas, maire.
Salud, gloria y hermosura para Topito y Suki los gatitos amados de mi corazón.
El mejor entre los buenos nuevos años para disfrutar, gozar, reír, cantar, bailar, saltar, gozar, gozar, viajar, amar, viajar, buscar, encontrar, mirar, oler, saborear, colores.
Que todas y todos aquellos de sentimientos retorcidos,
intensiones curvadas,
pretenciones,
desaparezcan de la faz de la tierra,
de mi cerca,
de mi alrededor.
Sin esperar a sus muertes,
no se les queria tanto tampoco,
tan solo el deseo sincero y puro de no volverles a ver más,
jamás,
olvidar rostros, emosiones, sensaciones creidas de sentir juntos,
DESAPAREZCAN para siempre.....
Antes de desatar los impulsos de odio, rencor, miserias humanas, DESAPAREZCAN para siempre.....
Antes de desatar los conjutos de la ira, aquella que llega a todos los rincones y pretende acabar con lo que hace daño, con lo que me daña, antes, mucho antes si quiera DESAPAREZCAN para siempre...
Y de pronto pasó que se convirtió en algo importante, gravitante, latente...
daba pasos certeros por la vía adecuada,
el aire se respiraba tranquilo, el viento bailaba con las hojas de los árboles,
viento frío, cielo engricesido,
mirar el cielo, sólo baile de árboles, de pasos seguros.
La espera musical, de miradas curiosas,
ansiedad, interrogantes, sueños por soñar,
necesidad de soñar sueños por alcanzar,
imágenes de futuros posibles necesitados de soñar sueños posibles por alcanzar,
certezas,
claridades de pasos firmes por el sendero apropiado.
Tiempo, tiempo transcurrido,
el lugar, él, ellos, yo, ella, nosotros,
pequeñas palabras, sonrisas,
enrojecimientos,
hablar, hablar, agitadamente hablar, hablar, hablar,
miradas que se van lejos del horizonte, que se topan, que siguen viajando,
hablar, hablar, hablar,
ideas, esperanzas, sonrisas, hablar, miradas al horizonte, más allá,
toparse de miradas,
el lugar, él, ellos, yo,
interrogantes...
El horizonte, la necesidad de soñar sueños por alcanzar,
¿pasará?
¿una próxima oportunidad?
Luna llena, cielo gris, luna preciosamente llena, nubes blancas resguardándola,
sonido de voces, hablar, hablar, risas, sonido de voces, hablar, hablar, hablar,
distancia,
distanciándonos de ellos, de él, ella, yo, nosotros,
noche de cielo enegrecido, con luna llena, llenisima resguardada por nubles blancas,
el horizonte difuso, la necesidad de soñar sueños por alcanzar...
Hace unos días atrás estuvo de paso por Santiago, nuestro por siempre amado, ensoñado, hermano Antonio. Era un viaje relámpago y como tal, lo que más queríamos era estar con él la mayor cantidad de tiempo y en ese espiritu burbujiento, cerrado, egoísta que confieso me provoca todo, todos, todo lo que tenga que ver con México, suelo no querer compartirlo con NADIE.
Las situaciones finalmente se dieron fluidamente, por suerte y de ahí la enseñanza que saqué. Queriamos, quería que Antonio fuera única y exclusivamente de mi mamá, la Manu y mío. Que nadie más viniera, lo viera, para que las horas, pocas, pudieramos tenerlo entre nosotras. Y ocurrió que mi sobrina Violeta tenía urgentemente que venir porque necesitaba que la ayudaramos con una tarea para la universidad y bueno, ella es mi locura local, la amo con todo el corazón, es una persona maravillosa, luminosa, hermosa, me encanta, la amo indiscriminadamente y por supuesto no pude decirle:
- "no Viole, esta vez no puedes venir".
Es que no puedo hacer esas cosas, no con ella al menos, en realidad con nadie, no soy de negar prefiero ser más sofisticadamente perversa y negar, ocultar, mentir.
Entonces pasó que la niña, enorme, adolescente, preciosa de Violeta, mi sobrina, vino. Vino y en esa situación que obviamente solo yo puedo entender y que es lo que me hace matadamente "rara", ocurrió que sentí eso de que Ibarra (Antonio) estuviera durmiendo en su pieza (la de la Manu en realidad) y que Viole se paseara por la casa y que en cualquier momento ocurriera el encuentro. Encuentro de dos personas que no se conocen, pero que ella sabe perfectamente del amor total que profesamos por Ibarra e Ibarra sabe de la existencia de Viole porque yo le he contado. Pero por azahares del destino, nunca de los antes se había dado que se juntaran.
Y ocurrió que después de un buen rato en que Ibarra lograra ponerse al día con Morfeo, ya que llega una edad en que algunos ya no pueden ser azafatas tiempo completo y con su neceser muy mono, apareció en la galería del comedor Antonio. Violeta estaba sentada de espaldas a él en el comedor y fui precisamente yo, YO, yo, quien grito:
- Mira Ibarra quien está aquí. Mi sobrina Violeta, mi querida sobrina. Mira Viole él es nuestro hermano Antonio.
El uno conoció a la otra, se abrazaron, el beso correspondiente en la mejilla y todo bien. TODO BIEN.
Eso es lo bueno entre nosotros, entre todos, entre Antonio, la Violeta, que somos, son, somos, son, personas tan naturalmente naturales, relajados. Porque sin mediar preámbulo ni nada, de pronto estábamos los cinco (mi mamá, Antonio, la Manu, Viole y yo) sentados alrededor de la mesa del comedor hablando de la vida, como si los recién presentados se conocieran de toda una vida. De hecho Viole requería ayuda de HELP porque tenía en unas horas mas una clase-prueba sobre unos temas aburridisimos y densos, en los que todos la ayudamos para que le fuera súper bien.
Después Viole, en otra oportunidad comentaría lo encantador, simpático, tierno que le pareció Antonio. La voz maravillosa que tiene, ese tono calmo y pronunciado, el color de piel maravilloso y bueno todas esos grandes detalles que hacen que AMEMOS tanto a nuestro Ibarra.
Y lo que me gustó finalmente, después de todas mis taras existenciales, fue lo bien que resultó todo. Que se pudiera mezclar mundos, mezclar historias, mezclar vidas. Tanto que me cuesta por la cresta hacer estas cosas, siempre, de los siempre manteniendo mi mundo privado, especial, maravilloso, único e irrepetible que fue México, Guadalajara, Jalisco, México pero me alegra enormemente haberlo compartido con mi adorada, ensoñada, amada Violeta Cereceda Orrego.
Gracias a quien corresponda, ya sea Mister Dog, miss naturaleza, los árboles y su sabiduría infinita, gracias miles, de eternas por este maravilloso momento vivido, aprendido y espero que difundido.
Anoche me convertí en una de las personas más felices de los últimos tiempos. Desde que supe que la ZOE venía a Chile, sentí, pensé, que tenía que estar ahí. Tan pocas oportunidades que tengo desde estas latitudes para conectarme, encontrarme con la música que me gusta, me identifica. Pero todo indicaba que era o sería un sueño imposible, comenzando por el alto costo de sus entradas, siguiendo porque aparentemente tendría que ir sola (cosa que jamás me ha importado) y por último esa cosa rara que a uno se le mete en la cabeza de pronto, de que todo lo más maravilloso del mundo está a años luz de una y que mejor ni mirar, menos soñar, porque nunca lo alcanzaremos. Pues la historia cambió radicalmente porque finalmente y después de muchos pajeos mentales, terminé yendo (con mi sisterna Manucita) a mi ansiado, amado concierto de la ZOÉ.
Mientras berreaba como una más de la masa, que para mi pesar, digo con mucho respeto había mucha masa, pensé que mis gustos mexicanos en tierras lejanas era selecta y de mucho más que un simple outsiders, sino más bien de estar hablando en otro idioma, otra frecuencia. Que digamos de paso, me encanta, oveja nunca he tenido el espiritu, pero por otro lado pienso por un segundo que si esto se mantiene así de masivo, hay más oportunidades de que la Zoé vuelva y yo de escucharla. Aunque confieso que la idea de oveja me desagrada profundamente. Pero en fin, como decía mientras berreaba, cantaba, gritaba, saltaba, bailaba al son de los temas de Zoé, me pasó eso tan cliché, tantas veces dicho, tantas veces manoseadamente majaderamente expresado de que de pronto sientes que el universo entero desaparece y solamente estás en ese lugar oscuro, de humos por todas partes, aire a penas, la banda Zoé y su servilleta. Como si cada tema, cada entonación las dirigieran única y exclusivamente a mi, a su amiga, a la chica de corazón mexicano que no hace otra cosa en la vida que añorar, amar, ensoñar a México y que solo escucha música de México como ellos.
También pensé en aquella lejana vez, junto a mi sisterna Manucita, fuimos a escuchar a Los Caifanes, que venían publicitando su disco más malo pero en fin, era lo que había. Nuevamente fue un momento inolvidable, como ahora, especial como el de anoche. Rememoré (porque para eso mis padres me hicieron bien nostálgica), los viejos tiempos aquellos 1997 -1998 en Ciudad de México, al lado de Santa Sabina, de Los Estramboticos, de Plastilina Mosh, de La Gusana Ciega, en los cuales la Zoé recién comenzaba y nadie los soplaba mucho porque les llevaba un aire a hippie que daban miedo. Pero aqui miss mal gusto, ojo parchado ya les había echado el ojo, comprado todos los CD que de ellos había y los escuchaba en secreto para que no me molestaran los friends rockers mexican boys, demasiado rato.
Y es que ocurre que esa marca registrada llamada cliché, que les mencioné hace rato, de sentir que la Zoé y yo éramos los únicos anoche en ese lugar, aunque sea cierto que habia un ciento de rebaño de ovejas más o menos en la misma frecuencia, de los cuales muchos pertenecían a la comunidad mexicana, de todas maneras insisto, que esa conexión se debe fundamentalmente porque nos une el cordón umbilical irrompible de amor por México. De esos lazos para siempre, sólidos más allá de todo, como el que me une a mi hermano Antonio, a mis amigos de Guadalajara, a mi querida Beatriz. A mis queridos Laurita, Conchita, Patricia Medel, compañeras de la secundaria, compañeritos de la primaria. A mis superstar Santa Sabina, al Ruelitas, a todos aquellos personajes, personas, amigos, momentos, situaciones, que están tatuadas en mi corazón por siempre jamás. Y se que finalmente la verdadera felicidad, esa que llega de pronto, de estrella fugaz, de constelación maravillosa, dure lo que dure, esa me la ha dado a borbotones solo un "algo" "alguien" en particular, especial y por siempre jamás: mi amado México.
Por eso es la conexión, aunque el pop de la Zoé música de licuadora sea universal y todo se pueda acomodar dentro de una licuadora, no por ello me llega menos, no por ello me siento menos conectada, no por ello deje de ser extremadamente feliz anoche. Por ello, por ellos, por todas las razones del mundo, esta ecuación se escribe asi:
FELICIDAD = MEXICO = ZOE.